Juan Bautista Alberdi y la truncada utopía liberal en Argentina

En Argentina hoy se conmemora en Día del Abogado. La fecha fue elegida por el nacimiento de uno de los intelectuales más importantes de América Latina, el tucumano Juan Bautista Alberdi. Sin duda uno de los personajes históricos responsables de la Argentina potencia, que hoy lamentablemente quedó atrás.

Luego de la revolución y la independencia en 1810 y 1816 respectivamente, Argentina superó el control de la corona española, pero se sumergió en sus propios demonios. Las luchas internas sangrientas y el atraso fueron el denominador común hasta la caída del caudillo Juan Manuel de Rosas.

A un año de la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, las nuevas autoridades argentinas, luego de la victoria militar de Justo José de Urquiza, convocaron a un Congreso Constituyente en Santa Fe, que sancionó la Constitución de la República Argentina de 1853.

Las ideas de Juan Bautista Alberdi reflejadas en la nueva Constitución generaron un cambio radical en Argentina. La apertura comercial, el gobierno limitado, la tolerancia religiosa y las libertades individuales hicieron que el país se convierta en una potencia internacional en pocas décadas. Para un italiano o un sirio a principios del siglo pasado era exactamente lo mismo ir a Nueva York o a Buenos Aires para buscar un provenir. Muchos migrantes eligieron un destino u otro exclusivamente por el horario de salida de los barcos.

Como el proyecto constitucional liberal de Alberdi explica la Argentina potencia, el abandono de esas ideas también explica la actual decadencia.

A partir de 1930 la llegada del nacionalismo católico, del primer golpe de Estado, de la creación del Banco Central y de la irrupción del peronismo y los sindicatos, Argentina dejó para siempre el progreso y el desarrollo. La “Revolución Libertadora” de 1955 que derrocó a Juan Domingo Perón luego de la versión más fascista del justicialismo, ya estaba impregnada de todos los vicios autoritarios y hasta el día de hoy, Argentina no pudo nunca volver a ser la potencia que impulsó Alberdi.

 

Fuente: Panam Post