(México) Consternación en comunidad católica por asesinato de estudiante

Universidad Intercontinental, la Universidad Pontificia de México, Conferencia del Episcopado Mexicano y la Arquidiócesis Primada de México condenaron los hechos y demandaron el fin de la violencia

Apenas unos días, la sociedad mexicana conoció indignada el secuestro y asesinato de Norberto Ronquillo quien fue estudiante de mercadotecnia de la universidad del Pedregal al sur de Ciudad de México; este jueves 13 de junio, la comunidad católica quedó impactada por otra trágica noticiael secuestro y asesinato del estudiante del posgrado en psicoterapia de la Universidad Intercontinental (UIC), asociada a la congregación de los Misioneros de Guadalupe, Hugo Leonardo Avendaño Chávez.

Por la mañana del jueves, usuarios de redes sociales expresaron sus condolencias por el trágico deceso del estudiante, laico comprometido y participante en actividades apostólicas de la arquidiócesis de México. Por la tarde, el Centro Católico Multimedial (CCM), dirigido por el padre Omar Sotelo Aguilar, aclaraba cuál era el papel del joven asesinado en la Iglesia capitalina ante la desinformación generada por medios al decir que se trataba de un seminarista. De acuerdo con el CCM, Avendaño Chávez era activo colaborador en diversas comunidades, ejercía la labor de acólito –ayudante del altar- y se encontraba en una etapa de su vida profesional que quería desarrollar para que, posteriormente, pudiera abrazar la vida religiosa o la formación sacerdotal:

“Leonardo Avendaño había iniciado un proceso de discernimiento vocacional encaminado hacia la vida religiosa. Según fuentes cercanas a este medio Leonardo era acólito en la iglesia de Cristo Salvador, ubicada en la colonia Miguel Hidalgo, en la alcaldía de Tlalpan” se leyó en el muro de FB del CCM.

Posteriormente, instituciones educativas y eclesiásticas condenaron el hecho rogando a Dios por el eterno descanso del estudiante de la UIC además de exigir el esclarecimiento de los hechos. Su alma mater informó de esta manera: “Al parecer, por la información con la que contamos, Hugo Leonardo fue asesinado…” Exigieron de las autoridades prontas indagatorias a la vez que expresaban la solidaridad con la familia, amigos y comunidad universitaria a la que perteneció

Por la noche, en el marco de la presentación del libro conmemorativo de los 70 años de fundación de los Misioneros de Guadalupe, “Tras las Huellas de Dios. Camino al Encuentro”, se hizo recuerdo del estudiante asesinado rogando por su eterno descanso, a la vez que los asistentes al evento realizado en el auditorio de la parroquia de la Esperanza de María en la Resurrección del Señor, al sur de la capital, leyeron la oración por la paz de la CEM por el fin de la violencia en México.

La Universidad Pontificia de México (UPM) manifestó su solidaridad y condolencias a familiares, amigos y comunidad de la universidad Intercontinental. El rector, Dr. Mario Ángel Flores Ramos, garantizó las plegarias de quienes conforman la UPM además de hacer suyas las exigencias de la Conferencia del Episcopado Mexicano: “¡Basta ya! No queremos más sangre. No queremos más muertes. No queremos más desaparecidos. No queremos más dolor ni vergüenza”.

Desde la Conferencia del Episcopado Mexicano, (CEM) el comunicado “Alto a la violencia”  lamentó con dolor y tristeza el asesinato señalando que México experimenta un ambiente de grave inseguridad y miedo, por lo que hacemos nuevamente un llamado a las autoridades competentes, para que atiendan esta ola de inseguridad que ha ido creciendo en nuestro país. A nuestros fieles y a la sociedad en general, les pedimos que no seamos indiferentes ante el dolor de los demás, y sigamos construyendo la paz. Como Iglesia oramos y trabajamos incesantemente por la reconstrucción del tejido social.

Más tarde, el arzobispado de México, en comunicado suscrito por el cardenal Carlos Aguiar Retes, advirtió del aumento de la violencia exigiendo de las autoridades “acciones concretas y constantes a todos los actores de la sociedad para ponerle un freno efectivo a este grave problema. Los gobernantes están llamados a un esfuerzo adicional al que vienen realizando, para cumplir con uno de los elementos esenciales de su razón de ser: dar a los gobernados las condiciones necesarias para vivir seguros y en paz”.

El comunicado arquidiocesano lamentó las muertes de los dos universitarios señalando las causas de la violencia:

La Arquidiócesis de México se duele profundamente, una vez más, por los crímenes que quitaron la vida a Norberto Ronquillo y a Hugo Leonardo Avendaño, al igual que por los hechos de injusticia y violencia que lastiman a las familias de muchos otros mexicanos, cuyos casos quedan en el anonimato, ocultos muchas veces por un pesado manto de corrupción, impunidad y desconfianza, de indiferencia institucional o de incapacidad desde el gobierno, tanto en el fomento de valores, como en la promoción social o en la impartición de justicia”.

Como lo hicieron las demás instituciones, el cardenal Aguiar Retes también expresó su solidaridad haciendo el llamado a la comunidad católica a “unirse en oración por el eterno descanso de Norberto, de Leonardo y de todas las víctimas, para que el Señor traiga consuelo a sus familiares y amigos, y para que oriente a nuestras autoridades en el combate eficaz y decidido contra la inseguridad, la injusticia y toda forma de violencia criminal. Nos comprometemos a trabajar de cerca, en lo que sea necesario, con las autoridades y organizaciones civiles, así́ como a generar una pastoral en las zonas de mayor violencia de la ciudad”.

La Ciudad de México ha repuntado en la incidencia de delitos que impactan a la sociedad, entre ellos el robo con violencia y el secuestro. Como mercancías, muchos ciudadanos han visto comprometida su integridad ante el acoso y acción de las bandas del crimen. Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, enero tuvo 16 plagios, cuatro en febrero 4 y seis en marzo, en un total de 26. En 2018, en ese mismo período se reportaron siete: tres en abril, dos en febrero e igual número en marzo sin caso alguno en enero. En la Ciudad de México, los secuestros crecieron cuatro veces.

La guerra entre cárteles y bandas del narcotráfico podría ser una de las explicaciones sobre el recrudecimiento de la violencia en la administración de Claudia Sheinbaum que revisará los protocolos de seguridad de la Ciudad de México después de los asesinatos de dos universitarios en menos de una semana, además del repunte de desapariciones de jóvenes, particularmente de niñas y adolescentes, en el área metropolitana y conurbada del Valle de México.

A pesar de negarse recurrentemente, la presencia en la Ciudad de uno de los cárteles más violentos de México, el de Jalisco Nueva Generación, supone la fuerte disputa contra bandas locales -particularmente Unión Tepito- misma que ha recibido fuertes golpes por la detención de sus cabezas. El modus operandi del secuestro sería la modalidad para financiar las redes del narco a través del acoso de jóvenes universitarios supuestamente de familias acomodadas para pedir altas sumas por el rescate y devolverlos con vida. De acuerdo con las autoridades, las indagatorias sobre los casos Ronquillo y Avendaño siguen su curso según la procuradora de la Ciudad de México, Ernestina Godoy Ramos.

Tras la difusión del asesinato de Hugo Leonardo, la Iglesia de la Arquidiócesis de México hizo una convocatoria para rogar, en las intenciones de las celebraciones parroquiales vespertinas, por la paz y la solución de la violencia que agobia México. Por la noche, la comunidad de la rectoría de Cristo Salvador celebró una misa con los restos mortales de Hugo Leonardo para pedir por su eterno descanso en esperanza de la resurrección.

Fuente: Religión Digital