(EEUU) Estados Unidos suma a Venezuela y Nicaragua a la “lista negra” de países que atacan la libertad religiosa

El vicepresidente estadounidense Mike Pence denunció que los gobiernos de Nicolás Maduro y Daniel Ortega arremeten contra el clero católico que protege a los opositores.

El estado de la libertad religiosa en el mundo no deja de deteriorarse. Seis de cada diez habitantes del planeta distribuidos en alrededor de 80 países sufren persecución que puede llegar a la muerte, restricciones graves o discriminación por sus creencias, según prestigiosas instituciones y ONGs como el Pew Research Center y Ayuda a la Iglesia Necesitada. Estados Unidos acaba de sumar a Venezuela Nicaragua como parte de lo que llama “la troika de la tiranía” que arremete contra las religiones en el continente americano junto con Cuba. Además de condenar en duros términos a China, particularmente por la opresión a una etnia musulmana.

El pronunciamiento del gobierno norteamericano -que ya ni siquiera parece importarles a los regímenes venezolano y nicaragüense, pero que suscitó la ira de Beijing- se produjo durante el discurso que su vicepresidente, Mike Pence, realizó durante la Segunda Reunión Ministerial para Promover la Libertad Religiosa que organizó en Washington el Departamento de Estado de los Estados Unidos. De la convocatoria participación unos 1.000 líderes religiosos y de la sociedad civil, así como de funcionarios de gobierno, de 115 países. E incluyó testimonios de perseguidos.

Si bien las críticas de Pence a la situación religiosa en Venezuela y Nicaragua no constituyen ciertamente una revelación -el hostigamiento a la Iglesia católica por sus duras críticas a los respectivos regímenes es bien conocido-, patentizan la extensión de un flagelo que estaba reservado a países de Asia, Medio Oriente o África. Salvo en las épocas de las dictaduras militares o el caso de Cuba, que -dicho sea de paso- impidió que dos pastores participaran de la conferencia, al prohibirles su salida del país cuando estaban por abordar un avión en el aeropuerto de La Habana.

El vicepresidente estadounidense, Mike Pence denunció la persecución a líderes religiosos en Venezuela y Nicaragua, y también la detención masiva de musulmanes en China.

“En Venezuela, el dictador Nicolás Maduro está utilizando su llamada ley contra el odio para procesar al clero católico que se pronuncie contra su régimen brutal, que empobreció a millones en un país que fue próspero”, dijo Pence. Con respecto a Nicaragua, señaló que “el régimen reprime violentamente la disidencia y cobija a los matones que reprimen e intimidan a los líderes de la Iglesia católica por defender la democracia y la libertad religiosa”.

El vicepresidente también llamó la atención sobre la detención masiva de más de un millón de musulmanes chinos, en particular de la étnia de los uigures en la provincia de Xinjiang, que soportaron el lavado de cerebro, en lo que los sobrevivientes describieron como “un intento deliberado de Beijing por estrangular la cultura uigur y acabar con la fe musulmana”. Furioso, el régimen chino salió a decir que eso es mentira y que solo previene el terrorismo.

A su vez, el congresista por New Jersey Chris Smith recordó que la persecución en China no se limita a los musulmanes. “El gobierno hostigó, detuvo y torturó a creyentes cristianos, quemó Biblias y quitó cruces, destruyó iglesias y reescribió partes de las Sagradas Escrituras”, dijo. Mientras que Pence reafirmó el apoyo de Estados Unidos a las “personas de fe en China”, así como en Corea del Norte, la peor nación en materia de libertad religiosa.

También expuso el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, quien sostuvo que “la libertad religiosa no es solo una preocupación cristiana, una preocupación judía, una preocupación musulmana, una preocupación budista, una preocupación hindú o una preocupación humanista. Es la preocupación de todos”. Y anunció que Estados Unidos destinará fondos para ayudar a las víctimas de persecución religiosa.

La defensa tan entusiasta de la libertad religiosa del actual gobierno norteamericano no se condice con las actitudes hostiles de su presidente, Donald Trump, hacia la comunidad musulmana. La más reciente: sus alusiones poco amistosas a la congresista demócrata musulmana Ilhan Omar. Aunque en junio envió un “saludo cordial” a los musulmanes por la celebración del fin del Ramadán.

Fuente: Clarin