(Corea del Norte) Desertores reportan detalles sobre la implacable persecución religiosa en Corea del Norte

Varios desertores del régimen comunista de Corea del Norte dieron su testimonio a la agencia de prensa Associated Press sobre los sufrimientos de los cristianos en ese país, conocido por tener la más férrea restricción a la libertad religiosa en el mundo y donde las religiones fueron prohibidas para dar lugar a un tipo de culto a las autoridades civiles. A través de las entrevistas no sólo se evidencia que existe una comunidad cristiana oculta bajo la intensa represión, sino que sus miembros sufren torturas y desapariciones a causa de su fe.

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Los desertores del régimen norcoreano han reportado la grave situación de derechos humanos en el país y los notables sufrimientos de una comunidad cristiana forzada a la clandestinidad total.

El tema de la persecución a los cristianos vuelve a la luz en momentos en que se prepara una segunda cumbre entre el líder norcoreano Kim Jong Un y el Presidente de los Estados Unidos Donald Trump. La agencia de prensa recuerda que los creyentes en Corea del Norte no pueden realizar actividades de evangelización y mantienen oculta su fe a toda costa. “Pero incluso quienes se mantienen en profunda clandestinidad enfrentan peligro”, indicó el informe, según reportó Aleteia.

Los testimonios refieren como una reclusa se negó a ocultar más su fe en medio de su presidio, y pidió que se empleara el nombre que había recibido en su Bautismo en lugar del registrado oficialmente. “Mi nombre es Hyun Sarah; es el nombre que Dios y mi Iglesia me han dado. Soy una hija de Dios y no tengo miedo de morir. Así que si quieren matarme, adelante, mátenme”, declaró la mujer. El testigo vio cómo la mujer regresó de un interrogatorio con fuertes marcas de golpes y días después cómo se la llevaron sin que regresara jamás.

Otro de los internos vio orar y cantar a un creyente en un centro de detención en la ciudad de Hoeryong en octubre de 1999. A causa de su manifestación de fe, el hombre era golpeado frecuentemente y finalmente fue sacado del penal, mientras gritaba a los presos: “Dios los va a salvar”. “Yo no había encontrado el cristianismo antes en esa época y pensé que estaba loco”, expresó el hoy activista.

Sin embargo, los desertores coinciden en que el testimonio público de la fe es muy poco frecuente, ya que en su mayoría los creyentes evaden la vigilancia de las autoridades. Una de las personas contactadas por la agencia reveló que sólo oraba en su cama debajo de las cobijas, o encerrada en un baño, por miedo a la persecución. Otro hombre describió que oraba en silencio en su prisión y sólo se comunicó con otro recluso para ratificar que se tratara de un cristiano escribiendo con su dedo en la palma de su mano cuando éste le compartió algunos granos de maíz sacrificando su propia hambre.

La situación de los cristianos en Corea del Norte continúa siendo un foco de preocupación para la comunidad internacional como lo evidencia la inclusión del país como principal vulnerador de la libertad religiosa en los informes de la Comisión de Estados Unidos sobre la Libertad Religiosa internacional y otros reportes de organizaciones no gubernamentales.

Fuente: Gaudium Press