(Argentina) Con la presencia de Mario Poli, una cumbre interreligiosa recordó el aniversario de la elección del Papa Francisco

En medio de la ola por el coronavirus, la Asociación Civil Casa Común celebró ayer el séptimo aniversario de la “fumata blanca” que llevó a Jorge Bergoglio a la Santa Sede

En una ceremonia sencilla y mermada por la amenaza del coronavirus, la Asociación Civil “Casa Común” celebró ayer el 7° aniversario del pontificado del Papa Francisco junto al arzobispo de Buenos Aires Mario Aurelio Poli y dirigentes religiosos de distintos credos que apoyan el magisterio de Jorge Bergoglio.

Hacia las 18, el monasterio Santa Catalina de la Capital Federal tenía todo listo para arrancar la ceremonia. Los dos potes de alcohol en gel y las explicaciones de los organizadores por la ausencia de café -por precaución a posibles contagios- fueron parte de una postal inusual dedicada a reflexionar sobre las enseñanzas de Jorge Bergoglio. A pesar de todo, decenas de asistentes se acercaron a escuchar las palabras de la mesa integrada por el cardenal Poli, el referente musulmán y presidente del Instituto de Diálogo Interreligioso, Omar Abboud, el rabino Daniel Goldman y el evangelista presbiteriano Marcelo Figueroa.

“Suspendimos el café, pero no quisimos suspender la actividad porque hace 7 años vivimos un episodio histórico que no podía pasar inadvertido”, arrancó el encuentro José Ignacio López, presidente de Casa Común, quien agradeció el esfuerzo de los convidados ante la contingencia epidémica. Y prosiguió: “Dentro de unos años el pontificado del Papa Francisco se verá como una bisagra epocal, y nosotros queremos contribuir a ese episodio. Es un acontecimiento del que somos contemporáneos, convivimos y pareciera que no nos damos cuenta”.

Luego se reprodujo un escueto video con los momentos más trascendentes desde la designación de Jorge Bergoglio para liderar el Vaticano. La recordada “fumata blanca”, fragmentos de los viajes de Francisco por el mundo, la visita a Lampedusa, entre otros hitos, fueron algunas de las escenas que observaron los espectadores, entre los que se encontraban el secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri, y su predecesor en el cargo, Alfredo Abriani.

De parte de la sociedad civil dieron el presente Alberto Zimerman, en representación de la DAIA, el analista político Rosendo Fraga y varios periodistas. Sorprendió la presencia del sindicalista Hugo “Cachorro” Godoy, titular del gremio de estatales ATE y de la CTA Autónoma.

“Felicito a los que se animaron a venir a celebrar”, indicó por su lado el rabino Goldman, quien marcó la trascendencia del rol de Jorge Bergoglio en el mundo. “El hecho de ser contemporáneos nos hace estar en el llano y no ver, desde la colina, de lo que se trata nuestro tiempo. Toda maldición es fácil: nos sale agredir, vituperar y molestar al otro, pero la bendición exige un esfuerzo. Y el esfuerzo del Papa Francisco es comparable con elevarse mucho más de lo que el ser humano suele estar dispuesto, para mirar las cosas de un sentido trascendente. Estos siete años que han transcurrido exige elevarnos más”.

A su turno, el dirigente musulmán y legislador porteño Omar Abboud coincidió que los argentinos de esta generación “perdieron la dimensión” del acontecimiento de contar con un Papa. Destacó, sin embargo, cómo el diálogo interreligioso que comenzó en Argentina con Jorge Bergoglio en su rol de arzobispo porteño se trasladó a una cuestión mundial. “En el mundo ya no se sorprenden que exista una mirada interreligiosa, que es una mirada dialógica”, especificó, y se mostró entusiasta con los aportes del prelado del Vaticano en la economía ecológica.

A tono con la coyuntura, Marcelo Figueroa comentó el carácter bifacético del Papa Francisco. En sus palabras, dijo que el cura argentino sigue siendo Jorge Bergoglio pero que, a su vez, logró una “adaptación espiritual” en calidad de obispo de Roma. “Bergoglio asumió en un mundo contaminado por varios virus que se han expandido de forma exponencial. Y Francisco fue una de las personas más influyentes de estos tiempos que supo proponer las vacunas para esos virus, desde Lampedusa”, expresó el presbítero.

“Los antídotos que ha propuesto Francisco son milenarios. Ha ofrecido en el diálogo interreligioso las vacunas del amor, la justicia, la paz y el encuentro, la solidaridad. Son vacunas que tardan tiempo en causar efecto y que se necesitan de manera imperiosa, antes que entremos todos en terapia intensiva”, apuntó Figueroa.

Mario Poli fue el encargado de encabezar el cierre de la actividad, que se extendió cerca de una hora. El sucesor de Bergoglio en el arzobispado de Buenos Aires recordó la tranquilidad y lo exhausto que se encontraba Bergoglio antes que el consejo de obispos se pronunciara en Roma por su elección, el 13 de marzo de 2013. “No sé que hizo, pero el Espíritu Santo le concedió una fuerza espiritual que no tenía en Buenos Aires”, bromeó.

El primado continuó con su discurso y remarcó las “dos miradas” del Papa Francisco: una dirigida “hacia lo alto, hacia Dios, en la que convoca a todas las espiritualidades”. Y una mirada “sobre el mundo”, cuyos exponentes son Laudato Sí y Evangelii gaudium. “El tiene esa mirada que nos hace pensar mucho no solo sobre la creación, sino sobre el misterio del hombre, los vulnerables, la pobreza o los atropellos a la naturaleza”, dijo Poli. “Él lleva un mensaje religioso pero sobre todo humanista, y es un lenguaje sencillo para que entienda hasta el último”.

Y finalizó: “Estamos en un tiempo epocal. No es solo una época de cambios, es un cambio de época: y el Papa nos invita a no tenerle miedo. Los milenaristas siempre decían que todo se venía abajo; Francisco nos hace pasar una mirada de esperanza, con acento en la misercordia que también es el lenguaje común con los judíos y los musulmanes. Por eso lo queremos tanto. Él quiere llevar el Vaticano a la gente. Bendito sea Dios al Papa, en esta casa de Santa Catalina, y que lo proteja y la guarde”.

Fuente: Infobae