(España) Cristianos Socialistas aboga por “una laicidad incluyente” que “respete la libertad religiosa, ideológica y de conciencia”

Reclaman “una solidaridad entendida como una opción preferencial por los más desfavorecidos, buscando el evangelio emergente en cada espacio de la ciudad o municipio”

“Desde Cristianos Socialistas pensamos que los pueblos y las ciudades son el lugar preferente donde se desarrolla la democracia y, por lo tanto, es un deber fundamental del socialismo hacer pueblos y ciudades justas”

Buscan la “utopía cotidiana”. El grupo federal de Cristianos Socialistas ha presentado, de cara a las próximas municipales y autonómicas, un documento, titulado ‘Los pueblos y ciudades que deseamos’, en el que defienden las ciudades como “espacio de libertad, igualdad y fraternidad”, que se base en “una solidaridad entendida como una opción preferencial por los más desfavorecidos, buscando el evangelio emergente en cada espacio de la ciudad o municipio”.

El texto sostiene que “las tasas de desempleo en España y el desarrollo de la democracia son incompatibles”, así como otros “valores antisociales”, como “la insolidaridad, la intolerancia y la xenofobia, bajo el pretexto del miedo a quedar fuera del sistema”.

Combatir el racismo, la xenofobia y el desempleo

Frente a ello, Cristianos Socialistas aboga por “potenciar las políticas de integración social y cultural, el acceso a la educación, a la vivienda, combatiendo el racismo y la xenofobia y, fundamentalmente, trabajando contra el desempleo”.

La ciudad, base de la democracia

“Desde Cristianos Socialistas pensamos que los pueblos y las ciudades son el lugar preferente donde se desarrolla la democracia y, por lo tanto, es un deber fundamental del socialismo hacer pueblos y ciudades justas”, añade el documento, que aboga por “una justicia que represente al buen samaritano, que dé de comer a los hambrientos, que acoja a los inmigrantes, que haga libres a los oprimidos”.

“Somos conscientes que la crisis ha hecho que el nivel de crispación se eleve y se desarrolle en su máxima expresión mediante una especie de darwinismo social que avanza bajo la lógica del “sálvese quien pueda””, constatan. Una “crispación” que debe ser diluida con una apuesta decidida por la fraternidad. “Hoy en día, más que nunca, donde no hay fraternidad difícilmente encontraremos libertad e igualdad”.

Por ello, el grupo federal impulsa siete compromisos:

  1. Fomentar la cooperación entre agentes sociales para llevar a cabo todos los programas que construyan pueblos y ciudades más humanas, donde las personas sean el centro de las iniciativas políticas.
  2. Generar políticas inclusivas que propicien recursos sociales, educativos y culturales como medio para promover la participación política, económica, social y cultural de los ciudadanos y ciudadanas residentes en los barrios más empobrecidos de nuestros pueblos y ciudades.
  3. Considerar lo religioso y la espiritualidad como algo positivo, impulsando una laicidad incluyente, que respete la libertad religiosa, ideológica y de conciencia. Planteamos que lo religioso y espiritual no son elementos exclusivos del ámbito privado, sino que también tienen una praxis en el espacio público de los pueblos y ciudades.
  4. Diseñar políticas que promuevan la participación ciudadana en la gestión de los asuntos religiosos como un factor positivo e integrador, desde la igualdad administrativa y la colaboración con todas las formas de culto legalmente establecidas en los pueblos y ciudades.
  5. Conservar y difundir el patrimonio cultural, arquitectónico y festivo. La comunicación y el diálogo sobre las características del patrimonio cultural de nuestros pueblos y ciudades facilitará su desarrollo socioeconómico y su identificación como comunidad.
  6. Impulsar la integración social y cultural. El incremento de la población inmigrante pone de manifiesto el aumento de la diversidad religiosa en nuestros pueblos y ciudades, con nuevas necesidades y con nuevos conflictos en algunos barrios. Todo ello debe resolverse desde la óptica de la integración, donde las entidades que trabajan en la acción social y en la gestión de la interculturalidad y la diversidad de creencias son óptimas interlocutoras entre la población autóctona y la inmigrante.
  7. Desarrollar iniciativas que favorezcan la sostenibilidad medioambiental de los pueblos y ciudades e impulsen el compromiso de los ciudadanos y ciudadanas con la ecología integral que  nos ayude a combatir el cambio climático.

Fuente: Religión Digital