(Egipto) La UE y la Liga Árabe celebran su primera cumbre con pocas expectativas

El presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, anfitrión del encuentro, y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, copresiden el encuentro, que se celebrará en Sharm el Sheij, un complejo turístico a orillas del mar Rojo en la península del Sinaí.

Del lado europeo acudirán 24 de los 28 jefes de Estado o Gobierno, incluida la canciller alemana, Angela Merkel, y la primera ministra británica, Theresa May.

Del lado árabe también se espera una nutrida representación de monarcas y jefes de Gobierno, aunque muy pocos han confirmado su asistencia de forma oficial.

Los organizadores aguardan la asistencia del rey Salman bin Abdelaziz de Arabia Saudí, en un raro viaje al extranjero del monarca, que ha cedido un creciente protagonismo a su hijo y heredero, el príncipe Mohamed bin Salman, encargado de encabezar todos los viajes de Estado desde comienzos de 2018.

Siria, país suspendido de la Liga Árabe desde 2011, no tendrá ninguna representación en la cumbre, aunque los países de la región están estudiando readmitir al país al bloque.

Tampoco acudirá a la cita el presidente sudanés, Omar al Bashir, acusado de crímenes de guerra y genocidio por la Corte Penal Internacional (CPI), y cuya participación habría inhibido a la mayoría de delegaciones comunitarias.

España estará representada por el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, y también tendrán rango ministerial las delegaciones de Francia, Letonia y Lituania.

A pesar del alto nivel de la representación de la cita, que reúne a 50 países, todavía no se ha logrado consensuar una declaración conjunta por discrepancias entre ambos bloques.

Fuentes europeas destacaron lo “histórico” del encuentro, que “permitirá abrir espacios de entendimiento”, a pesar de las “discrepancias” con algunos países sobre asuntos como los derechos humanos.

La cumbre comenzará este domingo a las 17.30 hora local (15.30 GMT) con unas palabras de bienvenida de Tusk y Al Sisi y una primera sesión plenaria dedicada a los esfuerzos para hacer frente a los “retos comunes”, a la que seguirá una cena oficial de líderes.

La primera vez que en Bruselas se empezó a hablar de la cumbre se ideó como una gran reunión dedicada a la inmigración, aunque después se abrió el espectro de asuntos a tratar.

Hungría es una de las delegaciones más reticentes a hablar de pactos de inmigración con los países árabes, tal y como se evidenció en la ministerial preparatoria de principios de febrero en Bruselas.

Con todo, fuentes europeas señalaron que “cuando uno habla de retos comunes, parece evidente que la inmigración será uno de ellos”.

Al abordar la cuestión migratoria, los países árabes, y en especial los del Magreb, lo harán con otro prisma, centrado en atender las necesidades de desarrollo de la región como un modo de paliar la pobreza que llena los barcos ilegales con rumbo a Europa.

Estos países harán hincapié en la necesidad de que se respete la libertad religiosa de los musulmanes que viven en las sociedades europeas, según fuentes de la Liga Árabe.

Egipto, como país anfitrión, pretende centrar el debate en torno a la lucha contra el terrorismo y en la necesidad de que la Unión Europea apoye la estabilidad de los Gobiernos de la orilla sur del Mediterráneo, como garantes de la seguridad internacional.

No en vano, la cumbre tiene lugar a unos 400 kilómetros al sur del bastión del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en el norte del Sinaí, una región donde Al Sisi capitanea una campaña militar que ha causado por lo menos 600 muertos desde inicios de 2018, según datos oficiales.

Además, en la cumbre se tratará de los conflictos regionales, como las guerras de Siria, Libia y el Yemen; mientras que los países árabes del Golfo pretenden llevar a la mesa de debate sus diferencias con Irán.

Fuente: La Vanguardia