(China) La represión religiosa se dispara previo a los Juegos Militares Mundiales en Wuhan, capital de Hubei

“El presidente Xi Jinping detesta ver cruces”, declaran las autoridades al tiempo que adoptan medidas represoras en contra de los lugares de adoración como preparativo para albergar el evento deportivo en octubre.

Del 18 al 27 de octubre, Wuhan, la capital de la provincia central de Hubei en China, albergará los VII Juegos Militares Mundiales de verano, un evento multideportivo que organiza cada cuatro años el Consejo Internacional del Deporte Militar. Se planea que aproximadamente 10 000 militares en activo de más de 100 países vengan a Wuhan para competir por medallas.

Previo a los juegos, el Gobierno local está llevando a cabo una extensa purga de los sitios de reunión de las iglesias domésticas cristianas, los templos budistas y otros sitios religiosos con el pretexto de “mantener la estabilidad”.

Múltiples sitios de reunión de iglesias domésticas son cerrados

A finales de abril, acompañados por la policía, funcionarios de una oficina subdistrital en Wuhan irrumpieron en un sitio de reunión de la Iglesia Cristiana de Panshi. Los impostores no presentaron ninguna documentación y registraron la información personal de los miembros de la congregación.

“Los Juegos Militares Mundiales se llevarán a cabo pronto. El equipo central de inspección se está enfocando en aplicar medidas enérgicas sobre la religión. No pueden seguir llevando a cabo reuniones en el futuro”, dijo un funcionario de una oficina subdistrital al director de la iglesia, y clausuró el lugar.

El director ya había solicitado previamente un permiso de registro del sitio religioso, pero las autoridades locales se lo negaron cada vez. “Si el Partido Comunista dice que eres legal, entonces eres legal; si dice que eres ilegal, entonces lo eres”, recordó el director las palabras de uno de los funcionarios.

Un miembro de la congregación dijo que es imposible razonar con el Gobierno ahora. “Si tratamos de hacerlo, seremos arrestados y detenidos. Somos ovejas y ellos son lobos”, se quejó el creyente.

A finales de mayo, el Gobierno ordenó que cesaran las reuniones en otra iglesia doméstica en Wuhan: en la Iglesia de Dengguang. El pastor de la iglesia discutió con los funcionarios que llegaron a clausurarla y les dijo que la Constitución china garantiza la libertad de creencia y que los nuevos Reglamentos sobre Asuntos Religiosos no deben estar por encima de ella. “Nos están reprimiendo”, le dijo el pastor a uno de los funcionarios, a lo cual él respondió: “En China, todo tiene que hacerse siguiendo los Reglamentos Sobre Asuntos Religiosos. Ya no hablen sobre la Constitución. Deben seguir al Partido”.

Se dio la orden de que se desalojara el sitio en un lapso de dos días. El pastor quería rentar una nueva propiedad para que la Iglesia siguiera llevando a cabo reuniones, pero todos los propietarios a los que se acercó se negaron porque el Gobierno prohíbe rentar a los creyentes.

En el mismo periodo, la Iglesia de Jia’en en el distrito de Qingshan de Wuhan también fue cerrada, y todos sus símbolos religiosos, incluyendo la cruz, fueron destruidos.

De marzo a mayo, las autoridades llevaron a cabo actos de hostigamiento en repetidas ocasiones en contra de un sitio de reunión de una iglesia doméstica en el distrito de Huangpi. Finalmente, la cruz de la iglesia fue desmantelada y destruida, y el lugar fue clausurado.

“El Estado será anfitrión de los Juegos Militares Mundiales y Xi Jinping pasará por aquí. Detesta ver cualquier cruz”, explicó un funcionario del Gobierno local como razón para cerrar este sitio. También ordenó que la directora de la iglesia obedeciera al Partido Comunista, aun si a veces se equivoca. Si la directora sigue oponiéndose a las autoridades, entonces el sitio de reunión será demolido y ella será multada.

En mayo, dos sitios de reunión de iglesias domésticas en el subdistrito de Shidong del distrito de Wuchang también fueron cerrados.

Templos budistas son clausurados; las monjas y los monjes son desalojados

A finales de marzo, un funcionario gubernamental del distrito de Huangpi de Wuhan fue al templo de Fuhui y comenzó a gritarle a las monjas: “El Estado será anfitrión de los Juegos Militares Mundiales. No se permite que el templo esté abierto al público; las puertas deben ser selladas y deben sacar las estatuas de Bodhisattva. A las monjas budistas no se les permite quedarse en el templo”.

Poco después, el funcionario gubernamental ordenó al propietario del templo que lo convirtiera en un centro de actividades para adultos mayores y amenazó con demoler la construcción si desobedecía. Al no tener otra opción, fue forzado a acceder y dijo a las monjas budistas que dejaran el templo.

El 1 de abril, el Gobierno del distrito movilizó a más de 100 empleados, incluyendo a la policía especial, para que bloquearan las intersecciones que llevaban a la montaña donde se ubicaba el templo. Todas las estatuas de las deidades budistas fueron sacadas del templo a rastras.

“El Gobierno vino preparado; incluso trajeron ambulancias. La gente común no se atreve a decir nada al respecto. ¡No hay nada que podamos hacer!”, dijo un residente de la villa.

Más o menos al mismo tiempo, el Gobierno también cerró un templo de Guanyin en el distrito de Huangpi. Las estatuas de Bodhisattva que estaban en el templo fueron quitadas y los monjes que residían ahí fueron desalojados. Su propietario, que fue desalojado del templo y que llevaba viviendo ahí 22 años, se quedó sin hogar y sin un lugar adonde ir.

“El Gobierno prohibió a las personas quemar incienso o adorar a Buda. Esto es igual que la Revolución Cultural. El PCCh (Partido Comunista Chino) quiere eliminar todas las creencias religiosas”, comentó enojado un habitante de la villa.

Fuente: Bitter Winter