(Ucrania) Mons. Shevchuk celebró 30 años de libertad religiosa de la Iglesia en Ucrania: “Mientras Ucrania tenga a la UGCC, no morirá”

Mons Sviatoslav Shevchuk, Arzobispo Mayor de la Iglesia Greco Católica Ucraniana, celebró en Old Sambir, Ucrania, los 30 años de la restitución de la Iglesia Greco Católica a la vida pública tras su período de clandestinidad bajo la opresión del régimen comunista de la Unión Soviética. “Nuestras dificultades solo hacen que nuestra voz en el mundo sea más fuerte, y el testimonio de nuestra fe se vuelva más claro”, predicó el prelado. “Los enemigos van y vienen, y la Iglesia de Cristo, el cuerpo transformado y resucitado del Salvador, permanece para siempre”.

El prelado unió la conmemoración a una de las memorias litúrgicas de mayor solemnidad: la Fiesta de la Transfiguración del Señor. “Celebrar hoy la Transfiguración del Señor significa estar lleno del poder del Cristo resucitado en nuestra vida diaria. Ese poder nos muestra la capacidad de no escapar de las dificultades, sino de superarlas”, predicó el Arzobispo Mayor. “Hoy podemos enfrentar pruebas aún más difíciles. Pero tengan la seguridad de que, mientras Ucrania tenga la Iglesia Greco Católica Ucraniana, el Cuerpo de Cristo transfigurado y resucitado, no morirá”.

Mons. Shevchuk expresó la gratitud de los fieles actuales de la UGCC a Dios y hacia los Obispos, sacerdotes, religiosos, y fieles “que no tenían miedo de ir a la montaña del Señor en tiempos de oscuridad comunista”. El prelado recordó que los creyentes dejaron el temor en 1987, y anunciaron que dejarían la clandestinidad, bajo la guía de Mons. Pavlo Vasylyk. “Espero que recuerden esa gloriosa foto de la primavera de 1989, cuando nuestros obispos clandestinos y sacerdotes marcharon en la Plaza Roja”, comentó el Arzobispo Mayor.

“Más tarde, los historiadores llamarían a esta marcha en Arbat ‘un desfile de la victoria de la Iglesia Greco Católica Ucraniana sobre el comunismo'”, agregó el prelado. “¿No fue este un maravilloso poder de transformación?”. Mons. Shevchuk afirmó que estos creyentes llevaron sobre sus hombros a la Iglesia perseguida, pero pudieron, de una manera similar a los Apóstoles de Cristo, presenciar su gloria y su resurrección.

Fuente: Gaudium Press