(España) Cardenal Osoro: “La Iglesia necesita cambiar la forma de evangelizar”, porque “hoy no se pesca con red, sino con caña”

Julio L. Martínez dio las gracias al cardenal por “acompañarnos y por ser un pastor entrañable”. Y, porque, además, “con su presencia nos sentimos animados, confortados y enviados”

Osoro aseguró que la libertad religiosa “es atacada frontalmente en distintas partes del mundo y de una manera sutil en países como el nuestro”

“Los cristianos tenemos que entender y vivir que menos es más” y que “no podemos negociar la fraternidad ni el amor a los enemigos”, dijo el cardenal

Rector de Comillas: “Vi al Papa el viernes pasado y salí confortado por la alegría que transmite. Una alegría que viene de Dios, a pesar de todos los problemas que en él se focalizan”

El arzobispo de Madrid volvió a pedir “un pacto de Estado de educación”

Una lección magistral de teología pastoral la que ofreció ayer por la tarde el cardenal Carlos Osoro en la clausura de las XVI Jornadas de Teología de Comillas. Una teología, en la que, al igual que su admirado Papa Francisco, el arzobispo de Madrid es experto, dada su larga trayectoria de pastor en Ourense, Oviedo, Valencia y Madrid. Una teología, denostada por los sabios y entendidos, pero que llega a los humildes y sencillos, sin grandes elucubraciones, sino con llamadas constantes al cambio de corazón y al cuidado de la ‘casa común’.

Como las Jornadas de Teología de Comillas de este año versaron sobre ‘Teología y ecología’, monseñor Osoro amoldó su conferencia de clausura al tema y centró su conferencia en ‘La Iglesia del presente y del futuro con Laudato Si’.

A su lado, en la mesa presidencial, el rector de Comillas, Julio L. Martínez, que le dio las gracias por “acompañarnos y por ser un pastor entrañable”. Y, porque, además, “con su presencia nos sentimos animados, confortados y enviados”. O como decía el decano de la facultad, Enrique Sanz, que flanqueaba al cardenal del otro lado, “un pastor que, en todas las diócesis en las que ha estado ha dado muestras de caridad con todos, cercanía e interés por la cultura”.

El cardenal inició recordando que la ‘Laudato Si’, la encíclica en la que basó su conferencia, es “a veces, más valorada fuera que dentro de la propia Iglesia”, porque mucha gente es consciente de que, en estos momentos, “nos estamos jugando el futuro de la hermana tierra y de la humanidad en ella hospedada”.

Ante esta situación crítica, Osoro invitó, primero, a no “dejarnos paralizar por el miedo o la desazón, porque eso no es cristiano”. Como dice el Papa Francisco, “la tierra prometida esta adelante no atrás”. De ahí que sea justo “mostrar preocupación por el futuro, pero sin quedarse paralizado”.

Osoro saludas a una religiosa

En segundo lugar, el purpurado madrileño hizo un canto a la teología pastoral, que no es una teología de segunda división, como algunos pretenden. Y, en tercer lugar, advirtió que los destinatarios de la ‘Laudato Si’ son todas las personas, pero cada persona que habita el planeta. Por eso, a su juicio, la Iglesia debe centrarse también en el acompañamiento de las personas, no en seguir centrada en el despacho de la mañana o en la catequesis de la tarde.

Es decir, a su juicio, “la Iglesia necesita cambiar la forma de evangelizar”, porque “hoy no se pesca con red, sino con caña”. Un acompañamiento personalizado, que tiene en cuenta varias cosas. Por ejemplo, que “no hay ecología integral sin una adecuada antropología”. O que “el que reza bien el Padrenuestro no puede poner muros ni mostrarse indiferente ante las personas que se ahogan en el Mediterráneo o que se asfixian de soledad en nuestra ciudad”.

Y el cardenal contó que, como suele pasar los veranos en Madrid, aprovecha para ir a visitar muchas residencias. Y allí descubre y toca con sus manos esa dura realidad. “Porque a los ancianos los hemos aparcado y abandonado”.

Teología de Comillas

La ecología integral se mueve, según el cardenal, con la luz corta de la atención a los cercanos y con la larga de la lucha contra el sistema neoliberal y colectivista, porque “ambos se han convertido en factores de deshumanización”.

Además, el cuidado de la tierra, según la Laudato Si, no descarta la lucha por la justicia global, porque “justicia y misericordia no se oponen, sino que se complementan” y “el derecho al agua, a la alimentación, al vestido y a la vivienda son más que mercancías y deben ser accesibles a todas las personas, como proclama el Papa”.

Entre estos derechos ocupa un lugar destacado, según Osoro, el de la libertad religiosa, “atacada frontalmente en distintas partes del mundo y de una manera sutil en países como el nuestro”, donde, a veces, “se intenta reducir a la Iglesia a la sacristía”.

Además, para cuidar la casa común, siguiendo la estela de la Laudato Si, el cardenal madrileño propuso varias recetas. Primera, “un transplante de corazón ecológico”. Segunda, practicando el coloquio, como decía Pablo VI. Tercera, la fraternidad universal, porque “problemas planetarios exigen soluciones planetarias”.

Jornadas de Teología de Comillas

Por eso, en estos momentos, “los cristianos tenemos que entender y vivir que menos es más” y que “no podemos negociar la fraternidad ni el amor a los enemigos”. Y todo ello, con alegría, porque “hay esperanza, hay salida y podemos reinventar el mundo”.

Para ello es necesaria “la conversión ecológica”, un “cambio de la persona, que se deja afectar por el dolor de la tierra y por el sufrimiento de los pobres”, porque “solo quien toca la carne de los pobres se hace cargo de su dolor y escucha el doble clamor de la tierra y de los pobres”. De ahí que, a su juicio, “el ser y el actuar de la Iglesia se juega en el mundo de los pobres y del dolor”.

Por último, Osoro abordó el “desafío educativo” que propugna la Laudato Si: educar a las nuevas generaciones en una nueva cultura y en una sensibilidad ecológica. Porque “la edu ación de los pueblos crea presente y futuro”.

Eso fue, además, según contó Osoro lo que le pidió el Papa Francisco, cuando le nombró arzobispo de Madrid: “Tú, Carlos, apoya a Scholas Ocurrentes. Y las apoyé en todo y en la medida de mis posibilidades”. Desde esta premisa, el cardenal de Madrid volvió a pedir “un pacto de Estado de educación”.

Tras la larga ovación, que rubricó la conferencia del arzobispo de Madrid, volvió a tomar la palabra el rector de la Universidad Comillas, que dio las gracias de nuevo al cardenal y a todos los demás profesores que intervinieron en las jornadas y a los alumnos que asistieron a ellas.

Comillas

El padre Julio L. Martínez señaló que “jornadas como éstas están pensadas para que nos movilicemos y no desde la heurística del miedo, sino desde la heurística del amor”. Porque, a su juicio, “para convertirnos a la ecología integral, necesitamos ser atraídos por el don y por la gracia”.

El rector de Comillas ahondó más en su razonamiento e insistió, siguiendo “la excelente ponencia del profesor Castelao”, en que “la antropología cristiana es la que nos hace ver en relación y nos impide caer en el irresponsabilidad social, al tiempo que nos compromete con la justicia y la solidaridad”.

En una referencia de suma actualidad, el padre Julio L. Martínez invitó a los presentes a estar atentos al Sínodo de la Amazonía, que comienza el próximo fin de semana en Roma, porque “es la respuesta de la Iglesia y de la ‘Laudato Si’ del Papa a no dejarnos enredar en mirarnos el ombligo”.

Para el rector de Comillas, “la respuesta de la Iglesia tiene que ser la de mirar adelante y no quedarnos en el ‘tú más’”.A su juicio y dado que “el futuro es el tiempo del Señor”, en la Iglesia “nadie sobra, todos somos necesarios, para que el mundo cambie a mejor”

Ésa es la actitud del propio Francisco, al que el rector acaba de ver en Roma. “Le vi el viernes pasado y salí confortado por la alegría que transmite. Una alegría que viene de Dios, a pesar de todos los problemas que en él se focalizan”.

Clausutra Jornadas de Teología de Comillas

Fuente: Religión Digital