(España) Feminista y creyente: activismo desde el corazón de la Iglesia

El feminismo es un movimiento imparable. La lucha por los derechos de las mujeres rompe barreras y llega a todos los rincones. Desde la mayor de las ciudades hasta el más pequeño pueblo. Resuena en las universidades, en los bares y en la boca de algunos políticos. Incluso, se cuela por donde parece que es imposible: los muros de la Iglesia.

Y es que, en una de las instituciones a priori más cerradas, se cuela un rayo de luz llamado Revuelta de mujeres en la Iglesia. Una plataforma que coordina la movilización de centenares de cristianas y asociaciones religiosas en toda España y que nació amparada por la iniciativa internacional Voices of Faith, que denuncia la marginación de la mujer en la Iglesia y que llevó a cabo su primer acto en Alemania a las puertas de una catedral. Una representación en la que todas ellas estaban fuera del templo, pero de la institución también.

Lo mismo hicieron las cerca de 600 mujeres concentradas a los pies de la catedral de la Almudena de Madrid el 1 de marzo. Rodeadas de pancartas moradas y bajo el lema Alcemos la voz, Revuelta de mujeres en la Iglesia exigió el fin de la discriminación de todas las creyentes y religiosas. Entre sus peticiones, el reconocimiento de la igualdad, la presencia efectiva de las mujeres en todos los niveles de la Iglesia o la denuncia del sistema liberal que favorece la pobreza, principalmente femenina. “Queremos que se incorpore el lenguaje feminista. Que no solo sea un Dios Padre, sino también se reconozca como Dios Madre. Que la Iglesia dialogue con los movimientos feministas, un signo de los tiempos y no rechazables, que simplemente nos están avisando que se está produciendo algo nuevo que se tiene que atender. Además, reclamamos una moral sexual, preñada de misericordia y ternura, en la que no se penalice a la mujer como origen y causa de todo pecado”, explicó Lala Franco, periodista y una de las portavoces de la Revuelta de mujeres en la Iglesia en Madrid.Visibilizar y potenciar el papel de la mujer en la Iglesia es el principal objetivo de la plataforma. Reivindican la presencia femenina en todos los puestos de decisión de la estructura eclesiástica y más cuando son ellas las que ocupan la mayoría de puestos de trabajo.

“Prestamos servicios de limpieza de parroquias, damos clases de catequesis, estamos en Cáritas, en organizaciones laicas… Estamos en todos los puntos de forma mayoritaria. Por eso, no puede ser que las mujeres no estemos en puestos de decisión. Tenemos que tener voz y voto”, comentó Franco.

Sin embargo, como admitió la portavoz de la red, el derecho canónico se interpone. Según este, los principales cargos eclesiásticos son clericales. Así, solo los hombres pueden acceder a estos puestos. Para ella, un ejemplo de un modelo “patriarcal y clerical”, que tiene que cambiar: “Los que mandan son los hombres y el clero. Hay que conseguir que la mujer no solo tenga acceso a las órdenes, sino a todas las ocupaciones de la Iglesia, también al diaconato y al presbiterado. A su vez, hay que cambiar el modo de ejercer el sacerdocio. Que no sea una cultura vertical en la que domina el sacerdote. Que la Iglesia sea más pueblo de Dios y no una comunidad de fieles con un sacerdote con plenos poderes de decisión”.

Fin de las agresiones sexuales

El mal de la violencia sexual también cruza las puertas de la Iglesia. Durante años, religiosas de todo el mundo han sufrido abusos y violaciones bajo la mirada despistada del Vaticano. A principios de año, la Santa Sede lo sacó a la luz tras años de oscurantismo y el papa Francisco creó una comisión para acabar con estos. Una decisión aplaudida por Franco y que demuestra el peso de la cultura clerical y patriarcal que impera en la organización eclesiástica:

“¿Qué cultura está bajo estos hechos? Porque no son solo comportamientos individuales espantosos. ¿Qué ha permitido que esto se produzca, se mantenga durante tanto tiempo y, además, se haya ocultado?  Una cultura del poder, clerical y patriarcal lo ha permitido. Hay que reverenciarse ante el sacerdote porque es el que tiene razón. En esa cultura de reverencia y obediencia hacia el superior y el hombre se producen hechos deleznables, además de complicar a la víctima la posibilidad de denunciar”.

Un aura de discriminación que llega hasta las propias escrituras religiosas. La miembro de Revuelta de mujeres en la Iglesia entiende que los textos fueron escritos en contexto histórico y cultural concreto, sin embargo, la lectura que se ha hecho durante años de estos ha sido machista: “Los textos son palabra de Dios viva, por lo que hay que actualizarlos y reinterpretarlos. En el Antiguo Testamento, es cierto que la mujer judía tiene un papel menor, pero ya en el Evangelio, Jesús establece una relación distinta con la mujer. Sin embargo, en la interpretación de los textos, se minimizó el papel femenino, a favor de otros personajes. Por eso, pedimos que se haga una relectura con ojos de mujer”. Además, Franco reivindicó a las místicas medievales “cuya voz fue silenciada por el sistema patriarcal en los conventos”, un ejemplo de teología feminista, que debería estar más presente en parroquias e iglesias.

Reivindicaciones que se empiezan a escuchar. A pesar de que no todo el mundo está de acuerdo, según Franco, existe una línea que busca que haya una mayor presencia femenina. Pero, para ello hay que dialogar: “Hay muchas cosas que hacer y cambiar, desde la base hasta las alturas. Necesitamos lugares de diálogo específicos sobre el tema de la mujer en la Iglesia tanto en las parroquias como en la Conferencia Episcopal. Todas las mujeres cristianas tienen que ser conscientes de lo que denunciamos”.

El 8 de marzo, muchas de las miembros de Revuelta de las mujeres en la Iglesia recorrerán las calles de España. Laicas y religiosas se unirán a las mareas moradas para reivindicar su papel dentro del movimiento.

“Nosotras hemos querido hacer visible que las mujeres cristianas también estamos en el movimiento feminista y en muchas de las reivindicaciones feministas. Nunca hemos estado ajenas. Hemos ido al 8M siempre, aunque en agrupaciones distintas, y queremos que se nos vea que allí. Que el feminismo, que tiene poco en cuenta el mundo religioso, que identifica a la Iglesia como algo retrogrado, vea que la mujer cristiana también es parte del movimiento feminista”, subrayó la portavoz de la plataforma por las mujeres.

Porque, independientemente de las creencias, la dirección es la misma: acabar con el patriarcado ya esté vestido de educación, de economía o de religión.

Fuente: Sputnik