Según el informe anual que elabora la Comisión para la Libertad Religiosa Internacional, un organismo con sede en Washington, Estados Unidos, que monitorea la situación en distintos países en relación con las libertades de culto, las condiciones para el libre ejercicio de las confesiones religiosas empeoraron en el mundo en el último año.

El trabajo de investigación que llevó adelante esta comisión, que también es conocida por las siglas USCIRF (en inglés), reveló que entre los peores abusos registrados a lo largo de 2017 contra la libertad religiosa se observaron casos de genocidio, esclavitud, violaciones, encarcelamiento, desplazamiento forzado, conversiones forzadas, destrucción de propiedades y prohibición de la educación religiosa para niños.

En la lista de países que presentaron estos preocupantes casos figuran Birmania, China, Eritrea, Irán, Corea del Norte, Arabia Saudita, Sudán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. Todas estas naciones, por pedido de esta comisión, fueron colocadas en la lista que confecciona el Departamento de Estado de EEUU de países con gobiernos que participan o toleran violaciones a la libertad religiosa en forma “sistemática” y con prácticas que fueron calificadas como “atroces”.

Cabe recordar que las naciones que reciben esta etiqueta por parte del Departamento de Estado son pasibles de sufrir sanciones comerciales y de enfrentar serios obstáculos para recibir financiamiento en el mercado internacional. Según la Comisión para la Libertad Religiosa Internacional las violaciones de la libertad religiosa en Pakistán, Rusia, Siria, Nigeria, Vietnam y la República Centroafricana son tan graves que también podrían incluirse en la lista del Departamento de Estado. De todos modos, la situación más difícil la sobrellevan los creyentes que viven en Pakistán donde los encarcelamientos y condenas, juicios por blasfemia y apostasía, son una práctica frecuente. Así lo advierte el informe que denuncia, por otra parte, la existencia de al menos 40 personas que fueron condenadas bajo las controvertidas leyes de blasfemia y que están cumpliendo cadena perpetua o podrían sufrir incluso la pena de muerte.

Uno de los casos más resonantes es el de Asia Bibi, madre de cinco hijos, que fue sentenciada a muerte en 2010 por las autoridades pakistaníes por supuestamente insultar al islam. También en Pakistán en diciembre del año pasado un grupo de suicidas que responden al Estado Islámico atacaron una iglesia metodista en Quetta, capital de la provincia de Baluchistán, matando a nueve personas.

Otro párrafo del informe de esta comisión plantea la preocupación por la situación que viven los creyentes en Rusia y China donde se han registrado incrementos de la represión de la libertad religiosa a lo largo de 2017. En ese sentido se advierte que Rusia es el único país que tomó la decisión de llevar sus políticas represivas hacia a un territorio vecino mediante la invasión militar, y se cita el caso de los musulmanes tártaros de Crimea que son víctimas de secuestros, torturas y encarcelamiento en la Ucrania ocupada por las tropas rusas. No menos preocupante es el escenario que se presenta en China donde la persecución religiosa, especialmente la que sufren católicos, adquirió matices más serios en los últimos tiempos, a tal punto que dos regiones del gigante asiático con importantes minorías étnicas y religiosas, Xinjiang y Tíbet, “se parecen cada vez más a estados policiales”, según denuncia el informe que, además, asegura que se registran casos de torturas a presos de conciencia y defensores de los derechos humanos para forzar confesiones y obligar a las personas a renunciar a su fe. De acuerdo con el documento que difundió la Comisión para la Libertad Religiosa Internacional, en países como Afganistán, Azerbaiyán, Bahrein, Cuba, Egipto, India, Indonesia, Irak, Kazajstán, Laos, Malasia y Turquía la situación también es delicada para quienes profesan alguna fe.

La libertad religiosa está estrechamente vinculada con el derecho de todas las personas de vivir de acuerdo con sus creencias y de acuerdo con los dictados de su conciencia moral, por eso es importante que, como dijo el Papa Francisco, es necesario construir sociedades inclusivas “con una comprensión integral de la persona humana, que se siente verdaderamente acogida cuando se le reconocen y aceptan todas las dimensiones que conforman su identidad, incluida la religiosa”.

Fuente: Diario Norte