Día Internacional de la Objeción de Conciencia

El día 15 de mayo desde 1985, se celebra el “Día Internacional de la Objeción de Conciencia” con el propósito de conocer el derecho de todos los individuos a oponerse al cumplimiento de disposiciones que vayan en contra de sus convicciones éticas, morales y religiosas que entren en conflicto con su moral como negarse a cumplir el servicio militar o practicar un aborto.

 

Este derecho es fundamental para el ser humano ya que representa, a través de un juicio reflexivo, lo que considera bueno o malo, correcto e incorrecto para guiar su conducta de la manera que considere ética.

 

Con motivo de esta fecha  pedimos a dos expertos colaboradores de nuestra Fundación nos compartieran su visión sobre la importancia de la Objeción de Conciencia.

 

 

 

Dr. Alberto Patiño Reyes
Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de Tiempo Completo en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

 

 

 

La Protección Jurídica de la Objeción de Conciencia

Los documentos internacionales protectores de Derechos Humanos reconocen expresamente la triada de libertades: pensamiento, conciencia y religión. Por ejemplo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José). Por tanto, la objeción de conciencia es la concreción de la libertad de conciencia y una manifestación de la libertad de religión. Congruente con la protección planetaria de este derecho, en nuestro ordenamiento jurídico el artículo 24 constitucional reconoce las libertades de convicciones éticas, de conciencia y de religión.

En el ámbito estatal, correspondió a la Legislatura del estado de Jalisco, desde 2004, reconocer la objeción de conciencia por primera vez en la historia legislativa de México, en el artículo 18 ter de la Ley de Salud, para identificar los posibles casos de objeción a tratamientos médicos que comprometan las convicciones religiosas o éticas de los médicos y del personal técnico o auxiliar, así como de prestadores del servicio social.

 


El reconocimiento del derecho a la objeción de conciencia y la búsqueda de una acomodación razonable en la aplicación de las leyes a casos concretos donde esas leyes entran en conflicto con la conciencia individual (o con los mandatos religiosos a los que algunas personas se adhieren y que determinan su conducta), es la forma apropiada de tramitar las complejidades del pluralismo social. La negación de ese derecho, supone una imposición autoritaria e intolerante, que muchas veces se realiza en nombre de un cierto progresismo.

 

 

Es indudable la existencia de un verdadero y propio derecho subjetivo a la objeción de conciencia, como derivación necesaria de la libertad de conciencia. Por lo tanto, ese derecho debe poder ser invocado y ejercido aún a falta de normas legales o reglamentarias que lo prevean para casos específicos, por cuanto los Tratados Internacionales de Derechos Humanos que reconocen la libertad de pensamiento, conciencia y religión son directamente operativos.

Asistimos a una época marcada por los derechos y obligaciones, y su efectividad para hacerlos válidos, no sólo en el ámbito nacional sino también supranacional, en la cual ya no tiene cabida un sistema formalista y, además, por la alusión a unos valores supremos de justicia que son los derechos humanos, de ahí la congruencia del ordenamiento jurídico en armonizar el contenido de la norma con los valores y principios constitucionales, especial atención merece, sin duda, la libertad de conciencia. Este es el reto de México en los próximos años.

 

 

 

Dr. Agustín Herrera Fragoso 
Investigador del Instituto de Ciencias Jurídicas de Puebla y Doctor en Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO.

 

 

La objeción de conciencia en el ámbito sanitario, cuando es aplicada de forma prudente, basado en la sindéresis (hacer el bien y evitar el mal), o con base al principio de la medicina prinum non nocere, el cauce de dicho derecho basado desde los principios éticos, deontológicos y bioéticos, armonizados con la ciencia basada en la evidencia, se complementa para el correcto y proporcional acto médico.

La adición a la ley establece las generalidades, y sus limitantes, razonables y proporcionables, las subsiguientes reformas, deberán apegarse a las siguientes premisas:

  • Garantizar el derecho a la objeción de conciencia en relación con la participación en cuestión.

  • Asegurar que los pacientes estén informados de cualquier objeción en un tiempo adecuado y que son remitidos a otro profesional de la salud.

  • Asegurar que los pacientes reciben el tratamiento adecuado, especialmente en casos de urgencia.

 

 

La objeción de conciencia dentro del reconocimiento constitucional y el corpus iuris de los derechos humanos se encuentra debidamente sustentado, por lo cual suma a la buena práctica profesional.

Herrera Fragoso, A.A., (2019). Objeción de Conciencia Sanitaria, México DF, México: Editores de Textos Mexicanos.

 

 

La Objeción de Conciencia se relaciona con la Libertad Religiosa protegiendo las convicciones, creencias y valores que profesan las diferentes denominaciones religiosas, las cuales guían el actuar de las personas conforme a su propia conciencia; no busca la modificación de las leyes o las políticas públicas, simplemente reconoce el derecho del objetor de conciencia a exentarse de participar en las prácticas contrarias a su ética o creencias religiosas.