(Argentina) “La religión me ayudó muchísimo para sostenerme en el mundo del fútbol”

La familia Schunke respira fútbol. Su papá fue jugador de fútbol y por eso sus tres hijos varones siguieron ese camino. Walter, el más grande, lo hizo en Misiones y clubes del ascenso. Hoy es profesor en el colegio secundario de Estudiantes. Richard lo hizo en la B Nacional en Almagro y hoy está en Independiente del Valle, en Ecuador. “Somos todos de 25 de Mayo, un pequeño pueblo de Misiones, por donde no pasan las rutas 14 ni 12. Ahí el fútbol se vive con pasión, pero completamente diferente a Buenos Aires”, cuenta.

Respecto a sus inicios en el fútbol, recuerda: “Jugaba en un equipo del pueblo y un señor que traía jugadores a Estudiantes me consiguió una prueba. Quedé. Estaba Andrés Padrón de coordinador. Estuve un año, compartía piensa de pensión con los Klusener, Lentini, Cavallero, Noguera… Vivíamos ahí y comíamos en el Demo”.

­¿Es difícil vivir tan lejos de tu casa cuando sos tan chico?

-Muy difícil. El desarraigo cuando sos tan chico es terrible. Hoy la comunicación simplifica las cosas, en esa época no. Sólo el sueño de querer triunfar en el fútbol pudo sostener esa dificultad de extrañar tanto a mi familia.

­¿Cómo hacés ahora para relacionarte con chicos que son 15 años más jóvenes?

-Es complejo. A veces uno cree que por ser una determinada manera todos tienen que ser igual. Ellos son de otra generación y hay que adaptarse. Siempre hay que buscarle la vuelta. Cuando me toca dar una charla en el colegio es más fácil, el desafío es en el día a día.

­El error es creer que siempre el mayor tiene la verdad…

-Tal cual. Lo mejor es ponerse en el lugar del otro. Es difícil porque la diferencia de edad es grande y los chicos de hoy están pensando en otra cosa. Siempre hay que ser lo más simple posible. Y lo más importante es contar lo que uno vivió. Después el consejo desde afuera de lo no vivido es mucho más difícil.

­Tu caso es  un buen ejemplo para los  chicos, porque quedaste libre en Octava y volviste. ¿Pensaste que hubiese sido de vos sin el fútbol?

-Qué difícil. Siempre jugué al fútbol. Seguiría ligado al fútbol desde algún lugar. Este deporte es lo que me más me gusta. Hoy los chicos tienen más herramientas que los de mi época si no les toca la suerte de seguir. Es muy bajo el porcentaje que puede vivir del fútbol. En ese sentido Estudiantes está haciendo un gran trabajo para lo que no llegan, pero también para los que sí tienen esa suerte. La educación es para todos. Al fútbol profesional lo rodean muchas cosas y se necesitan herramientas para poder manejarse. Yo no sabía qué era un contrato. El que llega necesita estudiar para saber tomar decisiones, por ejemplo qué hacer con el dinero.

­Las tentaciones que hay detrás del dinero…

-Muchas. Por eso es importante la educación. Y saber rodearse de gente que sume y no reste. A veces con tan corta edad te encontrás con cosas no las imaginabas. Saber qué hacer con eso no es tan sencillo.

­Nombraste varias veces a Dios, ¿sos muy creyente?

-Sí. A mí me ha sostenido. He pasado momentos malos y difíciles. Soy de un pueblito que ahora tiene 10 mil habitantes… Salir de ese lugar parecía difícil. Desde ese entonces hasta ahora pasaron un montón de situaciones y me he sostenido. El fútbol profesional es muy difícil y cruel. Por parte de mi familia somos todos evangelistas. La religión es una parte muy importante en mi vida. Cuando tuve la segunda chance de venir a Estudiantes no sabía qué hacer porque había otras posibilidades. Y mi Pastor, Fernando Regules, me dijo: “Es Estudiantes”. También me sostuvo otras veces cuando no jugaba y pensaba en irme. “Quedate que ya vas a jugar”, me decía. Tenía razón. ­

¿Por qué la filial Jonatan Schunke está en Tilcara y no en Misiones?

– (risas) Ricardo Tapia es un hincha de Estudiantes que vive allá y le puso mi nombre a una filial. Imaginate que nunca imaginé quedarme siete años en Estudiantes; tener una filial mucho menos…

 

Fuente: El Día