El juez Arne Boyer asegura que los fieles de cualquier religión tienen plena libertad para dar clase, pero que no pueden hacer ostentación de su fe. El Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia defiende que se debe permitir “con tal de que salvaguarden la seguridad”.

Un tribunal de asuntos laborales de Berlín ha prohibido a una profesora musulmana llevar el velo en clase, en cumplimiento de una normativa que impide a los funcionarios públicos portar símbolos religiosos, independientemente de su confesión.

La profesora, que alegaba la supuesta inconstitucionalidad de la ley de neutralidad, ha admitido ante el tribunal que era consciente del contenido de dicha norma antes de ser designada para su actual puesto. La defensa estudia ahora si recurrir el fallo conocido este miércoles.

El juez Arne Boyer ha argumentado que los fieles de cualquier religión tienen plena libertad para dar clase en los colegios de Berlín, pero ha insistido en que no pueden hacer ostentación de su fe. El alcalde de la capital, Michael Mueller, también ha reafirmado su apoyo a la regulación en vigor durante el juicio.

María García: “La administración debe permitir mostrar símbolos religiosos a sus funcionarios con tal de que salvaguarden la seguridad y se pueda identificar claramente a la persona”

El Tribunal Constitucional tumbó en 2015 una ley que prohibía el uso de velos para las profesoras, en aras precisamente de la libertad religiosa, y cada uno de los 16 estados ha legislado por su cuenta. En 2017, una profesora musulmana de Berlín sí logró ser indemnizada con 8.680 euros tras alegar que había sido discriminada por su hiyab.

La presidenta del Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia, María García, explica que “la administración debe permitir mostrar símbolos religiosos a sus funcionarios con tal de que salvaguarden la seguridad y se pueda identificar claramente a la persona”.

Según este criterio, el pañuelo islámico debe ser respetado, no así el uso, por ejemplo, del burka que cubre completamente el rostro de la mujer.

“Querer eliminar la religión de la vida pública significa querer hacer desaparecer una de las dimensiones del ser humano, que es la que afecta a lo más íntimo de su persona, es decir, su conciencia”, incide García.

Fuente: Actuall