(China) La religión, en primera línea del frente opositor en Hong Kong

Sobre la marea humana que se manifiesta en el corazón de Hong Kong, flota una pancarta con un extraño mensaje: “¡Paren con las porras o cantamos Aleluya al Señor!”.

Esta irónica amenaza destinada a los policías ha encantado en las redes sociales. Se trata de una referencia a un cántico convertido en grito de adhesión a las inmensas manifestaciones que se producen en esta excolonia británica, devuelta a China en 1997.

Este cántico ilustra asimismo el papel clave desempeñado por la comunidad cristiana en la movilización contra un proyecto de ley que autoriza las extradiciones a China.

La mayoría de las iglesias hongkonesas evitan meterse en política. Pero este texto, ahora suspendido, ha tocado una fibra sensible de aquellas que apoyan a las iglesias clandestinas en China continental.

“Todo el mundo teme que se traspase una línea roja” explica a la AFP Elton Lo, uno de los pastores que llama a ayunar y orar en apoyo del movimiento.

A diferencia de China continental, donde las religiones están estrechamente controladas por el Estado, la libertad de culto prevalece en Hong Kong.

Las comunidades católica y anglicana heredades de la era colonial son influyentes. Hong Kong cuenta también con iglesias evangélicas, y no es extraño cruzarse con Testigos de Jehová o Hare Krishnas.

Pero los fieles están angustiados.

– Erosión de libertades –

Según el acuerdo de devolución firmado con Londres, Hong Kong se beneficia de libertades desconocidas en el continente y de un sistema judicial independiente, en teoría hasta 2047.

No obstante muchos hongkoneses tienen la impresión de que Pekín no respeta sus compromisos.

El proyecto de extradición ha avivado la inquietud de los fieles que expresan su temor ante una justicia china opaca y politizada.

En China, las religiones sufren una creciente represión, con el cierre de los lugares de culto, el desmantelamiento de cruces ostentosas o la detención de líderes religiosos.

Desde el movimiento prodemocracia de 2014 –que no obtuvo la menor concesión de parte de Pekín– el padre Stephen Chan celebra cada domingo una misa al aire libre. Los católicos “saben que si Hong Kong se convierte en China comunista, ya no habrá” libertad religiosa, declara a la AFP.

Los cristianos representan el 11% de la población de Hong Kong pero son muy influyentes, sobre todo entre las élites. La jefa del gobierno, Carrie Lam, pese a ser acusada de ser pro-Pekín, es una ferviente católica.

Pero el proyecto de extradición ha sido criticado por los aliados religiosos tradicionales de Lam.

El pastor de una mega-iglesia habitualmente progubernamental explicó que no podía apoyar el texto. Y la diócesis católica y una asociación que agrupa a 21 iglesias exhortó a Lam a retirar definitivamente el proyecto de ley.

– Cambio antes de 2047 –

El cardenal Joseph Zen, antiguo obispo de Hong Kong hostil al actual acercamiento entre el Vaticano y Pekín, se ha manifestado con frecuencia

“La única opción es manifestarse” declara este octogenario a la AFP. “Se habla mucho de 2047. Lo que pase entonces dependerá de lo que hagamos ahora. Espero que se produzca un cambio radical en China antes de 2047”.

El pastor de una de las iglesias más conservadoras de Hong Kong, que acepta ser identificado solamente por su apellido, Tam, explica que no está de acuerdo con las tácticas más radicales de algunos manifestantes.

Pero el 12 de junio, cuando se manifestaba junto a una decena de jóvenes de su iglesia, acabó atrapado entre la gente que intentaba huir de los gases lacrimógenos y las balas de goma de la policía.

Su iglesia, que cuenta entre sus miembros a policías y responsables gubernamentales, organizó sesiones de oración para pedirle a Carrie Lam que se suspendiera el texto. La ley “fracturaría completamente la sociedad, muchas cosas dejarían de funcionar”, dice.

El pastor augura que habrá una erosión de las libertades religiosas al acercarse 2047. “Pero incluso si la situación es muy mala, mientras podamos hablar debemos hablar”, dice.

Fuente: RFI