(EEUU) Comisión Ejecutiva del Congreso de EEUU sobre China confirma mayor persecución de los católicos en el país‬

Las autoridades comunistas de China, en lugar de conceder una mayor libertad a los creyentes católicos, imponen peores restricciones y vulneraciones a los derechos tras la firma del acuerdo con la Santa Sede. Esta paradójica actitud del régimen fue ratificada por la Comisión Ejecutiva del Congreso de Estados Unidos sobre China en su reporte 2019.

El informe anual sobre derechos humanos y el estado de derecho registró la continuidad de “graves violaciones de los derechos humanos en las regiones de minorías étnicas, violaciones de la libertad religiosa, hostigamiento de defensores de derechos y abogados, represión de la libertad de expresión y restricciones onerosas a la sociedad civil”. Uno de los apartes del texto se dedica particularmente a la libertad religiosa y describe un preocupante panorama.

“Académicos y grupos internacionales de derechos han descrito la persecución religiosa en China en el último año como de una intensidad no vista desde la Revolución Cultural”, declara el informe. El período de la Revolución Cultural corresponde a la violenta represión de la religión a mediados del siglo XX. Los miembros de la comisión criticaron la imposición de la “sinización” de las religiones por parte del presidente chino Xi jinping y describieron esta iniciativa como “una campaña que busca someter la religión en China bajo un más estricto control oficial y a la conformidad con las interpretaciones oficiales de la cultura china”.

El informe detalló actos de persecución contra las comunidades cristianas y citó el caso expreso de los católicos, quienes tras el acuerdo firmado entre el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Santa Sede para buscar la unidad entre las comunidades oficiales y subterráneas, han sido sometidos a “una persecución creciente al demoler templos, retirar cruces y continuar realizando detenciones de clérigos subterráneos”.

El reporte incluyó en sus recomendaciones al Congreso la defensa de “los derechos de los católicos a ser dirigidos por un clero que sea seleccionado y conduzca su ministerio de acuerdo al estándar establecido por las creencias religiosas católicas”. Esta exigencia es necesaria ante los reiterados intentos de las autoridades de obtener un control total sobre detalles de la vida de la Iglesia como el nombramiento de Obispos y sacerdotes con el fin de imponer una interpretación oficial de la fe que coincida con la ideología política del partido comunista.

Con información de Comisión Ejecutiva del Congreso sobre China y Catholic World Report.

Fuente: Gaudium Press