(China) De actor a refugiado: la historia de Jia Zhigang

Alguna vez fue un actor famoso en China. Luego se convirtió a la Iglesia de Dios Todopoderoso y escapó de la persecución religiosa huyendo a Corea del Sur. El PCCh sigue persiguiéndolo incluso ahí.

Noticias falsas

Hace un tiempo, un sitio web del Partido Comunista Chino (PCCh) afirmó que yo había “desaparecido” y que estaba “controlado” por un grupo religioso. También decía que yo no me preocupaba por mi familia y me negaba a ir a casa o a visitarlos. Como me encontraba ocupado filmando un documental sobre derechos humanos, no respondí a las noticias falsas.

Sin embargo, el PCCh ha sobrepasado el límite. Una vez más están difundiendo rumores sobre mí y me están difamando. Lo que es aún peor, coaccionaron a mis familiares de China continental para que vinieran a Corea del Sur para las falsas manifestaciones en contra de la Iglesia de Dios Todopoderoso con el fin de tratar de persuadir a las autoridades coreanas para que me deportaran de vuelta a China. Elevo una enérgica protesta en contra del acoso repetido por parte del PCCh hacia los refugiados de la Iglesia de Dios Todopoderoso en Corea del Sur y sus calumnias hacia mi creencia. He decidido no guardar silencio sino defender mis derechos humanos fundamentales y mi libertad religiosa. Es momento de decir la verdad.

Ser un actor en China

Soy un actor profesional chino, que ha aparecido en más de 30 series de televisión. Hice el papel de siete emperadores, uno tras otro, incluyendo el emperador Renzong de la dinastía Song en la serie de televisión Young Justice Bao. Mis admiradores me llaman “el especialista en emperadores”. Me considero simplemente un actor ordinario. Aquellos que me conocen personalmente pueden dar testimonio de que tengo una personalidad honesta y sincera. Los actores viven en un mundo caótico, donde no siempre es fácil mantener los valores de la honestidad y la integridad. Sin embargo, esos han sido mis principios rectores.

A pesar de mi exitosa carrera, todavía a menudo siento un vacío en mi corazón. En la comunidad del entretenimiento he visto muchas celebridades que son inteligentes y hermosas en la superficie, pero, tras bambalinas, apuestan, usan drogas y dan rienda suelta a sus deseos sexuales o se convierten en herramientas de políticos y viven una existencia exánime y prácticamente no humana. Con el objetivo de buscar el verdadero significado de la vida para mi alma, visitaba con frecuencia templos budistas famosos en Qinghai y Pekín, y participaba en predicación budista y otras actividades religiosas. A menudo oraba por mi carrera y por la seguridad de mi familia.

Conversión religiosa

Mientras participaba en la filmación de Towards the Republic, recibí noticias de que mi madre estaba gravemente enferma. Para poder cuidar de mi madre enferma renuncié a mi papel. Hasta que mi madre falleció en el año 2006, apenas si acepté algunos papeles y gradualmente desaparecí de la escena pública.

La muerte de mi madre me dejó a mí, un hombre de mediana edad, por primera vez con el profundo dolor de haber perdido un ser querido. Me di cuenta de cuán frágil y corta es la vida. La vida de un hombre pasa en un abrir y cerrar de ojos y lo que le espera es la enfermedad y la muerte. Me pregunté cuál era el valor y el significado de vivir en este mundo, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Visité a varios Budas vivientes, pero no lograron disipar mi confusión.

Por casualidad conocí la Iglesia de Dios Todopoderoso. Las palabras de Dios Todopoderoso resolvieron gran parte de mi confusión. Descubrí que Dios Todopoderoso ha revelado en la Biblia los misterios que las personas no han podido desenmarañar por siglos. Dios Todopoderoso ha revelado muchos misterios a la humanidad, incluyendo cómo salva Dios a los humanos, cuál es su destino, cómo controla y gestiona Dios este mundo, la obra de juicio de Dios en los últimos días, etcétera. Al buscar e investigar cuidadosamente las palabras de Dios Todopoderoso, acepté formalmente el evangelio de Su reino.

Persecución

Ahora era un miembro de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Comencé a participar en actividades eclesiásticas como predicar el evangelio y asistir a las reuniones.

En 2008, fui responsable de transportar suministros de la Iglesia en Pekín. Siempre veía a un grupo de policías armados con metralletas en la caseta de peaje afuera de la ciudad, deteniendo y registrando vehículos. Algunos hermanos y hermanas que llevaban a cabo el mismo deber que yo habían sido arrestados; algunos de ellos incluso habían sido torturados hasta morir. Durante el tiempo en el que hice equipo con mis amigos de la Iglesia para predicar el evangelio, fuimos perseguidos muchas veces por la policía del PCCh. En una ocasión, fuimos blanco de la policía en una villa y nos rodearon. Dos hermanas de la iglesia local fueron arrestadas, pero yo hui.

El PCCh culpó a la Iglesia de Dios Todopoderoso por el asesinato en el McDonald’s de 2014 y lanzó la Batalla de los Cien Días para comenzar una operación de arrestos a nivel nacional. Muchos hermanos y hermanas de la Iglesia fueron arrestados. Si yo continuaba practicando mi fe en China, no sólo perdería mi trabajo, sino que sería arrestado, sentenciado y encarcelado. Al no tener otra opción, decidí huir con los miembros de mi familia a un país democrático en el extranjero para buscar asilo político y ayuda humanitaria.

Convertirme en refugiado

En 2014, nuestra familia, constituida por tres miembros, huyó a Corea del Sur. Después de llegar ahí, mi familia y yo finalmente disfrutamos de la libertad de creencia. Mi hijo también está viviendo y creciendo feliz y saludable aquí. Decidí continuar con mi carrera. Además de actuar, también he probado dirigir algunas películas relacionadas con el evangelio y documentales que exponen la persecución y violación de los derechos humanos en China. En el pasado, obtuve fama haciendo el papel de varios emperadores. Aunque las películas cuyo tema son los derechos humanos no reciben tanta atención y no me traerán fama y fortuna, puedo utilizar los documentales para hacer que la gente del mundo vea claramente las acciones malvadas del PCCh en las que han masacrado y asesinado a cristianos, y llevar un rayo de luz y esperanza a aquellos que no tienen derechos humanos bajo la oscura opresión que enfrentan. Esta es una causa justa. Siento que hacer estas pequeñas cosas es mucho más importante que mi fama personal. ¡Esta clase de vida es fértil y significativa para mí!

Desde 2017, Crónicas de la persecución religiosa en China, la serie de documentales en la que participé, ha ganado premios en múltiples festivales internacionales de cine.

Fotografía promocional de Hasta el límite y de vuelta, un documental producido por la Iglesia de Dios Todopoderoso.

Acosado incluso en el extranjero

No obstante, el PCCh no nos dejó en paz ni a mí ni a mi esposa, sino que siguió persiguiéndonos y hostigándonos. Oficiales de policía de la Brigada de Seguridad Nacional, del Departamento de Seguridad Estatal y del Departamento de Seguridad Pública Provincial acudieron en repetidas ocasiones a la casa de mi hermana mayor y del hermano menor de mi esposa para instigarlos y coaccionarlos para que viajaran al extranjero y forzarlos a unirse a las falsas manifestaciones en un intento por influir en la opinión pública coreana y que nos deportaran de vuelta a China.

La primera farsa tuvo lugar en marzo de 2018. En aquel momento, yo me encontraba filmando en la iglesia. De repente, recibí una carta del Departamento de Policía del Ministerio de Relaciones Exteriores coreano, diciendo que un ciudadano coreano se había acercado a ellos, supuestamente en nombre de mi familia. Esta persona dijo que nosotros, una familia de tres personas, éramos chinos que estábamos desaparecidos y éramos controlados por la Iglesia de Dios Todopoderoso y solicitó la ayuda de la policía coreana para conocer nuestro paradero. Apenas podía creer lo que me dijeron. Mi hermana mayor sabía que yo había venido a Corea del Sur y, después de que llegué aquí, me mantuve en contacto con ella. Entonces, ¿cómo podía decir que estábamos desaparecidos? Debe haber alguien que mueva los hilos con un motivo ulterior.

A mediados de marzo, mi hermana vino a Corea del Sur. Con la ayuda del Departamento de Policía del Ministerio de Relaciones Exteriores coreano vino a nuestra iglesia. Cuando me reuní con ella, descubrí que dos policías chinos vestidos de civil la acompañaban. Le conté a mi hermana acerca de mi situación: estaba viviendo y practicando libremente mi fe en Corea del Sur. Durante nuestra plática, me di cuenta de que mi hermana no podía expresarse libremente, como si estuviera controlada por alguien. Sin mi consentimiento, los dos policías me tomaron fotografías y me mintieron diciéndome que lo hacían únicamente para informarles a mis amigos que yo estaba bien. Sin embargo, posteriormente el PCCh utilizó las fotografías en mi contra en sus sitios web propagandísticos, lo cual, por cierto, confirma que los dos hombres que acompañaban a mi hermana eran, ciertamente, agentes de seguridad.

Cuando nos visitó, mi hermana pudo ver que mi familia disfruta de una vida libre en el democrático país de Corea del Sur, lo cual contradecía la teoría del PCCh de que estábamos desaparecidos y éramos controlados por la Iglesia de Dios Todopoderoso. Se fue entonces y regresó a China sin ninguna preocupación.

Posteriormente, supe a través de mis amigos en China continental que los oficiales de la estación de policía de mi residencia registrada en China habían visitado a mis familiares. Mi hermana vino a Corea del Sur a buscarme, pero no de manera espontánea. Fue completamente incitada y manipulada por el Departamento de Seguridad Estatal. Como el PCCh la atosigaba y la perturbaba una y otra vez, no tuvo otra opción más que venir.

También había recibido noticias precisas de que, después de que mi hermana regresó a China procedente de Corea del Sur, fue llevada por agentes del Ministerio de Seguridad Estatal tan pronto como bajó del avión. No me atrevo a llamarla por teléfono, porque tengo miedo de causarle problemas.

Un “grupo de búsqueda de familiares” falso

Sin embargo, el PCCh no estaba dispuesto a dejar el asunto por la paz. Una vez más, extendió su mano maligna hacia el país democrático de Corea del Sur. A finales de agosto de 2018, el PCCh instruyó a la señorita O Myung-ok (오명옥), una activista coreana pro-PCCh, que organizara un “grupo de búsqueda de familiares” falso (con lo cual están familiarizados los lectores de Bitter Winter). Once familiares de refugiados de la Iglesia de Dios Todopoderoso (incluyendo el hermano menor de mi esposa) fueron llevados por el PCCh a Corea del Sur. Dirigidos y manipulados por la señorita O, montaron una falsa manifestación de cinco días en la Casa Azul (Cheong Wa Dae, la residencia del presidente coreano), en las instalaciones de nuestra Iglesia en Onsu y en algunos otros lugares, con el pretexto de “buscar a familiares”.

El 3 de septiembre, nos reportamos con la policía exigiendo ver a nuestro pariente. La policía arregló que mi esposa y yo nos reuniéramos con mi cuñado y todos nos sentimos muy felices de vernos. Después de saber que todo estaba bien con cada uno de nosotros, todos nos sentimos tranquilos. Cuando le pregunté cómo había venido a Corea del Sur, quién había organizado la manifestación y por qué nos buscaba de esa forma, él, sin embargo, cambió a propósito de tema.

En el expediente que obtuvimos de la policía, descubrimos que mi cuñado había afirmado que su hermana mayor y yo vivíamos una vida feliz antes de creer en Dios Todopoderoso y que nos habíamos vuelto antisociales, excéntricos e indiferentes a nuestros parientes después de nuestra conversión; que yo no regresé a China para cuidar de mi suegra cuando estaba enferma y que también había arruinado el brillante futuro de mi pequeño hijo. Esto, sencillamente, era distorsionar los hechos y llamar negro a lo blanco. El informe declaraba que no regresamos a China a visitar a mi suegra cuando estaba enferma. De hecho, ella ya había fallecido antes de que nosotros viniéramos a Corea del Sur y mi hijo recibe una buena educación en este país y tiene muy buenas calificaciones en la escuela.

Confronté a mi cuñado acerca de esto y le pregunté por qué había dado información falsa a la policía. Sin dudarlo, negó ser el autor del informe y me dijo que lo había inventado el PCCh. El PCCh utilizó a mi pariente como una excusa para fabricar mentiras y manipular a la opinión pública. Hicieron esto para que nos deportaran —a los cristianos que adoramos a Dios Todopoderoso libremente en Corea del Sur— para ser encarcelados y perseguidos. Ese es su objetivo.

Otro engaño en 2019

Del 22 al 24 de julio de 2019, el PCCh recurrió a sus viejos trucos, y, una vez más, engañó y coaccionó a familiares radicados en China de cristianos de la IDT para que vinieran a Corea del Sur. Bajo el control de la señorita O, llevaron a cabo otra falsa manifestación con el pretexto de “buscar a familiares” –difamando y acusando falsamente de ser falsos refugiados a los cristianos de la IDT que huyeron a Corea del Sur– y solicitar al Gobierno coreano que los deportaran de vuelta a China. Una vez más, mi cuñado apareció en la manifestación. Esta vez, mi suegro vino con él.

Cuando llegaron a Corea del Sur el 21 de julio, mi esposa y yo fuimos al Aeropuerto Internacional de Incheon para recibirlos. Mi suegro extrañaba mucho a su nieto. Les propusimos ir a casa juntos y tener una reunión familiar apropiada, pero mi cuñado se rehusó. A pesar de nuestra insistencia, dijo que debían ir con la señorita O. Vinieron a “buscar a sus familiares”, pero si sus familiares estaban justo frente a sus ojos, ¿por qué no estaban dispuestos a reunirse con ellos? La respuesta es obvia. “Buscar a familiares” era sólo un pretexto. Llevar a cabo falsas manifestaciones y presionar al Gobierno surcoreano era la razón por la que el PCCh y la señorita O los habían traído aquí.

El 24 de julio, dirigido por la señorita O, el “grupo de búsqueda de familiares” se apostó frente a las instalaciones de la Iglesia e insultó y difamó a gritos nuestra fe. Mi cuñado se encontraba entre ellos. Las consignas que gritaba el “grupo de búsqueda de familiares” parecían haber sido cuidadosamente elaboradas y no tenían que ver en lo absoluto con la realidad.

Escuché a mi cuñado gritar deliberadamente “¿Por qué no me ves?”. Quedé muy sorprendido al escuchar estas palabras, porque, en el momento en el que bajó del avión, nos reunimos, y yo lo había invitado a mi casa. ¿Por qué mi cuñado no estaba diciendo la verdad?

Como si el guion se hubiera preparado por anticipado, mi cuñado gritó: “Cuando tu padre estaba enfermo y moribundo, ¿por qué no regresaste a verlo?”. Esto hizo que me sintiera todavía más seguro de mi suposición: todo lo que gritaba había sido minuciosamente elaborado por el PCCh para crear la ilusión de que estábamos “siendo controlados” y éramos “indiferentes hacia los miembros de nuestra familia”, con el fin de engañar a la opinión pública coreana y despejar el camino para el siguiente paso, que era que nos deportaran a China.

Bajo el control y el adoctrinamiento del PCCh, los familiares siguieron gritando, insistiendo en que no existe persecución religiosa en China. Sus palabras tienen un parecido sorprendente con los discursos de los diplomáticos del PCCh. Sólo el PCCh mismo diría y creería tales cosas. ¡Esto es ridículo! Es un hecho reconocido por el mundo que el PCCh persigue a las personas por sus creencias religiosas. Se reconoce ampliamente que China es el peor país en el mundo para la libertad religiosa. Fue la persecución del PCCh lo que hizo que yo no me atreviera a regresar a China para ver a mi padre por última vez cuando se encontraba en su lecho de muerte. Me duele el corazón cada vez que pienso en esto.

Resulta evidente que estos familiares han sido manipulados o coaccionados por el PCCh. Algunos hermanos y hermanas de la Iglesia que se reunieron con sus familias me dijeron que, durante sus reuniones, sus familiares mostraban un comportamiento inusual y actuaban de una manera sumamente sospechosa. Tan pronto como estos hermanos y hermanas mencionaban al PCCh o cuando se les preguntaba sobre las circunstancias de su visita a Corea del Sur para “buscar a sus familiares”, ellos se ponían nerviosos, como si no tuvieran libertad de hablar, o hablaban de una forma dubitativa y atropellada o simplemente no respondían o, incluso, evitaba la discusión levantándose y yéndose. Durante la conversación, todos recibieron mensajes y llamadas telefónicas que los instaban a terminarla rápidamente. Era evidente que estaban recibiendo instrucciones de personajes misteriosos que actuaban tras bambalinas.

Aunque esta farsa en la que el PCCh se coludió con O Myung-ok para su organización terminó nuevamente en vergüenza, el PCCh no tiene la intención de abandonar su plan conspiratorio. La señorita O y otras personas lanzaron a gritos una amenaza: ¡Regresaremos! ¡Regresaremos en una semana! Esta vez vinieron 20 personas. ¡La próxima, vendrán 50! Vendremos cada mes y cada año hasta que los llevemos a ustedes —gente que cree en Dios Todopoderoso— de vuelta a China.

Las intenciones siniestras del PCCh han quedado claramente expuestas. El PCCh ha utilizado a la señorita O para lanzar 10 falsas manifestaciones para hostigar y difamar a los cristianos de la IDT en Corea del Sur. Esto es verdaderamente raro en un país democrático. Considero que la señorita O es una vergüenza para el pueblo de Corea del Sur. Las campañas que ha lanzado a favor del PCCh en Corea del Sur son humillantes para el sistema democrático surcoreano. Deben detenerse.

Fuente: Bitter Winter