(Ginebra) EEUU “decepcionada” por silencio del mundo musulmán ante represión de uigures

Estados Unidos está “decepcionada” por la falta de reacción de los países musulmanes ante el confinamiento de alrededor de un millón de uigures en campos de reeducación en la región de Xinjiang (China), dijo hoy la embajadora estadounidense Kelley Currie.

“Animamos a estos países a confrontar estos hechos y tomar esta cuestión tan seriamente como han hecho con otras recientemente, como en el caso de los rohinyá (minoría musulmana expulsada de Birmania) o de Siria”, afirmó en una rueda de prensa Currie, nueva jefa de la Oficina de Justicia Penal Global del Departamento de Estado estadounidense.

Currie participó hoy en un acto organizado al margen del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que se reúne en Ginebra, sobre la situación de los uigures y otras minorías musulmanas en la región noroccidental china de Xinjiang.

Organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación han denunciado en los últimos años que las autoridades comunistas desarrollan allí un masivo programa de reclusión y reeducación de miembros de esas minorías con la excusa de luchar contra el terrorismo y el extremismo religioso.

“Se está deteniendo a un gran número de personas que no han hecho más que expresar pacíficamente su cultura y religión mediante acciones como llevar una barba ‘demasiado larga’, rezar ‘demasiadas veces al día’ o poner a sus hijos nombres islámicos”, criticó la embajadora estadounidense.

En el seno de la Organización para la Cooperación Islámica sólo Turquía, ligada cultural e históricamente a los uigures y a otros pueblos de Asia Central, ha condenado públicamente esas detenciones masivas en China.

Lo hizo, por ejemplo, en la inauguración del Consejo de Derechos Humanos, por boca de su ministro de Asuntos Exteriores, Mevlüt Cavusoglu, el pasado 25 de febrero.

“Aplaudimos la reciente declaración pública de Turquía, que pidió a China el cierre de los campos (de reeducación)”, destacó la representante estadounidense, quien lamentó que, no obstante, este tipo de declaraciones provocan “rápidas represalias” por parte de China.

Currie no cerró la puerta a futuras sanciones por parte de Estados Unidos a individuos o empresas relacionadas con los campos de reeducación, aunque señaló que EEUU también busca llevar el tema a los distintos foros de Naciones Unidas.

 

 

En este sentido, la embajadora expresó su esperanza en que China permita visitar los campos de reeducación en Xinjiang a responsables de Naciones Unidas tales como la alta comisionada de Derechos Humanos Michelle Bachelet o el relator de la ONU sobre libertad religiosa, Ahmed Shaheed.

En la rueda de prensa también participó el investigador independiente sobre las detenciones masivas en Xinjiang, Adrian Zenz, quien señaló que según sus cálculos el número de detenidos en esa región en la actual campaña de “desradicalización” podría elevarse a un millón y medio de personas.

Subrayó sin embargo que la falta de acceso y la opacidad de China ante esta campaña imposibilita confirmar estos cálculos.

“El intento por parte de China de erradicar la expresión independiente y libre de distinciones étnicas y religiosas en Xinjiang no es más que una campaña de genocidio cultural”, afirmó Zenz.

 

Fuente: La Vanguardia