(Egipto) Los últimos judíos de Alejandría ven la reapertura de su sinagoga tras la renovación

Los últimos judíos de la ciudad egipcia de Alejandría, que no superan la veintena, han vivido con emoción la reapertura de la sinagoga Eliyahu Hanavi, una de las dos que quedan en esta localidad mediterránea que un día hospedó a una floreciente comunidad judía.

El templo fue reabierto después de tres años de trabajos de restauración, con un coste de 64 millones de libras egipcias (3,5 millones de euros).

Construido en 1354 y bombardeado por las tropas napoleónicas cuando invadieron Egipto en 1798, Eliyahu Hanavi estuvo en estado de semiabandono durante décadas hasta que en 2012 las autoridades decidieron cerrarlo por “razones de seguridad” tras derrumbarse parte del techo debido a las filtraciones de agua.

En abril de 2017, el Ministerio de Antigüedades egipcio y la Autoridad de Ingeniería de las Fuerzas Armadas firmaron un acuerdo de cooperación para restaurar el templo judío, uno de los poquísimos que quedan en el país de mayoría musulmana, donde la población judía fue expulsada en su mayoría en los años 50 del siglo XX.

Las obras de restauración, que comenzaron ese mismo año, incluyeron el refuerzo de la estructura del edificio y de sus principales fachadas y la instalación de sistemas de seguridad e iluminación, además de artefactos de metal y madera.

Tras concluir las obras el pasado diciembre, el ministro de Antigüedades egipcio, Khaled al Anani, visitó la sinagoga y aseguró que su rehabilitación se enmarca en la política del Gobierno de “preservar todos los monumentos, independientemente de que sean (cristianos) coptos, faraónicos, judíos o musulmanes”.

No podíamos imaginar que esto iba a pasar y espero que mucha gente venga a visitarlo porque vivimos una época de tolerancia religiosa“, aseguró durante la inauguración Yolade Mezrahy, septuagenaria judía casada con un musulmán.

Sin embargo, el patrimonio judío es el que recibe menos atención y esta comunidad religiosa se ha quedado reducida a pocas decenas de personas después de que la mayor parte saliera del país tras la revolución de los Oficiales Libres de Gamal Abdel Naser en 1952.

Tras la creación del Estado de Israel en 1948, los judíos egipcios fueron relacionados con el “enemigo” de los árabes y sufrieron una gran persecución, a pesar de poseer importantes empresas y tener un lugar destacado en la sociedad del país.

Los contados, en su mayoría ancianos, que han resistido hasta el día de hoy tienen una representante oficial, Magda Haroun, que asistió a la reapertura de Eliyahu Hanavi y se mostró muy satisfecha por este hito.

Estoy muy contenta porque por fin las autoridades egipcias reconocieron que hay una comunidad judía que tuvo un papel importante en la economía, en la política y en el arte” del país árabe, aseguró Haroun a la prensa durante la ceremonia, a la que fueron invitados otros miembros de la comunidad y diplomáticos.

Para Pierre Arié, un judío veterano de Alejandría, “este acontecimiento refleja una imagen del Egipto histórico y es un reconocimiento de la historia de este país porque no es un templo judío sino un templo egipcio”.

En la urbe mediterránea, conocida por haber sido la más cosmopolita de Egipto a finales del siglo XIX y principios del XX, solo quedan dos sinagogas activas, la que ha sido reabierta y Menasce. En El Cairo hay otra decena.

Los primeros registros de la comunidad judía en Alejandría datan de 1830 y en aquella época había cerca de 40.000 miembros de esta comunidad, según los datos de la asociación Nebi Daniel, que trabaja para preservar el patrimonio judío en Egipto.

Pero no sólo su número se ha reducido sino que los judíos son estigmatizados en Egipto por su identificación con Israel y en general viven marginados y no practican su religión abiertamente, por la animadversión que existe contra ellos tanto por parte de muchos ciudadanos, como de los medios de comunicación y en algunos casos de las autoridades. EFE

Fuente: Aurora