(España) El arzobispo de Mérida-Badajoz ve “fundamental” que el Estado defienda y promueva el derecho a la libertad religiosa

El arzobispo de Mérida-Badajoz, Celso Morga Iruzibieta, ha tildado de “fundamental” que el Estado defienda y promueva el derecho a la libertad religiosa, a la vez que ha lamentado que, en el programa del nuevo Gobierno, el principio de que “Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre” quede “en la oscuridad por ese prurito de constituir un gobierno ‘laico’, neutral, que, al final, fácilmente, deriva en ‘laicismo'”.

“Es decir, en constituirse en parte activa para sacar a Dios totalmente de la vida social”, ha señalado en la carta ‘Sacar a Dios de la vida social’, incluida en el último número de la revista Iglesia en camino, recogida por Europa Press, y en la que Celso Morga explica que, coincidiendo con la sesiones del Parlamento para la investidura del nuevo jefe de Gobierno durante los días de Navidad en España, estuvo leyendo la carta Encíclica de Benedicto XVI titulada ‘Caridad en la verdad (Caritas in veritate)’.

Según Morga, le llamó la atención el numero 29, donde el Papa emérito expone “cómo Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre”. “Creado a su imagen, Dios no solo es el fundamento de la dignidad trascendente del hombre, sino que también alienta su anhelo constitutivo de ‘ser más'”, continúa.

“Qué pena me da que, en el programa del nuevo Gobierno, este principio quede tan en la oscuridad por ese prurito de constituir un gobierno ‘laico’, neutral, que, al final, fácilmente, deriva en ‘laicismo’, es decir, en constituirse en parte activa para sacar a Dios totalmente de la vida social”, ha reconocido.

Y es que para el arzobispo de Mérida-Badajoz el ser humano “no es un átomo perdido en un universo que se ha formado por casualidad” y “afirmar esto nada tiene que ver con la ciencia”, dado que “la verdadera ciencia está abierta a la trascendencia, como la propia razón humana, cuando se ejercita con un corazón limpio”.

“Si el hombre -afirma Benedicto XVI- fuera fruto solo del azar o de la necesidad, o si tuviera que reducir sus aspiraciones al horizonte angosto de las situaciones en que vive, si todo fuera únicamente historia y cultura, y el hombre no tuviera una naturaleza destinada a trascenderse en una vida sobrenatural, podría hablarse de incremento o de evolución, pero no de desarrollo”, ha expuesto.

DESARROLLO HUMANO INTEGRAL

Celso Morga ha señalado además que es la frase siguiente de este número 29 que le llamó “poderosamente la atención en este contexto que estamos viviendo”: “Cuando el Estado promueve, enseña, o incluso impone formas de ateísmo práctico, priva a sus ciudadanos de la fuerza moral y espiritual indispensable para comprometerse en el desarrollo humano integral”.

“Por todo ello, me parece tan fundamental que el Estado, sobre todo, defienda y promueva siempre el derecho a la libertad religiosa”, ha abundado, para reconocer que hay que estar “muy atentos” para que el ejercicio de este derecho “no sea una cobertura para la obtención moralmente ilícita de poder y riqueza, mediante la violencia, sea física o moral”.

En su opinión, “este fanatismo religioso, que impide el verdadero desarrollo humano, no puede ser tampoco cobertura para que el Estado y sus instituciones no respeten y fomenten el derecho fundamental a la libertad religiosa en su plenitud de contenido”.

“En definitiva, que el verdadero desarrollo humano, al que todos aspiramos para nuestro país y para todos los países del mundo, vaya acompañado de un desarrollo integral de todas las personas humanas, que componen nuestra sociedad; que un ‘super-desarrollo’ no nos lleve a un ‘subdesarrollo moral’, que a la larga haría imposible la convivencia humana”, concluye Celso Morga.

Fuente: La Vanguardia