(China) El PCCh endurece las medidas para detener las filtraciones de sus represiones

El régimen tiene como objetivo ocultar su taimado accionar censurando la comunicación en línea y clasificando todo lo relacionado con las persecuciones religiosas como ultrasecreto.

Bitter Winter y otros medios de comunicación han denunciado sin cesar numerosos incidentes de persecución religiosa y violaciones de los derechos humanos en China, proporcionando imágenes y documentos como evidencia de los crímenes perpetrados por el Partido Comunista Chino (PCCh). A fin de evitar que se envíe información a los medios de comunicación y descubrir y castigar a las fuentes de tales filtraciones, a principios de este año se pusieron en marcha investigaciones en todo el país.

Según documentos recientemente obtenidos, el régimen del PCCh continúa fortaleciendo las medidas de secreto y confidencialidad en todos los niveles del Gobierno, tratando de bloquear cualquier tipo de filtración relacionada con la implementación de sus políticas religiosas, al tiempo que refuerza la censura de la información en los medios de comunicación y las redes sociales.

Empleados administrativos y de gestión de la información pertenecientes a instituciones de asuntos étnicos y religiosos de la provincia suroccidental de Yunnan participan en una capacitación sobre confidencialidad de documentos gubernamentales, organizada en la ciudad de Kunming.

En un documento emitido por un Gobierno local de la zona central de China, se exige que se controle de manera estricta toda la información, las opiniones y los comentarios sobre religiones publicados en Internet, redes sociales, aplicaciones móviles y en otros medios.

El documento exige monitorear todos los sitios web, así como también los perfiles en plataformas de mensajería y microblogging, tales como WeChat y Weibo, que traten temas religiosos. Cada vez que se descubra una información «dañina», o se compartan publicaciones particulares más de 300 veces, las autoridades locales deberán implementar medidas de emergencia y reportar dichos casos a un nivel superior del Gobierno en un plazo de dos horas. Para poder lidiar con estos casos también deberán comunicarse con la Administración del Ciberespacio, el Departamento de Trabajo del Frente Unido y otras instituciones pertinentes.

Cuando sea necesario, los comentaristas en línea contratados por el Gobierno deberán ser empleados para invertir la dirección de la opinión pública que se considere desfavorable para el PCCh. El documento también exige intensificar el cultivo de equipos de comentaristas especialmente designados y garantizar su formación continua.

El Gobierno también intensifica sus esfuerzos para evitar que se filtren documentos relacionados con la religión mediante la organización de programas de «educación sobre confidencialidad» dirigidos a empleados de instituciones estatales, a quienes se les advierte que cualquier violación de la seguridad será severamente sancionada.

Empleados de la Agencia de Asuntos Étnicos y Religiosos de la ciudad de Yulin, en la provincia de Shaanxi, participan en una capacitación sobre confidencialidad.

De acuerdo con las regulaciones adoptadas por un condado de la provincia nororiental de Heilongjiang, todos los avisos, materiales de trabajo e incluso la correspondencia sobre implementación de políticas religiosas son considerados y marcados como secretos. Por ejemplo, un cuestionario para recopilar información sobre personas de fe a nivel de base tiene una cláusula de exención de responsabilidad en la parte inferior de la página que dice: «Este formulario contiene información secreta, y deberá ser desechado inmediatamente después de ser procesado. El acceso a los documentos y su uso está limitado, se encuentra prohibido difundirlos a través de Internet, teléfonos inteligentes o WeChat, o publicarlos de cualquier otra manera».

Un documento emitido por un Gobierno local de la Región Autónoma de Mongolia Interior también exige explícitamente garantizar que todo el trabajo relacionado con la religión sea mantenido en secreto. Las oficinas de asuntos religiosos deberán estar equipadas con computadoras que posean tecnología de seguridad de alto nivel y los materiales con información sobre investigaciones religiosas no podrán ser almacenados en computadoras conectadas a Internet. En el mismo se prohíbe compartir en línea o enviar por correo electrónico textos relacionados con persecuciones religiosas.

Un profesor de una universidad emplazada en la provincia central de Henán le dijo a Bitter Winter que, durante todas las reuniones recientemente celebradas en su lugar de trabajo, dedicadas a tratar asuntos religiosos, la administración enfatizó que está prohibido publicitar «temas delicados». Incluso se les prohibió a los asistentes tomar notas y solo se les permitió transmitir el contenido de las reuniones de manera verbal. La administración de la universidad advirtió que si llegara a descubrirse que se ha difundido información de la que se ha hablado en las reuniones, los responsables serán castigados.

Según un predicador de la Iglesia de las Tres Autonomías que recientemente participó en una capacitación en Cantón, la capital de la provincia sureña de Guangdong, los miembros del clero que participaron en la misma fueron instruidos sobre la cultura tradicional china y no se reveló ningún tipo de información secreta. De todas formas, se les exigió a todos los participantes que firmaran acuerdos de confidencialidad y entregaran sus teléfonos móviles para que no pudieran tomar fotos ni grabaran la reunión.

Al ser un medio de información exclusivamente dedicado a reportar las violaciones de la libertad religiosa y los derechos humanos en China, Bitter Winter ha sido una fuente de angustia para el PCCh desde su lanzamiento en mayo de 2018. Durante el verano del año pasado, Bitter Winter fue designado como un «sitio web hostil en el extranjero» y el Ministerio de Seguridad del Estado chino se hizo cargo de la investigación de las filtraciones divulgadas en nuestra revista. La campaña ha dado como resultado el arresto de numerosos reporteros de Bitter Winter.

Un infiltrado en una División de Seguridad Nacional de la provincia suroriental de Fujian reveló recientemente que las investigaciones sobre los reporteros que le brindan información a Bitter Winter continúan en pleno vigor. La fuente informó que, según un documento del Gobierno central, los reporteros arrestados podrían ser condenados a entre 10 y 15 años de prisión e incluso ser «ejecutados». Los Gobiernos provinciales y municipales de todo el país tienen la orden de investigar a cualquiera que le haya proporcionado documentos e información sobre persecución religiosa a Bitter Winter y a otros medios de comunicación.

El Departamento de Trabajo del Frente Unido de la ciudad de Shenzhen, en la provincia de Cantón, organizó una reunión de empleados para hablar sobre requisitos de confidencialidad a ser implementados al trabajar con documentos.

Ni siquiera se salvan de ser reprimidos los miembros del clero que han compartido información sobre represiones en sus lugares de culto. El pastor de una iglesia de las Tres Autonomías emplazada en la provincia oriental de Zhejiang fue investigado y su hogar fue allanado porque se descubrió que le había revelado información sobre la persecución llevada a cabo por el PCCh contra su iglesia a un periodista ciudadano. El mismo continúa siendo vigilado.

Un católico procedente de la provincia de Henán le dijo a Bitter Winter que un sacerdote de la zona que le había revelado por teléfono información sobre la demolición forzosa de su iglesia a un periodista ciudadano fue investigado por la Agencia de Seguridad Pública local, y que los funcionarios de dicha agencia habían afirmado que sus acciones habían sido «desfavorables para el Gobierno».

Fuente: Bitter Winter