(Argentina) Los obispos argentinos condenan el “espionaje ilegal” de los clérigos por parte del gobierno

Los obispos argentinos condenaron enérgicamente los “delitos de espionaje ilegal” que supuestamente fueron perpetrados durante el gobierno de Mauricio Macri, quien dirigió el país entre 2015 y 2019.

“Nada puede justificar las escuchas telefónicas ilegales ni las presiones que supuestamente se pretenden ejercer sobre las víctimas de tales acciones”, se lee en un comunicado de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de los obispos.

La declaración se hizo pública después de varias denuncias de que la anterior administración nacional espiaba ilegalmente al menos a un obispo católico -Jorge Lugones, de Lomas de Zamora y presidente de la comisión episcopal que hizo pública la declaración- y a varios sacerdotes.

Lugones, un jesuita, fue ordenado obispo en 1999 por el entonces arzobispo Jorge Mario Bergoglio de Buenos Aires, hoy más conocido como el Papa Francisco.

Varios informes afirman que el Padre José di Paola, uno de los “sacerdotes de los barrios pobres” que trabajan con los ciudadanos más pobres de Argentina, también tenía su teléfono intervenido ilegalmente.

“La democracia no admite subsuelos sombríos que alberguen y faciliten el abuso y las prácticas ilegales”, dice la declaración de la Comisión de Justicia y Paz. “La democracia se fortalece con la institucionalidad y la transparencia”.

“Un mal destino nos esperaría como país si naturalizáramos o justificáramos ciertos procedimientos basados en partidos políticos o banderas”, dijo la comisión, añadiendo que el espionaje ilegal de los propios ciudadanos argentinos debe ser condenado, independientemente del partido en el poder.

Las acusaciones fueron hechas por la directora de la Agencia Nacional de Inteligencia (AFI) de Argentina, actualmente a cargo de Cristina Caamaño, protegida de Cristina Fernández de Kirchner, ex presidenta y actual vicepresidenta del país.

Como nueva directora de la agencia, Caamaño ha alegado que durante el gobierno de Macri la AFI intervino ilegalmente a líderes de la oposición, altos miembros del propio equipo de Macri, periodistas y un puñado de líderes religiosos, incluyendo a Lugones y Di Paola.

“Repudiamos los procedimientos ilegales de cualquier tipo, nos solidarizamos con las presuntas víctimas de los hechos denunciados, exigimos una investigación exhaustiva y rápida que, respetando las garantías legales, busque las pruebas de los hechos ocurridos e identifique correspondientemente a los responsables”, dice el comunicado difundido por la comisión episcopal el 11 de junio.

El obispo Oscar Ojea, presidente de la conferencia episcopal argentina, y sus vicepresidentes el cardenal Mario Poli y el arzobispo Marcelo Colombo también condenaron los delitos de espionaje ilegal, pidiendo que la práctica sea “desterrada de nuestra República” ya que son contrarios a la democracia y constituyen un grave perjuicio para la libertad individual.

A principios de la semana, Lugones había recibido el apoyo de sus dos obispos auxiliares, quienes emitieron una declaración diciendo que las escuchas telefónicas ilegales son “impropias en cualquier democracia, y nos invita a reflexionar y a pedir verdad y justicia para nuestro obispo y otras víctimas de tan desafortunada situación”.

El gobierno de Argentina, al recurrir ilegalmente a la jerarquía católica, no es un fenómeno nuevo. De hecho, Di Paola fue espiado por la misma agencia de inteligencia cuando Kirchner fue presidente entre 2007 y 2015, por lo que cuando se le consultó sobre las acusaciones contra el gobierno de Macri simplemente dijo: “No es nada nuevo”.

Durante el gobierno de Kirchner -tanto el de Cristina como el de su marido Néstor Kirchner, que dirigió el país entre 2003 y 2007- también se espió al entonces Cardenal Bergoglio. Se ha informado ampliamente que a menudo tenía la radio a todo volumen en su oficina durante las reuniones importantes. Su correo electrónico también fue presuntamente hackeado.

Según Gustavo Vera, un político argentino cercano al Papa Francisco, Bergoglio estuvo bajo vigilancia electrónica desde 2005 en adelante, si bien no por un período de tiempo más largo. Las escuchas terminaron cuando fue elegido al papado en 2013, pero el período de las escuchas coincide con un fuerte deterioro de las relaciones entre el gobierno y la Iglesia Católica Argentina.

Hablando con Noticias, una revista argentina, Di Paola dijo que no se sorprendería si las escuchas resultaran ser verdaderas, pero se preguntó por qué estaría bajo vigilancia: “Sólo descubrirán que hacemos el trabajo que hacemos”.

Luego se preguntó si, tal vez, le tocó “seguir a Bergoglio”. – implicando que no era el verdadero objetivo del espionaje, sino el pontífice.

Fuente: Crux