El santuario de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en la provincia china de Henan, es un lugar de peregrinación popular para muchos católicos y a donde miles de personas han viajado desde su fundación en 1903 para orar y caminar por su Vía Crucis.

Sin embargo, en la noche del 5 de junio, las autoridades locales derribaron las imágenes de Cristo que estaban a lo largo del Vía Crucis.

Esto ocurrió unas semanas después de que funcionarios chinos le dijeran al Obispo Joseph Zhang Yinlin de Weihui (Anyang) que desmantelara el Vía Crucis sin darle razón alguna.

El Vía Crucis fue demolido con “excavadoras y camionetas enviadas al lugar en la noche, porque las autoridades temían que hubiera muchos miembros de la iglesia durante el día”, indicó el Prelado a UCA News.

Religiosas locales grabaron videos y tomaron fotos de los daños y los enviaron a grupos de chat para registrar este hecho vandálico. Una fuente dijo que el Partido Comunista estaba haciendo un ejemplo con su acción en el santuario. Dijo que el Gobierno “permitiría que el catolicismo existiera pero no que se desarrollara”.

El Santuario de Nuestra Señora del Monte Carmelo es el único lugar de peregrinación en la provincia de Henan y se encuentra en la aldea de Tianjiajing. Se erigió producto de la visión de Mons. Stefano Scarella, Vicario Apostólico de Honan del Norte desde 1884 hasta su muerte en 1902. Dedicó el templo a María en agradecimiento por proteger a los misioneros durante la Rebelión de los Boxers.

Cada año, el santuario organizaba una celebración el 16 de julio –Fiesta de la Virgen del Carmen–, a la que acudían miles de fieles de provincias cercanas, como Hebei y Shanxi. Sin embargo, en 1987 el Gobierno prohibió las grandes reuniones de peregrinación y limitó el número de participantes a 300.

A pesar de la arraigada historia del santuario en Henan, se desconoce su futuro después del ataque.

Los daños sufridos en el santuario recuerdan los crecientes ataques contra la libertad religiosa en China. Hace unos meses una iglesia protestante fue desmantelada en la misma provincia, y en febrero, las ciudades de Henan fueron notificadas de la prohibición de publicar folletos religiosos.

Las cruces en las iglesias católicas también han sido removidas y demolidas por funcionarios del Gobierno en Henan, provincia que se cree tiene la segunda población cristiana más grande del país, con aproximadamente 2,4 millones de fieles en 2009.

Además las escuelas infantiles administradas por la Iglesia fueron tomadas y cerradas por las autoridades comunistas sin previo aviso, y la tumba de un obispo fue profanada.

Ocho de las diez diócesis de Henan han recibido la orden de ser suprimidas desde que en marzo Wang Guosheng se convirtió en el secretario del Partido Comunista de esta provincia.

En la provincia de Zhejiang los cristianos también han sufrido la persecución del Gobierno local. Asimismo, hay informes de demolición de iglesias o remoción de cruces en la provincia de Shaanxi y en la Región Autónoma Uigur Xinjiang.

La Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional publicó recientemente en abril su informe que califica a China como un país de particular preocupación.

La comisión otorga esta calificación a los gobiernos extranjeros que participen o toleren sistemáticas violaciones a la libertad religiosa.

Ese mes, un funcionario chino que supervisa los asuntos religiosos dijo que las restricciones gubernamentales a los nombramientos de obispos no son una violación de la libertad religiosa. Afirmó que las religiones en China deben “adaptarse a la sociedad socialista”.

El presidente Xi Jinping, a quien en marzo se le otorgó el gobierno de por vida, instó a un mayor control gubernamental y una menor influencia extranjera de las religiones en China. El régimen comunista implementó nuevas restricciones el 1 de febrero, haciendo ilegal que cualquier menor de 18 años ingrese a un edificio de la Iglesia.

Como se recuerda, a principios de año hubo informes de que la Santa Sede estaba a punto de llegar a un acuerdo con el Gobierno chino sobre los nombramientos de obispos.

En China existe la Iglesia Católica clandestina fiel al Papa, y la Asociación Católica Patriótica China reconocida por el Gobierno. Todos los obispos reconocidos por el régimen deben ser miembros de la asociación, que ahora se encuentra bajo la supervisión diaria del Partido Comunista de China.

Fuente: ACI Prensa