(México) Aún falta libertad

Jesús debe reinar en la sociedad, no solo en templos

El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, y el obispo auxiliar, monseñor Pedro Mena Díaz, concelebraron ayer en la Catedral la misa de la primera edición del Día Nacional del Laico.

La ceremonia, que convocó a decenas de feligreses, en su mayoría integrantes de movimientos apostólicos, dio inicio con la bendición de la imagen del beato Anacleto González Flores, nombrado patrono de los laicos.

En su mensaje, y tras informar que la fiesta reconoce a todos los bautizados que no han sido ordenados o no han hecho voto religioso, el Arzobispo compartió datos biográficos de Anacleto González, llamado por algunos “el Gandhi mexicano”.

“Yo no estaría tan de acuerdo en esto, porque el martirio de Anacleto fue antes que el asesinato de Gandhi, pero usó los mismos métodos”, añadió el prelado al referirse a la lucha pacífica del mártir de la guerra cristera.

“Anacleto defendía, igual que los demás cristeros que fueron a la lucha armada, la fe católica; defendía a los ministros, que muchos estaban siendo expulsados o encarcelados (su propio arzobispo de Guadalajara era perseguido), y también los valores humanos y cristianos, que por aquel entonces eran tremendamente atacados por la masonería, lo que iba a quedar plasmado en la Constitución de 1917”.

Recordó que hace unos cuantos años se modificó la Carta Magna y ahora los católicos gozan de libertades que antes no tenían, como la posibilidad de peregrinar en las calles, usar hábitos religiosos en la vía pública e impartir enseñanza religiosa en los colegios.

“La Iglesia católica en México goza de una libertad regular, falta llegar a la plenitud de la libertad religiosa, pero más que eso lo que falta es lo mismo que faltaba en tiempos de Anacleto”.

Aun cuando fue al Seminario, descubrió que su vocación era ser laico. Se hizo abogado y luchó para mover a los católicos y los jóvenes de la ACJM”, añadió.

“Decía que no bastaba estar en el templo, ir a recibir los sacramentos, sino que debían salir a los espacios públicos para que, desde la familia, la educación, la política y la cultura, influyeran con su manera de pensar y actuar para cambiar el pensamiento masónico anticlerical y contrario a los principios de la fe”.

Anacleto fue colgado de los pulgares y antes de morir perdonó al general que estaba al frente del pelotón y exclamó: “¡Yo muero, pero Dios no muere!”.

“Su mensaje es de exhortación a los laicos para que desde la vida pública promuevan la fe cristiana. Hoy hace falta que Cristo reine dentro de nuestra sociedad y no solo dentro de nuestros templos”, manifestó.

“Si alguna vez llegamos a tener un presidente verdaderamente católico, ojalá que no ocultara su fe y que gobernara a todos por igual respetando la libertad religiosa”.— Jorge Iván Canul Ek

Fe católica Mensaje

El Arzobispo advirtió que los valores humanos y cristianos son agredidos en el mundo.

Compromiso

Por esa razón, dijo, se necesita un compromiso cristiano auténtico que lleve a cada fiel en su vida ordinaria a hacer presentes los valores del Reino de Dios.

Gobernantes

El prelado expresó su deseo de que todos los gobernantes de la Tierra creyeran en Dios en alguna forma y lo respetaran, pues van a rendirle cuentas de su gestión.

Fuente: Diario de Yucatán