(México) Conferencia del Episcopado pide priorizar leyes secundarias en materia educativa

La Conferencia del Episcopado Mexicano hizo un exhorto a senadores y diputados federales sesiones prioricen las leyes secundarias que faltan en materia de educación a n de responder a los desafíos actuales de enseñanza que enfrenta el país.

A través de un comunicado, destacaron la importancia de dotar con autonomía al organismo que sustituirá al Instituto Nacional de Evaluación Educativa, la libertad y equidad del magisterio, el derecho de los padres para educar a sus hijos como primeros responsables, así como el honesto ejercicio del control presupuestal y la distribución de competencias.

El texto íntegro del CEM se presenta a continuación:

La educación es el mayor y mejor servicio que pueda hacerse a un ser humano, a la sociedad, a un país, a la comunidad global. Este servicio de conducción, acompañamiento y entrega, para que otro crezca y  alcance una mayor estatura como persona, requiere muchas circunstancias, medios y una clara visión del sentido de nuestra acción.

La verdadera educación es un acto que reclama plena libertad y responsabilidad. Sin una clara y recta intención de educar, la acción se contamina por otros intereses, no trascendentes, ni fundamentales. La educación es la más noble de las tareas, es enseñar a vivir en la altura de nuestra dignidad y cada vez más plenamente.

Los esfuerzos que se han hecho en los últimos tiempos en materia educativa deben consolidarse en un  marco ordenado de certezas. Por ello, llamamos a nuestros legisladores a que, en este próximo período ordinario de sesiones, se promueva un verdadero diálogo con los principales actores clave de la  educación, más allá de foros y mecanismos de recolección de opiniones, con el n de que las próximas  leyes secundarias, respondan con realismo y altura, a los desafíos de la emergencia educativa que hoy  vivimos, así como a las exigencias ya plasmadas en la última reforma Constitucional al artículo 3º.

En particular, nos preocupa la libertad de cuatro grupos o sectores de la educación:

1.- La autonomía y plena libertad del organismo que sustituirá al Instituto Nacional de Evaluación Educativa.

La reciente Reforma al artículo 3º Constitucional, en su fracción IX, mandata la creación de “un  organismo público descentralizado, con autonomía técnica, operativa, presupuestaria, de decisión y de  gestión”. Además, ordena la creación de una “Comisión Nacional para la Mejora Continua de la  Educación”, con tres organismos que la integran: i) Junta Directiva, ii) Consejo Técnico de Educación y iii) Consejo Ciudadano. A su vez, el Proyecto de Ley Reglamentaria señala que la Junta Directiva, única  que tiene funciones de conducción, en la práctica, al  Secretario de Educación Pública, así como a un Secretario Técnico puesto por el primero (Cfr. Artículo  9). Lo anterior, genera una clara cción en la autonomía de toda la Comisión, coartando su libertad de conducción y autoridad técnica, así como nulicando el esfuerzo por parte del Senado de nombrar a cinco comisionados, con el voto de las dos terceras partes (Cfr. Artículos 19 al 30, del citado Proyecto de  Ley Reglamentaria).

2.- La libertad y equidad de todo el sector magisterial.

Los Obispos de México, desde el mes de octubre de 2013, es decir meses antes de la entrada en vigor de  la Reforma Educativa del pasado Gobierno Federal, señalamos en el documento colegiado: Educar para una Nueva Sociedad, nuestra mayor preocupación por el hecho de que algunos grupos sindicales contaban  con un poder político inadecuado, que les permitía sentarse a la mesa con la autoridad, con el n de  negociar condiciones laborales, -entre otras-, mermando el valor central educativo, es decir, el interés  superior de los niños, adolescentes y jóvenes, hoy nalmente reconocido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

A la letra, el numeral 22 del citado Documento, entre otras cosas, señalaba:

“Los privilegios derivados de la centralización y de prácticas corporativistas y clientelares de los  sindicatos, generaron una estructura de dominación y de control que ha vulnerado la autonomía  del proceso educativo y ha despojado de capacidad de decisión a la escuela y al maestro y  contaminado gravemente la noble tarea de educar”.

Nos preocupa que hoy, la Rectoría del Estado, quede en entredicho, por la presión de estos grupos,  impidiendo el ejercicio efectivo de la libertad de sociedad y gobierno, en la estructuración de un nuevo Sistema Educativo Nacional.

3.- El ejercicio de la libertad de educación de los padres de familia, primeros responsables  de la educación de cada niño, adolescente y joven, así como la libertad de asociarse, entre  particulares para ofrecer una educación particular.

Los tres proyectos de ley que se discutirán próximamente en el Congreso, de manera declarativa,  reconocen y alientan la participación de los padres de familia, en la educación de los hijos, abriendo  tímidos espacios para su participación. En ninguno momento se les reconoce como “los principales  responsables de la educación” de sus hijos, sino sólo como “corresponsables” de ella (Cfr. Proyecto de  Ley General de Educación, artículo 78). Por otro lado, no se prevé, ninguna disposición, de representación, para su promoción concreta y organizada, sino que  se les coloca dentro del multiforme mundo de la participación social, al mismo nivel que otros actores de la sociedad, la economía, el mundo de la comunicación y la sociedad civil. Es decir, se reconoce su  derecho, pero no se abren espacios reales de libertad para el ejercicio de sus derechos. Cabría decir, que  lo mismo sucede con la educación particular. El reciente Proyecto de Ley General de Educación, contiene nuevas disposiciones para su vigilancia y control, pero ninguna para su promoción.

Curiosamente, y siguiendo viejas visiones estatistas, se acentúa la comunidad escolar como el centro de  los procesos educativos a cargo del Estado, cuando ha sido demostrado por la misma historia, que es  necesario impulsar su trabajo de la mano de múltiples esfuerzos de educación no formal, que realizan  principalmente las familias, así como muchos otros espacios de la sociedad, centros de escultismo, arte,  deporte, cultura, entre otros. No olvidemos que los niños, adolescentes y jóvenes, pasan solamente entre 4 y 8 horas en la escuela, diariamente, en cinco días de la semana, mientras las otras 16 a 20 horas, así  como los nes de semana, participan de otros ambientes. Hoy se requiere de una visión mucho más  realista de la complejidad de los procesos educativos en los ambientes formales y no formales.

El Papa Francisco insiste continuamente en recuperar “el pacto educativo”, entre el gobierno, la familia  y la sociedad en su conjunto. Además de reconocer plenamente sus derechos, deben abrirse espacios de ejercicio y promoción libre del mismo.

4.-  Finalmente la libertad de gestión de las autoridades de las entidades federativas, mismas que  se debe garantizar a través del claro y honesto ejercicio del control presupuestal, así como la clara distribución de competencias.

En la esfera pública, como en otros muchos ambientes, la certeza en el manejo del recurso económico es fundamental para el libre ejercicio de las facultades dadas. Nos preocupa que en algunas materias, como por ejemplo todo lo que tiene que ver con la infraestructura educativa, queda en la discrecionalidad de la  autoridad federal, el manejo de estos recursos, sometiendo a las autoridades de las entidades federativas a una dinámica velada de sumisión. Esto, sin duda alguna coarta su soberanía. Es muy importante que el  Federalismo sea fortalecido en este esfuerzo de adecuación y estructuración del Sistema Educativo Nacional.

Como episcopado mexicano, expresamos nuestra voluntad de seguir participando en el ejercicio de  nuestra libertad religiosa, dentro del contexto plural de nuestro País. Lo seguiremos haciendo con máxima prudencia y con la intención de buscar el mayor bien de todo el Pueblo Mexicano, incluyendo a  sus autoridades.

Pedimos a Jesucristo, Señor y Maestro, cabeza de nuestra Iglesia, Madre y Maestra, nos dé la gracia de  servir con pleno celo evangélico, a favor de la promoción de toda persona humana, y de la civilización del amor.

+Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey y Presidente de la CEM

+Enrique Díaz Díaz

Obispo de Irapuato y Responsable de la Dimensión Episcopal de Pastoral Educativa y de Cultura de la CEM

+Alfonso G. Miranda Guardiola

Secretario General de la CEM

Pbro. Eduardo J. Corral Merino

Secretario Ejecutivo de la Dimensión de Pastoral Educativa y de Cultura de la CEM

 

Fuente: Omnia