(Opinión) ¡La paz peligra!

La confrontación bélica entre Irán y Estados Unidos mantiene en vilo a la humanidad amante de la paz, ante el temor de que los últimos hechos, como el asesinato del general iraní Qazem Soleimani, pueden desatar una guerra mundial de impredecibles consecuencias.

La presencia de tropas norteamericanas en el Medio Oriente, y especialmente en Irak, está causando un grave malestar desde que hace quince años, sin aviso previo el presidente Bush ordenó atacar Damasco, con la intención de asesinar al presidente Sadam Husein.
Históricamente, estos incidentes son como la gota de agua que ha colmado el vaso de la tolerancia. Recordemos que en 1914 el asesinato en Sarajevo del príncipe heredero del Imperio Austro – Húngaro desató la Primera Guerra Mundial. En París, la subida del precio del pan fue el detonante de la Revolución Francesa que puso término a la monarquía francesa. En América el alza del pasaje del metro de Santiago provocó la protesta del pueblo chileno contra el gobierno del presidente Piñera, misma que hasta ahora no concluye; en Ecuador el anuncio de la supresión de los subsidios a los combustibles provocó el levantamiento de octubre del 2019.
Son hechos históricos que nos conducen al temor de que el asesinato del general iraní Qasem Soleimani puede ser el detonante de una conflagración mundial de terribles consecuencias.
La guerra en Medio Oriente que ya lleva más de quince años, parece interminable.  Es la disputa por el petróleo que un escritor caraqueño dijo que es el “excremento del diablo”. Irán es el tercer productor de combustibles fósiles del mundo, después de Arabia Saudita.
El Consejo de Seguridad de la ONU debe reunirse de urgencia para detener esta guerra antes de que se ahonden los ataques. Debe respetarse el Derecho Internacional que prescribe la solución pacífica de las controversias.
En el trasfondo del problema se percibe la intolerancia religiosa entre el cristiano  de occidente y el Islam,  religión musulmana que desde la muerte de Mahoma se encuentra dividida en dos facciones irreconciliables: suunitas y shiitas (rama predominante en Irán.) Connotados internacionalistas creen que la única solución posible es que las tropas norteamericanas abandonen el Medio Oriente. Solo así renacería la paz.
Es oportuno recordar la premonición del sabio persa – iraní Abdul – Bajá, quien dijo “que todos estos acontecimientos que azotan al mundo: terremotos, tsunamis, terrorismo, incendios forestales y guerras, equivalen a los fuertes dolores de parto del nacimiento de una nueva Era, es decir un Era de paz, concordia y cooperación entre las naciones”.
Ojalá que así sea. Para esto es indispensable el diálogo civilizado y la concertación.

Fuente: El Diario Ecuador