“Libertad Religiosa como Derecho Fundamental”

 

 

Para comprender la representación que tiene la Libertad Religiosa como Derecho Fundamental, el Dr. Javier Saldaña Serrano, Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM presenta un argumento respecto a las precisiones que ésta presenta de manera jurídica.

 

 

 

“Quienes nos hemos acercado al estudio del derecho de libertad religiosa, sabemos que como todo derecho de libertad, éste, igual que el de conciencia y de pensamiento, se identifica por dos características fundamentales. 

En primer lugar, reconocen un poder de autodeterminación, es decir, un ámbito donde el individuo ejerce libremente su relación con Dios; y segundo, este poder de autodeterminación requiere ser expresamente garantizado por el derecho a través de una inmunidad de coacción, la cual es la expresión jurídica de un acto voluntario y libre precedente. Tal inmunidad no impone una u otra decisión; protege simplemente ésta a través del reconocimiento y respeto.

En el caso del derecho de libertad religiosa, sucede que esta libertad de autonomía, es dicha inmunidad de coacción que merece la decisión libre de la persona. El creer en Dios y vincularse con Él a través de los actos que el hombre asume en sus comportamientos, no puede ser sometido a fuerzas coactivas que sustituyan su libre actuar por presiones externas que modifiquen o coarten su acción, o bien la muevan extrínsecamente. Por el contrario, la vinculación que la persona establece con Dios por una decisión libre, pone de manifiesto su razón y su voluntad por las que libremente ha optado por seguirle y adorarle. Esta elección religiosa le tiene que ser reconocida en el mundo exterior a través de una protección especial que le garantice la inmunidad de coacción requerida para su correcto ejercicio. Tal inmunidad es simplemente la expresión jurídica necesaria para proteger, en el mundo del derecho positivo, esa relación; es por tanto, una consecuencia de la libertad en sentido fundamental.

Pero la inmunidad de coacción no sólo alcanza a quien voluntaria y libremente ha decidido relacionarse con Dios. Siendo un concepto jurídico, y de este modo común a todos los miembros de la comunidad política, dicha inmunidad también reconoce y respeta la decisión libre de aquellas personas que no asumen ni profesan ninguna religión, e igualmente de aquellas otras que practican una religión distinta a la ejercida por la mayoría. Más aún, podríamos incluso establecer que la libertad religiosa y la misma inmunidad de coacción protegen a quienes no comulgan con una religión de Estado”.

El derecho de libertad religiosa pertenece a toda persona y le corresponde a ésta por ser una exigencia de su dignidad.

 

Este análisis se encuentra en el libro “Diez años de vigencia de la Ley de asociaciones Religiosas y Culto Público en México (1992-2002)”, en la Biblioteca Jurídica Virtual de la UNAM.