El patriarca de la iglesia ortodoxa de Serbia, Irinej, se quejó hoy de la situación de esa religión en Montenegro y afirmó que es peor que bajo la ocupación otomana.

El líder eclesiástico, quien se encuentra de visita, añadió en declaraciones al diario montenegrino Dan que el estatuto aquí de los serbios es similar al vigente bajo el régimen del Estado Independiente de Croacia, el régimen títere en ese territorio-entonces parte de Yugoslavia- durante la ocupación alemana desde 1941.

Fustigó los frecuentes mensajes de personalidades oficiales hacia la jerarquía ortodoxa montenegrina anunciando la eventual confiscación de sus propiedades, entre ellas iglesias y monasterios, y consideró que ello es impensable en pleno siglo XXI.

Si eso lo hubieran hecho los turcos o los ustashis (fascistas croatas) en su tiempo, se habría podido entender y aceptar, pero hacerlo en tiempos de paz y libertad, cuando imperan los principios de la ley y la legalidad, es absolutamente inaceptable..‘, remarcó.

Dijo que la iglesia ortodoxa serbia no solo quiere, sino está en el deber de defender a sus pares montenegrinos.

Añadió que en el Concilio en Serbia se trató el asunto y se envió al gobierno de Montenegro un documento en el cual se expresa la esperanza de que no se llegue a esa ilegalidad, para advertir que de ocurrir eso, lanzarán la alarma a todo el mundo y protegerán esas propiedades.

Calificó de lamentable el estatuto de los nacionales serbios en este país y recordó que se trata de un solo pueblo al que se le dividió.

Tras felicitar a Montenegro por su estadidad, llamó la atención de que antes en su historia también fue independiente y los serbios aceptan y apoyan eso, pero crear una relación como la actual es inadmisible.

Expresó su convicción de que quienes actúan en esa dirección no le desean el bien ni a Serbia ni a Montenegro, pues aplican la vieja verdad de Divide y Vencerás, por lo cual espera una corrección.

En cuanto al envío de efectivos militares montenegrinos a Kosovo, para ayudar a los albanokosovares, lo calificó de un sinsentido y no lo puede entender nadie en su sano juicio, a la luz del pasado de destrucción y ocupación.

Fuente: Prensa Latina