(España) VOX y el voto católico, por Francisco José Contreras

Es triste ver cómo tantos católicos militantes dejan pasar la oportunidad de apoyar a un partido que, por primera vez desde la Transición, está dispuesto a plantear una verdadera alternativa ideológica a la izquierda en todos los terrenos.

Entraba dentro de lo previsible que las televisiones progres (valga la redundancia), ‘El País’ o Echenique reaccionaran al impresionante éxito de VOX en Vistalegre entonando “El fascismo no pasará”. Me deja atónito, sin embargo, la hostilidad de católicos serios como Bruno Moreno o Eulogio López.

Eulogio López, autor del blog “Hispanidad”, coincide con Pablo Iglesias en que VOX es “fascista”: “La derecha sin Cristo no es más que fascismo”. No queda claro qué entiende López por una derecha “con Cristo”: ¿el restablecimiento de la confesionalidad estatal?, ¿la censura eclesiástica de libros y periódicos?, ¿la abolición de la libertad religiosa? Añade que “no hay que convertir a la patria en un Dios”. Francamente, no veo en el programa de VOX ningún atisbo de divinización de la patria: sólo un proyecto valiente de regeneración nacional en un momento en que la conservación de España está amenazada por los separatismos, las taifas despilfarradoras y desintegradoras, el suicidio demográfico y la inmigración ilegal masiva. Defender la nación no es sacralizarla.

Si para Eulogio López VOX es prácticamente nazi, Bruno Moreno, en cambio, cree que el partido de Abascal peca de centrismo tibio, y que VOX y PP son “los mismos perros con distintos collares” (sic). Considera que la oferta de VOX “está igualmente repleta de ideología de género, liberalismo, aborto a voluntad, nuevos tipos de familia, etc.”. Diantre, ¡y yo que pensaba que la presencia de Alicia Rubio en su cúpula dirigente garantizaba incorrección política y compromiso anti-progre! Pero es que, además, me voy al recién presentado programa de “100 Medidas Para la España Viva”, y encuentro que VOX promete la derogación de la Ley de Violencia de Género y su sustitución por una Ley de Violencia Familiar que no discrimine al varón, así como la “supresión de organismos feministas subvencionados y la persecución de las denuncias falsas” (propuesta nº70), la creación de un Ministerio de Familia y la promulgación de una ley orgánica de protección de la familia natural (nº71), el apoyo decidido a las familias numerosas y a la natalidad en general (nº72), la prohibición de los vientres de alquiler (nº80), un “amplio sistema de beneficios fiscales para las familias, en especial para las numerosas” (nº44), la garantía de la libertad de educación a través de un sistema de cheque escolar (en lugar de –o además de- escuelas públicas estatales, financiar a las familias para que puedan poner a sus hijos en la escuela privada de su elección: nº61), la obligación de solicitar la autorización expresa de los padres para “cualquier actividad [escolar] con contenidos de valores éticos, sociales, cívicos, morales o sexuales”…

Abascal ha sido taxativo: “Sustituiremos el matrimonio homosexual por una ley de uniones civiles”

Ahora bien, López y Moreno coinciden en la acusación más grave: dicen que VOX “no prohibirá el aborto”. Sin embargo, la propuesta nº75 afirma que VOX “defenderá la vida desde la concepción hasta la muerte natural”. Casi todos los oradores del acto de Vistalegre –incluido Santiago Abascal- aludieron a la defensa de la vida. En la entrevista que publicaba ABC, Abascal afirma rotundamente: “derogaremos la ley Aído”. Y el programa electoral de VOX para las elecciones generales de 2016 (pag. 21, propuesta 80) detalla la estrategia a seguir: en el corto plazo, restablecimiento de una regulación similar a la de 1985, con la diferencia de que esta vez se instituirán comisiones médicas oficiales que acrediten la veracidad del “riesgo para la salud psíquica de la madre” (el gran coladero que convirtió la ley de 1985 en una ley de aborto libre de facto) y se definirá de manera restrictiva lo que pueda contar como “malformación del feto”. A largo plazo, tras un periodo de batalla cultural que permita alcanzar una mayoría social pro-vida, VOX aspira al “aborto cero”. Interesa saber que, con una regulación similar a la prevista para el “corto plazo”, Polonia consiguió a partir de 1993 la reducción del número de abortos anuales desde casi 100.000 a menos de 500.

Son los purísimos, los insobornables, los de “todo o nada”. Los que, en nombre de la perfección imposible, renuncian a la regeneración factible

Moreno y López también acusan a VOX de transigir con el matrimonio homosexual. Sin embargo, Abascal ha sido taxativo en su entrevista de ABC: “sustituiremos el matrimonio homosexual por una ley de uniones civiles”. Es la solución razonable en una sociedad en la que las uniones entre personas del mismo sexo gozan de aprobación virtualmente unánime. De un lado, se preserva la especificidad del matrimonio como institución destinada a fomentar parejas estables de hombre y mujer que puedan engendrar y educar hijos. De otro, mediante una figura jurídica distinta, se atiende a la aspiración de las parejas del mismo sexo de regular aspectos de su convivencia como la fiscalidad o las herencias. Por supuesto, los homosexuales católicos deberían seguir la enseñanza de la Iglesia, que reprueba como objetivamente desordenada la práctica homoerótica y aconseja la castidad a las personas con esa tendencia.

Es triste ver cómo tantos católicos militantes –pues López y Moreno son representativos de todo un biotipo- dejan pasar la oportunidad de apoyar a un partido que, por primera vez desde la Transición, está dispuesto a plantear una verdadera alternativa ideológica a la izquierda en todos los terrenos, incluidos los de bioética y familia, y que tiene posibilidades claras de alcanzar representación parlamentaria (a diferencia de los grupúsculos a la derecha del PP de los últimos 40 años). Son los purísimos, los insobornables, los de “todo o nada”. Los que, en nombre de la perfección imposible, renuncian a la regeneración factible.

Fuente: Actuall