(China) Steinmeier y DD.HH. en China: “desde afuera no podemos hacer nada”

En el 70 aniversario de la Carta de Derechos Humanos, el presidente alemán Steinmeier se reunió con los dirigentes chinos en Pekín. La opresión de las minorías étnicas y religiosas dificultan las conversaciones.

Los policías llegaron en la noche y se llevaron a unos 100 feligreses de la minoría protestante Iglesia de la Lluvia Temprana. Zhang Guoqian, uno de los líderes de la iglesia, fue liberado el lunes (10.12.2018). En una entrevista con el diario “South China Morning Post”, dijo que la iglesia había sido declarada ilegal y que a partir de ahora, todas las reuniones serían prohibidas.

“Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”, afirma el articulo 18 de la Declaración Universal de Derechos humanos, proclamada hace 70 años por las Naciones Unidas. Sin embargo, en china se sigue persiguiendo a personas por su fe. Desde hace años, el gobierno del primer ministro Li Keqiang y del presidente Xi Jingping ha tratado de recuperar un mayor control sobre la vida religiosa en el país. Esto concierne especialmente a los musulmanes, pero también a los cristianos y a otras minorías religiosas del país.

Un tema espinoso

Esto fue el telón de fondo cuando el presidente alemán se reunió el lunes con el primer ministro y luego con el presidente chino. En ambas reuniones Steinmeier abordó la importancia de los derechos humanos. Subrayó que su visita también podía entenderse como una señal de respeto por los logros de China. “Nadie debería ignorar el hecho de que cientos de millones de personas en China han logrado liberarse de la pobreza”, dijo Steinmeier.

Vigilancia total también en Xinjiang. Vigilancia total también en Xinjiang.

El tema más importante del viaje del presidente alemán no fue ni la lucha contra la pobreza ni los derechos humanos, sino las oportunidades y los riesgos de la revolución digital. De todos modos, Steinmeier también habló con Xi Jinping sobre la situación de los derechos humanos.

“Esto ha sido registrado”, dijo después a los periodistas. Y sin embargo, tuvo que admitir: “Desde afuera no podemos hacer nada”.

Stenmeier visitó China por primera vez como presidente, pero no por primera vez en general. “Mucho ha cambiado desde sus últimos viajes”, dice. La Plaza de Tiananmén no solo es vigilada por la mirada severa de Mao Zeding, el primer líder político de la Republica Popular China, sino también por numerosos agentes de policía y cámaras de vigilancia. China, que el año que viene celebra su 80 aniversario, está adaptando medidas más estrictas, no solo contra minorías religiosas. Analistas temen que el país se está transformando en un estado de vigilancia total con la ayuda de la más moderna tecnología de reconocimiento facial.

Vigilancia total

Aunque el aniversario de la Carta de los Derechos Humanos solo coincida por casualidad con este viaje, la delegación alemana subraya deliberadamente el tema. También con la presencia de Bärbel Kofler, Comisaria de Derechos Humanos del Gobierno Federal, que se sentó al lado de Steinmeier en ambas conversaciones. “La situación de los derechos humanos en China se está deteriorando cada vez más”, dijo Kofler antes de las conversaciones en Pekín. Esto afectaría tanto la libertad de religión, la libertad de prensa y la libertad de reunión, así como la situación de las minorías en provincias como el Tíbet y Xinjiang, según Kofler.

En su viaje a China, Steinmeier fue muy diplomático. Sin embargo dejo algo bien claro: “China tiene que reconocer que la imagen que se ha creado de ella en todo el mundo solo se puede cambiar mediante la transparencia”.

Fuente: DW