(Luanda) Angola atempera libertad religiosa
El parlamento angoleño atempera la libertad religiosa para adaptarla a preceptos constitucionales y convenciones internacionales en el ánimo de detener prácticas nocivas en ese ejercicio.
La idea es parar a los que caracterizaron como comerciantes de la fe, al establecer penas de hasta ocho años de cárcel para aquellos que obliguen a los ciudadanos practicar creencias religiosas o le impidan abandonar alguna en particular.
Tal acción se cuenta entre los elementos del proyecto de ley de libertad de religión, creencia y culto que tendrá el día 21 su votación en la generalidad (primera de dos lecturas).
Igualmente se prohibirá a las confesiones religiosas cobrar bienes, servicios o valores pecuniarios a cambio de promesas o bendiciones, aunque sí permite a las establecidas legalmente en el país solicitar y recibir contribuciones voluntarias de fieles, y de donaciones de personas colectivas públicas o privadas, nacionales o extranjeras, al abrigo de la ley de mecenato.
El texto, una iniciativa del ejecutivo, busca actualizar la situación en el sector, que vive 18 años sin la inscripción de nuevas denominaciones religiosas.
Para ello, se prevé reducir el número de firmas necesarias para la aprobación de una iglesia, actualmente fijado en 100 mil. En Angola hay 84 iglesias reconocidas, y otras mil 106 actúan ilegalmente, número que podría llegar a cuatro mil, según reconocimiento del director nacional de Asuntos Religiosos Francisco de Castro Maria.
La propuesta legislativa define las atribuciones y prohibiciones en el ejercicio de la libertad religiosa, así como aclara ese ejercicio en los centros de culto y fuera de ellos, así como los actos a ser practicados.
El gobierno planteó previamente la posibilidad de cierre de todas las iglesias que operan ilegalmente en el país. Las fuentes parlamentarias no aclararon si el proceso -vencido el plazo para la legalización- seguirá adelante o se aplazará en espera del nuevo texto.
La medida (de cierre) debe hacerse efectiva a principios de noviembre cuando se cumpla un mes del decreto presidencial conjunto del 4 de octubre que dictó el cierre de dos plataformas ecuménicas que controlaban cerca de dos mil confesiones.
Entre las iglesias en situación ilegal se encuentra la Mundial del Poder de Dios, que cuenta con fastuosas edificaciones en Luanda y en otras ciudades del país.
La denominación se convirtió en ilegal al cerrarse el Consejo Nacional de Iglesias Cristianas de Angola.
El directivo afirmó que más de la mitad de las iglesias establecidas en el país son extranjeras, provenientes fundamentalmente de República Democrática del Congo, Brasil, Nigeria y Senegal.
El responsable lamentó hace unos días que varias sectas desvirtúen la doctrina bíblica en violación de las normas de convivencia en las comunidades, lo cual altera hábitos y costumbres de las comunidades, con lo que ponen en peligro el bienestar de la población.
En Angola se considera que la religión católica es practicada por al menos 50 por ciento de sus 29 millones de habitantes, aunque existen hasta denominaciones islámicas, algunas de ellas permitidas oficialmente.

Fuente: Prensa Latina