(España) ‘La religión y los derechos humanos’ a debate en las XXV Jornadas Diamantino García

El colectivo Diamantino García Acosta por los Derechos Humanos y la Solidaridad y la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía organizan en la Escuela Universitaria de Osuna el domingo 9 las jornadas Diamantino García que alcanzan este año su vigésimo quinta edición.

A las 10:00 tendrá lugar la conferencia ‘Las religiones y los derechos humanos’ a cargo del teólogo Juan José Tamayo. Posteriormente, habrá una mesa redonda denominada ‘Religión y laicismo en el mundo actual’ en el que intervendrán Juan Miguel Batalloso, de Europa Laica, y otra denominada ‘Otra Iglesia es posibles, la Iglesia que quería Diamantino: la Iglesia de los pobres’, a cargo de Charo Rubio, de Comunidades Cristianas Populares. A las 13:15 se visionará el documental ‘De la cruz al martillo’, donde se recuperará la memoria olvidada y el ejemplo de compromiso social de estos curas obreros.

¿Por qué este tema para el XXV aniversario?

«¿Las religiones contra los derechos humanos? Las religiones nunca se han llevado bien con los derechos humanos. Unas y otros han estado en permanente conflicto. Pero han sido las religiones las que más resistencias han opuesto a los derechos humanos por considerar que eran contrarios al derecho divino o al reconocimiento que se debe a Dios…

Las declaraciones de los derechos humanos, empero, no han reaccionado de la misma forma, sino que han demostrado un respeto escrupuloso hacia las religiones, ya que uno de los derechos que con más celo ha respetado es el de la libertad religiosa.» (Juan J. Tamayo, teólogo)

A partir de la Segunda Guerra Mundial se han producido dos grandes fenómenos: de una parte la creciente estima por los derechos humanos y de otra la creciente crisis de las religiones, en concreto del cristianismo y, dentro de él, del catolicismo.

Podemos decir hoy que la actitud de las religiones hacia los derechos humanos es uno de los criterios decisivos para reconocer su relevancia o irrelevancia social, su significación o insignificancia ética, su aceptación o rechazo en la sociedad.

Son grandes las dificultades y problemas de las religiones con la teoría y la práctica de los derechos humanos. En el plano institucional se producen permanentes conflictos entre el poder legislativo y las autoridades religiosas, que tienen por inmodificables determinados principios morales que, a su juicio, pertenecen a la ley natural. Así, suelen oponerse a leyes sobre el divorcio, la interrupción voluntaria del embarazo, el matrimonio de homosexuales, la investigación con células madre embrionarias, la regulación de la eutanasia, etc.; al tiempo que no reconocen legitimidad a los representantes del pueblo para legislar sobre esas materias.

Las religiones tienen una concepción homófoba de los derechos humanos: no reconoce la identidad homosexual.., la única orientación conforme a la «ley divina» y a la «ley natural» es la heterosexual. Así como una concepción patriarcal: a las mujeres las religiones no suelen reconocerles como sujetos morales, políticos y jurídicos. Sólo lo son por delegación del varón, y en la medida en que se sometan a la concepción patriarcal de la sociedad… Pero hay que decir también que esta es solo una cara de las religiones, digamos la oficial, la de las autoridades religiosas. Hay otra que se traduce en la defensa de los derechos de los empobrecidos y excluidos y de cuantas personas y colectivos son marginados por razones de género, religión, etnia, cultura, clase social, identidad sexual, etc.

No pocos de los líderes que luchan en defensa de los derechos humanos y de la justicia social en el mundo pertenecen a distintas tradiciones religiosas y espirituales y, con frecuencia, basan su lucha en las creencias religiosas que profesan.

Informan: Colectivo Diamantino García Acosta por los Derechos Humanos y la Solidaridad y Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía.

Fuente: El Pespuente