(Australia) Una nueva ley australiana atenta contra las libertades de la Iglesia

De ahora en adelante, los sacerdotes católicos serán castigados con tres años de prisión en el Estado de Victoria (Australia) si se niegan a informar a las autoridades sobre cualquier acusación de abuso infantil de la que hayan tenido conocimiento durante el sacramento de la penitencia.

Nadie debe creerse por encima de la ley“, proclamó Daniel Andrews, Primer Ministro de Victoria, con voz triunfante el 11 de septiembre de 2019. La noche anterior, el Parlamento local aprobó su proyecto de ley para quebrantar el secreto de la confesión sacramental.

Una ley especialmente dirigida contra el clero católico: “Ha habido gran controversia en las últimas semanas y meses, especialmente con la Iglesia católica”, admitió Daniel Andrews, quien prosiguió en un sofisma digno de Calicles o Protágoras: “Ningún sacerdote tiene derecho a poner su fe o las leyes de la Iglesia por encima de la protección de los niños, que sigue siendo nuestra prioridad”.

Recientemente se han adoptado otras leyes similares en el resto del país: Australia del Sur y los territorios del Norte, mientras que Tasmania se prepara para hacer lo mismo.

Pero el enfrentamiento apenas está comenzando: Monseñor Peter Comensoli, arzobispo de Melbourne, advirtió hace algunas semanas que estaba “listo para ir a prisión, antes que violar el secreto de confesión”, ordenando a su clero a hacer lo mismo.

Monseñor Julian Porteus, arzobispo de Hobart, Tasmania, hizo pública una declaración similar.

Queda por ver si la justicia australiana está lista para transformar sus prisiones en presbiterios.

Fuente: FSSPX