(China) Ex presos uigures hablan de tortura y violación en los campos de ‘reeducación’ de China

Los uigures en la región noroccidental china de Xinjiang están siendo torturados, violados y asesinados en campamentos secretos de “reeducación política”, según informaron ex reclusos a La Gran Época.

“Más de un millón” de los prisioneros predominantemente uigures continúan detenidos en lo que fueron, hasta el 9 de octubre, campos de reclusión extrajudiciales en el oeste de China, según cifras mencionadas por la Comisión Ejecutiva del Congreso de Estados Unidos sobre China (CECC) y las Naciones Unidas.

Funcionarios del Partido Comunista Chino (PCCh) alegan que las detenciones masivas entre la población uigur, la mayoría de los cuales practica el Islam, son parte de las medidas para acabar con el terrorismo, el extremismo religioso y el separatismo en el país asiático. El PCCh utiliza la excusa de potenciales “amenazas extremistas” para justificar su estricta vigilancia y la represión de los uigures y otros grupos minoritarios musulmanes en la región de Xinjiang.

Los testimonios de primera mano realizados a La Gran Época revelan intentos de las autoridades chinas de despojar a los detenidos uigures de su cultura e idioma, obligándolos a renunciar a su fe y a prometer lealtad al PCCh y a su líder.

Si los detenidos no cumplen las órdenes, pueden ser sometidos con cinco tipos de tortura como castigo, explicó un uigur y ex recluso en una entrevista desde Estambul, Turquía.

Omir Bekli, nacido en Xinjiang y de 42 años de edad, desde 2006 con nacionalidad y residencia en Kazajistán, fue detenido durante seis meses en marzo del año pasado después de haber sido sacado a la fuerza de la casa de sus padres en Shanshan, a 290 km al este de Urumqi, la capital de Xinjiang, y le cubrieron la cabeza con una bolsa negra antes de ser trasladado.

En ese momento estaba de visita en Urumqi para asistir a una reunión internacional sobre turismo.

Bekli fue detenido durante siete meses en una celda de la policía y luego enviado a un campo de reeducación en Karamay durante 20 días, donde fue torturado, y una de las razones fue su negativa a cantar canciones que elogiaban al PCCh y a su líder Xi Jinping.

“Los métodos de tortura eran muy inhumanos y extremadamente insoportables”, afirmó Bekli a La Gran Época.

Los uigures son “encadenados como animales”, privados de comida y sueño, y golpeados hasta que sus cuerpos “se hinchan y derraman sangre”.

“Te obligan a tenerles miedo y te hacen débil, física y mentalmente, para que les obedezcas”, explicó Bekli.

Otra detenida uigur –una ciudadana de Kazajstán de 54 años de edad que fue liberada en septiembre de un campamento en Urumqi después de estar detenida durante 15 meses- dijo a la Gran Época que las jóvenes uigures están siendo violadas diariamente por funcionarios del PCCh en los campamentos y que podrían ser asesinadas en caso de resistirse. La mujer de 54 años, desde Estambul, habló con la condición de mantenerse en el anonimato debido al temor por su seguridad.

“Las chicas jóvenes son sacadas y violadas toda la noche. Si continuas resistiéndote, te inyectarán algo y te matarán”, afirmó.

Ella personalmente fue testigo de dos mujeres uigures que fueron asesinadas por inyección, informó a La Gran Época.

“Por lo general, hay de 40 a 50 personas en una habitación pequeña, pero de cinco a 10 son sacadas regularmente y simplemente desaparecen; nunca regresan. La gente está siendo asesinada a decenas todo el tiempo”.

Añadió que a las mujeres también se les dan pastillas para evitar que se queden embarazadas.

Bekli dijo que en su campamento, también fue testigo de cómo sacaban de las habitaciones los cadáveres de los uigures mientras estaba detenido. “Probablemente fueron golpeados hasta la muerte”, agregó.

Después de haber negado previamente todas las acusaciones de discriminación religiosa y la existencia de centros de reclusión masivos, las autoridades locales en Xinjiang, el 9 de octubre, se movilizaron para legalizar oficialmente los llamados “centros de formación profesional” para “educar y transformar” a los que se cree que son extremistas religiosos.

El alto funcionario del PCCh Hu Lianhe, que está a cargo de la oficina de asuntos de las minorías del Partido, en agosto le había asegurado al panel de la ONU sobre discriminación racial: “no hay represión de las minorías étnicas ni violaciones de su libertad de creencias religiosas en nombre de la lucha contra el terrorismo” en Xinjiang.

Hu también rechazó las afirmaciones que el número de musulmanes detenidos en la región asciende a un millón. Además de los uigures, otras minorías étnicas predominantemente musulmanas que sufren detención son los kazajos, dongxiang y uzbekos, así como los musulmanes chinos han (hui). Los cristianos de las casas-iglesias, los practicantes de Falun Dafa y otros prisioneros políticos también fueron arrestados y detenidos en la región de Xinjiang.

Los uigures de la región están siendo detenidos por tales motivos: por ponerse en contacto con amigos o parientes en el extranjero, viajar a un país extranjero, dejarse la barba o asistir a reuniones religiosas, explicaron a La Gran Época los uigures que tienen familiares en los campamentos.

Los cuerpos de aquellos que mueren mientras están en los centros de reclusión nunca son entregados a sus familiares, comunicaron a La Gran Época.

¿Quiénes son los uigures y por qué China está tomando medidas drásticas?

Los uigures de habla turca son uno de los 55 grupos étnicos minoritarios oficialmente reconocidos en China. En su mayor parte musulmanes sunitas, constituyen poco menos de la mitad de los 22 millones que viven en la región de Xinjiang. Desde que el PCCh reabsorbió Xinjiang a China en septiembre de 1949, el PCCh utilizó el reclamo del Turquestán Oriental respaldado por los soviéticos como medio para justificar su represión contra el pueblo uigur.

Después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, el PCCh nombró a los uigures como parte de las “tres fuerzas malvadas” del “extremismo, el separatismo y el terrorismo” -junto a los tibetanos, los cristianos de las casas-iglesias y Falun Dafa- y  acusó incesantemente a los uigures de cometer “actos terroristas” en todo el país, a pesar de las pocas pruebas. Se  prohibió a los uigures de adherir a las prácticas religiosas como el dejarse crecer barbas largas “anormales”, el ayuno y el uso de velos religiosos como parte de las medidas que las autoridades locales describen como parte de la lucha contra el extremismo islamista.

La represión de los uigures solo se intensificó en los últimos tiempos, alentada por los grandes disturbios étnicos de 2009, 2013 y 2014, cuando la larga lucha de los uigures empeoró. Según Enver Tohti, representante de la Asociación Uigur, y el analista chino Ming Yan, el violento choque étnico de 2009 había sido tramado por funcionarios del PCCh para exacerbar aún más las tensiones étnicas entre los uigures y la mayoría china de la etnia han. Los observadores políticos comentan que creían que los funcionarios de la facción leal al ex líder del PCCh Jiang Zemin fomentaron la inestabilidad social para crear un dilema político para el liderazgo de Xi. La Gran Época informó con anterioridad que la región de Xinjiang, desde 2002, fue un bastión para la facción de Jiang.

Detenido por vínculos en el extranjero

Rabiye Muhammad, que se mudó de Turpan a Calgary, Canadá, en 2007, dijo que su madre de 65 años fue detenida en febrero de este año por visitarla en octubre de 2014 durante cuatro meses.

“Se la llevaron porque sabían que viajaba al extranjero”, señaló a La Gran Época.

Otros miembros de la familia que también fueron detenidos sin “ninguna razón” son su hermana, su tío de 70 años y su hermano menor, que fue sacado de su casa con una bolsa negra sobre su cabeza.

“Se lo llevaron así de fácil. Se están llevando a todo el mundo hoy en día, es un genocidio. Están buscando cualquier excusa para llevarse a los uigures”.

Numerosas familias uigures afirmaron que se encuentran en situaciones similares.

Tahir Imin, un erudito estadounidense de 38 años, nacido en Kashgar, dijo a La Gran Época que el PCCh ve a los que viajaron al extranjero como una “amenaza para la sociedad”.

“China cree que los que han visitado otros países pueden ver los defectos y errores del PCCh”, explicó Imin.

Son enviados a campos de detención para “lavarles el cerebro, torturarlos y castigarlos”, dijo Nicholas Bequelin, director de Amnistía Internacional para Asia oriental, según un comunicado de prensa.

“Un simple acto de enviar un mensaje a tu familia en el extranjero puede hacer que te detengan… [esto] pone en evidencia lo absurdo, injustificado y completamente arbitrario que son las acciones de las autoridades chinas”.

Las personas detenidas no son juzgadas y no pueden hablar en contra de la decisión ni contratar abogados.

¿Cómo son torturados los uigures?

Los uigures enfrentan cinco formas de castigo y tortura si desobedecen las órdenes de las autoridades de los campos de detención, según Bekli.

Con apenas tres horas de descanso por día, desde la medianoche hasta las tres de la madrugada, Bekli y sus compañeros de prisión se veían forzados a mirar la pared, cantar el himno nacional del PCCh y tres “canciones positivas sobre el PCCh” antes que se les diera su primera comida del día. Lo mismo sucedía de nuevo antes del almuerzo, refirió.

Las canciones incluían: ‘Sin el Partido Comunista, no habría nueva China’, ‘El socialismo es bueno’ y ‘Oda a la Patria’, con letras como “¡El Partido Comunista es bueno! El Partido Comunista es un buen líder para el pueblo”, y “El Partido Comunista trabajó duro por la nación, el Partido Comunista de una sola mente salvó a China”.

Bekli explicó: “Si te niegas a cantar canciones alabando al PCCh y al líder Xi Jinping, serás golpeado severamente. Luego te hacen estar de pie y con la cara a la pared, y te privan de sueño y comida durante 24 horas”.

Si rechazas nuevamente, serás encadenado en un “asiento de tigre” y privado de comida y sueño durante un día más, continuó.

El próximo castigo es estar “encadenado como un animal” de uno a tres días en un cuarto extremadamente oscuro llamado “agujero negro”, que mide aproximadamente tres metros cuadrados, detalló.

“El cuarto castigo es, si es un día caluroso de verano, te hacen pararte en una losa de cemento afuera bajo el sol. No tienes nada en tu cuerpo excepto ropa interior, sin zapatos”.

“Tus pies arderán por el calor del sol. Si es invierno, ellos hacen lo mismo”, describió Bekli a La Gran Época.

El castigo final incluye ser golpeado severamente con palos y “cualquier cosa que puedan encontrar”.

“Luego te cuelgan de las dos manos. Te ponen en una celda de agua, llena de agua muy sucia y maloliente, hasta el cuello, durante uno a cinco días”.

“Si estás ahí por más de cinco días, hay una alta posibilidad de que mueras, porque el agua te mata si estás ahí por días”, sostuvo Bekli.

Mientras renuncian a su castigo final, a los uigures se les da un pequeño trozo de pan “para que sobrevivan”, añadió Bekli.

Los hombres uigures en los campos de detención también se ven obligados a tomar una pastilla todos los días, “para detener sus deseos sexuales para siempre”, dijo Bekli.

“Esa píldora hace que la gente parezca loca, demente, como si no supiera lo que está haciendo, simplemente hace lo que se le dice. Es como si estuvieran drogados, puedes ver que no son normales”.

Bekli escondía la píldora bajo la lengua todos los días, fingía beber agua y luego la escupía. “Así es como sobreviví”.

Debido a la “presión extrema” en los campos de detención, muchos uigures quieren suicidarse, dijo Bekli.

“Pero no hay manera de hacerlo, porque cinco o diez personas siempre te están observando, y hay cámaras en los instalaciones”.

Reacción internacional

El informe anual 2018 de la CECC, publicado el 10 de octubre (PDF), afirma que la situación en Xinjiang “puede ser el encarcelamiento más grande de una minoría étnica desde la Segunda Guerra Mundial, y que puede constituirse en crímenes de lesa humanidad”.

Durante un discurso pronunciado el 4 de octubre en el Instituto Hudson sobre la política de Estados Unidos hacia China, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, declaró que la reclusión masiva y el lavado de cerebro de los uigures era una “nueva ola de persecución” que se abate sobre los musulmanes uigures.

“Los sobrevivientes de los campamentos [del régimen] describieron su experiencia en los campamentos como un intento deliberado de Beijing de estrangular la cultura uigur y acabar con la fe musulmana”, informó Pence.

Aydin Anwar, una uigur que vive en Estados Unidos, dijo a La Gran Época que cree que los centros de reclusión de Xinjiang son una forma de “ocultar el exterminio masivo de uigures”.

“¿Por qué los cuerpos salen muertos? Si China realmente quiere integrarnos, ¿por qué están matando gente?”.

Bequelin, de Amnistía Internacional, destacó que el PCCh debe rendir cuentas a los gobiernos de todo el mundo por la “cruel campaña contra las minorías étnicas” y la “pesadilla” en Xinjiang.

“Cientos de miles de familias han sido desgarradas por esta represión masiva. Están desesperados por saber qué les ha pasado a sus seres queridos y es hora que las autoridades chinas les den respuestas”.

Fuente: La Gran Época