(India) ¿Los hindúes primero? Cinco claves sobre las manifestaciones en la India

Desde hace tres semanas la India vive una oleada de manifestaciones, en ocasiones violentas contra la ley “Citizenship Amendment Act” (CAA), una polémica ley de ciudadanía que divide al gigantesco país.

Presentada por las fuerzas del nacionalismo hindú y en primer lugar por el Bharatiya Janata Party (BJP) del primer ministro Narendra Modi, esta ley facilita la atribución de la nacionalidad india a los refugiados de Afganistán, Bangladesh o Paquistán… A condición de que no sean musulmanes.

¿Porqué una ley así en este momento?

Concretamente, la ley CAA estipula que los creyentes hindúes, sijs, budistas, jainistas, parsis y cristianos que huyen de la persecución en Afganistán, Bangladesh y Pakistán -tres países de mayoría musulmana- pueden obtener la ciudadanía india. Se trata de una enmienda a la ley de ciudadanía de 1955 que prohibía a los migrantes ilegales solicitar la ciudadanía india.

El primer ministro indio Narendra Modi en una reunión del BJP el 22 de diciembre de 2019 AP

Narendra Modi, primer ministro de la India, acogió con satisfacción la aprobación de la ley a través de Twitter. “Esta ley está en consonancia con la tradición secular de la India de asimilación y respeto de los valores humanitarios”, escribió el 9 de diciembre, fecha de la votación en la Lok Sabha, la Cámara Baja de la India. Dos días después, con motivo de la votación final en Rajya Sabha, la Cámara Alta del país, Modi añadió que la ley “aliviará el sufrimiento de las muchas personas que han sido perseguidas a lo largo de los años”.

Para los nacionalistas hindúes en el poder se trata de una victoria en una batalla que se venía librando desde hace varios años. De hecho, el gobierno de Modi intentó aprobarla durante su primer mandato pero fracasó porque el BJP y sus aliados no tenían la mayoría en la Cámara Alta. Este año, sin embargo, el partido obtuvo una victoria aplastante en las últimas elecciones de abril-mayo, dejándolo con las manos libres.

¿Es una ley discriminatoria para los musulmanes?

Hoy en día hay casi 195 millones de musulmanes en la India. Esta minoría religiosa representa el 15% de la población total del país; es incluso la segunda población musulmana más grande del mundo después de la de Indonesia. Sin embargo, la mayoría parlamentaria y el gobierno nacionalista e hindú de derecha niegan que sea un ataque. “Este texto no tiene nada que ver con los musulmanes de este país. Los musulmanes podrán seguir viviendo en este país con dignidad”, dijo el Ministro del Interior Amit Shah. “Este es un texto que da derechos, no quita derechos a nadie.”

Quiero proteger mi constitución. Quiero mostrar solidaridad con la comunidad musulmana.

Promila Chaturvedi 
Manifestante hindú de 79 años de edad

También hay personas más mayores. “Quiero proteger mi constitución. Quiero mostrar solidaridad con la comunidad musulmana. Queremos decirles ‘estamos con ustedes hasta la última gota de nuestra sangre'”, dice Promila Chaturvedi, de 79 años. Para esta mujer hindú de clase alta, de cabello blanco y con un moño blanco, la movilización es un recordatorio de la lucha de la India por la independencia. “Puede compararse con nuestra lucha por la libertad, pero es aún más importante porque [los británicos] eran extranjeros pero los musulmanes son nuestro pueblo. Si se comportan de esta manera, no lo toleraremos”.

Aunque el BJP y su rama estudiantil también organizaron manifestaciones en apoyo a la ley, su aprobación también ha provocado manifestaciones en los estados del noreste de la India, incluida Assam. Sus habitantes temen una afluencia de refugiados hindúes procedentes del vecino Bangladesh. “La ley es una amenaza directa a nuestra cultura, nuestra forma de vida y nuestra patria”, dijo Samujjal Battacharya, miembro de la Unión de Estudiantes All Assam, a la agencia AFP en una reciente manifestación. “No aceptaremos ni un solo inmigrante. Assam ha recibido suficientes inmigrantes”.

Mientras, dos occidentales, un estudiante alemán de intercambio en Chennai y un turista noruego de 71 años, fueron expulsados de India por la policía después de participar en protestas contra la CAA y de publicar fotos en redes sociales.

¿Es muy violenta la represión policial?

Desde el comienzo de la movilización anti-CAA se han producido algunos enfrentamientos muy violentos entre la policía y los manifestantes. En total y en el momento de la publicación de este artículo, al menos 27 personas han muerto, la mayoría por heridas de bala. Cientos de personas más han resultado heridas en enfrentamientos entre manifestantes y policía antidisturbios equipados de “lathi”, un palo de bambú heredado de la época colonial.

Según la agencia AFP, las personas que son golpeadas con estos largos bastones, hechos de bambú o plástico duro y que miden entre 1,50 y 1,80 m, dicen que dejan una sensación de entumecimiento durante varios días. Los golpes repetiros pueden romper huesos, paralizar e incluso matar a una persona. Originalmente “usado como un medio de control de multitudes, el lathi se ha convertido en un arma mortal”, dijo V. Suresh, secretario general de la Unión Popular por las Libertades Civiles (PUCL), un grupo de derechos humanos. “Se usa libremente, tanto que nos hemos acostumbrado a ello. Se considera normal, pero es un arma horrible”, dijo Suresh, y añadió que “no hay nada que justifique su uso violento”.

Las imágenes y vídeos de agentes que utilizan su lahti de forma indiscriminada se están difundiendo rápidamente en los medios de comunicación y en las redes sociales.

Despiertan la ira de la población y se están convirtiendo en un símbolo de la aplicación de la ley por parte del gobierno. Estas porras no son utilizadas exclusivamente por las fuerzas del orden.

El Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS, Cuerpo Nacional de Voluntarios), un movimiento hindú ultranacionalista con métodos paramilitares, cercano al primer ministro indio Narendra Modi, los utiliza durante sus ejercicios matutinos.

AP Photo/Manish Swarup

Un estudiante indio que tenía una copia de la constitución fue arrestado el 27 de diciembre en Nueva Delhi.AP Photo/Manish Swarup

“Veintisiete muertes en manifestaciones no es una cifra muy alta en comparación con otros acontecimientos recientes”, dijo Hegde. “La violencia en Gujarat en 2002 resultó en casi 2.000 muertes”. En ese momento, se produjeron violentos enfrentamientos interreligiosos entre hindúes y musulmanes. Narendra Modi, en ese momento en el gobierno central del estado de Gujarat, fue acusado de alimentar las tensiones.

Pero el abogado ve una diferencia fundamental entre las dos situaciones. En 2002, “los muertos en los disturbios habían sido asesinados por turbas violentas. Las muertes durante las actuales manifestaciones fueron obra de la policía”. La mayoría de las víctimas mortales ocurridas desde principios de diciembre han tenido lugar en el estado de Uttar Pradesh, el más poblado del país y dirigido por nacionalistas hindúes.

Aunque la violencia no ha alcanzado la escala de otras olas de protestas del pasado, la policía ha echado más leña al fuego atacando sobre todo las universidades. Hegde dijo: “Cuando vieron que la policía atacaba las bibliotecas de las universidades establecidas por los musulmanes [como la Universidad Pública Jamia Millia Islamia en Delhi, o la Universidad Musulmana de Aligarh], muchos estudiantes se unieron al movimiento en solidaridad”. Según el abogado, los ataques fueron un símbolo “de la reputación del BJP de ser contrario a la educación y los estudiantes”. También han sido un “punto de inflexión para muchos jóvenes graduados indios que se enfrentan a una economía en desaceleración y a un futuro incierto”.