(EEUU) Vaticano solicita a la ONU más ayuda para cristianos de Medio Oriente

El Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, alentó a los representantes de la Naciones Unidas (ONU) a prestar más ayuda los cristianos desplazados que regresan a sus hogares en el Medio Oriente, luego de sufrir persecución a manos del Estado Islámico (ISIS).

La exposición de Cardenal Parolin se realizó el viernes 27 de septiembre en una mesa redonda titulada “Reconstruyendo vidas, reconstruyendo comunidades: Asegurando un futuro para los cristianos perseguidos”, que fue organizada por Hungría durante una de las sesiones de la 74 Asamblea General de la ONU.

“Para garantizar su retorno (cristianos perseguidos) y las perspectivas a largo plazo de permanecer pacíficamente en sus hogares, hay mucho más por hacer. De hecho, si bien la seguridad es una prioridad primera y esencial, para que ellos puedan recuperar un estilo de vida digno requiere más. Por lo tanto, pedimos a la comunidad internacional que continúe ayudándoles de manera integral, donde la prevención, la asistencia humanitaria y los esfuerzos de desarrollo formen un continuo coherente y garanticen el pleno disfrute de los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas pertenecientes a minorías, especialmente la libertad de religión y creencias, que están en el centro de todos los esfuerzos”, dijo el Cardenal Parolin a la ONU.

Durante el desarrollo del panel también se discutió la restauración de áreas devastadas por la guerra, como Irak y Siria. En la primavera, el último sector del territorio de ISIS en Siria fue desalojado, pero la guerra de guerrillas en ambos países continúa.

El Cardenal Parolin habló sobre su reciente visita a la Llanura de Nínive en Irak. Aseguró que su viaje fue inspirador y a la vez difícil al ver a los cristianos regresar a las ciudades destruidas.

“El pasado 24 y 28 de diciembre tuve el privilegio de viajar a la Llanura de Nínive en Irak para celebrar la Navidad con algunas de las personas más valientes e inspiradoras que he conocido. Mientras estaba tan edificado por su rica humanidad, alegría contagiosa y fuerte fe, también me sorprendió el estado del proceso de reconstrucción”, dijo.

El Purpurado comentó que la huida y el regreso de los cristianos de Medio Oriente se asemejan a la fuga de la Sagrada Familia a Egipto cuando María, José y Jesús huyeron de Belén por temor a la ira del rey Herodes. También dijo que es una señal de victoria cristiana y triunfo sobre el mal.

“Muchos de los cristianos de las llanuras de Nínive, después de su escape y exilio, ahora han podido regresar a casa, para comenzar el arduo proceso, no solo de reconstruir edificios, sino de volver a armar el tejido social que se ha roto por odio, traición y brutalidad”, dijo.

“Su regreso, les dije, es una señal de que el mal no tiene la última palabra. También es un poderoso testimonio de la importancia de una presencia cristiana en Medio Oriente, donde el cristianismo tiene sus raíces históricas más profundas y ha sido una fuente fundamental de paz, estabilidad y pluralismo durante siglos”, añadió.

El Cardenal Parolin agradeció al gobierno húngaro y a organizaciones benéficas, como Ayuda a la Iglesia Necesitada, Caballeros de Colón y Cáritas International por sus esfuerzos humanitarios. Sin embargo, el Purpurado dijo que hay mucho más trabajo por hacer, especialmente en materia de seguridad y refugio.

“Mientras caminaba por la ciudad de Mosul, aún había escombros por todas partes, lo que dificultaba su recorrido. Gran parte de la infraestructura básica aún necesita ser reconstruida. La situación de seguridad, que es esencial para que la región florezca de nuevo, aún es tenue”, expresó.

“La ayuda humanitaria básica – continuó– también sigue siendo necesaria. Hay una necesidad apremiante de empleos y capacitación laboral, educación y programas juveniles, atención de salud mental y mucho más”.

El Purpurado alentó a los grupos humanitarios a continuar reconstruyendo estos países, destacando la importancia de los derechos religiosos de las minorías. Además, dijo que los países deben adoptar una posición para garantizar la protección religiosa, especialmente las defensas físicas. Llamó la atención sobre casos recientes de violencia religiosa, como el bombardeo de Pascua en Sri Lanka y el tiroteo en una sinagoga en Pittsburgh.

“Todos nosotros aquí esta mañana sabemos que la libertad religiosa es un derecho fundamental. Se basa en la dignidad humana. Significa mucho más que el derecho a creer o adorar, e incluye el derecho a buscar la verdad y la libertad de vivir, privada y públicamente, de acuerdo con los principios éticos que se derivan de los religiosos. Proteger la libertad religiosa, que es un deber de las autoridades civiles, es un gran desafío en nuestro mundo actual”, acotó.

Luego, el Cardenal Parolin señaló los esfuerzos del Papa Francisco y el Gran Imam de Al-Azhar, Ahmed el-Tayeb, quienes firmaron la “Declaración conjunta sobre la fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia mundial” el 4 de febrero. El documento criticó fuertemente la violencia religiosa y enfatizó la importancia de la libertad religiosa.

“Abordaron explícitamente el derecho a la libertad religiosa –dijo el Purpurado– y lo que se debe hacer para defenderla y promoverla. Luego hablaron sobre la protección de los lugares de culto como consecuencia directa de la defensa de la libertad de pensamiento, conciencia y religión”.

“Y, lo que es más importante, afirmaron mutuamente que, para proteger la libertad de pensamiento, conciencia y religión, es necesario reforzar el concepto del estado de derecho y la igualdad ante la ley sobre la base del principio de ciudadanía, independientemente de religión, raza o etnia”, concluyó.

Fuente: ACI Prensa