(Nicaragua) Impedir procesión del 1 de enero fue atentado contra la libertad religiosa en Nicaragua

La dictadura de Nicaragua ha bloqueado cualquier intento de marcha de la sociedad civil, bajo acusaciones de estar conformada por organizaciones terroristas y golpistas. 

¿Por qué los obispos no realizaron la tradicional procesión del 1 de enero que realizan desde hace más de 50 años? El verdadero motivo del régimen orteguista fue impedir que la Iglesia católica realizara su tradicional procesión por la paz, según comenta el analista católico, Israel de Jesús González.

“La intención fue atemorizar y eso está claro,primero mediante los fanáticos amenazaron en las redes sociales, que podía ocurrir desorden durante la peregrinación; y lo otro el régimen colocó a decenas de antimotines por la ruta de la procesión: eso fue crear el caos y el miedo para que la población no asistiera a la actividad religiosa”, asegura González, periodista experto en temas religiosos.

Sin embargo, para el comunicador lo más grave es que el régimen ahora atentó contra la libertad religiosa, lo cual lo considera una mala señal iniciando año 2019.

Policía Orteguista

Otro de los impedimentos del régimen es colocar centenares de policías por donde tradicionalmente pasa la procesión del 1 de enero. LA PRENSA/ ROBERTO FONSECA

“Esto si es una mala señal, ya que con estas acciones del régimen se está atentando contra el estado de la libertad religiosa en el país. De modo, que la libertad religiosa está seriamente afectada en el país”, sostiene el periodista.

De acuerdo a González, el impedimento de la procesión en la cual la Iglesia por más de 50 años la realiza llamando por la paz y la unidad familiar, es un indicio peligroso de parte del régimen para limitar la libertad religiosa.

“Es decir, esto es el inicio para comenzar a limitar el derecho que tienen los nicaragüenses de ejercer su fe religiosa”, advierte.

La decisión de los obispos arquidiocesanos de suspender el evento, es visto por el comunicador como una decisión sabia.

“Sinceramente con la decisión de los obispos de limitar la actividad en catedral primó la prudencia. No fue miedo. Fue evitar una confrontación estéril con aquellos que han estado empeñados y se siguen empeñando en teñir de sangre las calles del país”, sostiene el periodista católico.

Ortega agredió a obispos

Los obispos de la Conferencia Episcopal participaron como mediadores y testigos del Diálogo Nacional, proceso que el mismo Daniel Ortega terminó, pese a los reiterados llamados de los jerarcas católicos de que parara la represión contra los ciudadanos que protestaban pacíficamente.

Pero Ortega no solamente incrementó la represión contra los ciudadanos sino que escaló su violencia contra la Iglesia católica, agrediendo a obispos y sacerdotes en varias partes del país a través de sus paramilitares y fanáticos que actuaban impunemente bajo el amparo de la policía orteguista.

Pero para imponer su sello de intolerancia, Ortega el pasado 19 de julio llamó directamente a los obispos golpistas y de estar al lado de terroristas, a como el régimen llama a los ciudadanos que le piden cívicamente su salida.

“El gobierno ha desatado todo tipo de violencia y el colmo es haber paralizado una procesión por la paz.. El mensaje del papa para este evento estaba enmarcado en cómo los actores políticos deben utilizar sus oficios en favor de la paz, pero aquí se hace lo contrario, porque al gobierno no solo le bastó poner a antimotines en la ruta de la procesión sino que estuvieron asediando toda la actividad en las afueras de catedral hasta que terminó”, expresó González.

Venganza por su postura

María Andrea Chamorro, psicóloga y miembro de la pastoral juvenil, no le asombra la represión del régimen contra la Iglesia católica.

“No me sorprende para nada. Primero invitó a los obispos a ser mediadores, pero como los pastores se pusieron al lado de la justicia, entonces, los mandó a reprimir y el colmo que los llamó golpistas. No es de extrañarse que haya mandado a sus esbirros para atemorizar en las redes”, sostiene la joven.

Chamorro añade además, que los ataques de Ortega contra la Iglesia es una venganza porque “la iglesia está con su pueblo”.

“Ortega no tolera que la gente se exprese en su contra y como los obispos demostraron estar al lado de la población, entonces, su actuar violento es una venganza porque nuestros pastores no fueron sus cómplices”, señaló.

Fuente: La Prensa