(Colombia) Arzobispo advierte que la Iglesia en Colombia estará en bancarrota para Agosto

Un arzobispo colombiano dice que espera que la Iglesia Católica del país se declare en bancarrota en agosto debido a la falta de ingresos desde el brote de la pandemia del coronavirus COVID-19.

“Estamos a punto de estallar porque han sido tres meses de cero ingresos y el 100 por ciento de los gastos”, dijo el arzobispo Luis José Rueda de Bogotá, la capital del país. “Algunos obispos están tratando de generar solidaridad entre las parroquias más ricas para que ayuden a sostener a otras”.

Alrededor del 90% de los ingresos de la parroquia provienen de las colectas de los domingos y de las misas semanales; pero los servicios religiosos se han suspendido desde el 15 de marzo debido a la pandemia.

Pero para Rueda, el problema va más allá de la quiebra de las parroquias: El país tiene hoy en día unas 5.000 iglesias, que sostienen entre 50.000 y 80.000 esfuerzos caritativos e instituciones sociales, incluyendo escuelas, hogares de ancianos, centros de rehabilitación y comedores de beneficencia.

Si la Iglesia quebrara, todas estas instituciones sociales que alimentan, educan y proveen atención médica a millones de personas en Colombia se verían obligadas a cerrar también.

No hay contribución estatal a las finanzas de la Iglesia en Colombia, ni asignación de impuestos – como en varios países europeos, incluyendo Alemania, España e Italia – donde la gente da parte de sus impuestos anuales a la Iglesia Católica.

Para pagar los salarios del personal de la iglesia durante la crisis, la Iglesia en Colombia ha aprovechado sus ahorros, pero según Rueda, se les acabará el dinero en agosto a menos que puedan abrir iglesias de nuevo.

A pesar de esto, en una entrevista con La República no aboga por la reanudación de las misas públicas.

“Hemos mantenido nuestros contratos y pagado los salarios de nuestros empleados, porque sabemos que dejarlos ir es enviarlos al hambre, a la necesidad y a la protesta social”, dijo el prelado. “Nuestro criterio ha sido mantener a todo el mundo, pero ya no tenemos fondos para costear esto”.

Entre la lista de proyectos de la Iglesia que están en peligro están los comedores de beneficencia y las escuelas, que también han sido cerradas.

“Los padres que pagan una cuota mínima para la educación de sus hijos tampoco pueden pagarla, y de ello depende la nómina de profesores y trabajadores de estas entidades educativas”, dijo Rueda. “Pero también tenemos los hogares de ancianos, que son muchos, y algunos de los cuales acogen a 120 ancianos a la vez, y en este momento hay varias dificultades para mantenerlos”.

Lo que hace todo más complicado para las residencias de ancianos y asilos es que los protocolos de seguridad para COVID-19 son caros. Algunos de estos hogares reciben fondos estatales, Rueda lo reconoce, pero la mayoría no.

“Afortunadamente, no ha faltado comida, pero muchos de estos proyectos se sostienen por sí mismos cuando hay una celebración eucarística y existe la posibilidad de hacer colectas, tanto para comedores de beneficencia como para hogares de ancianos, por lo que todas estas actividades caritativas también están en riesgo al tener las iglesias cerradas, porque es ahí donde se fomenta la caridad”, dijo.

Colombia está prácticamente cerrada desde mediados de marzo. Ha habido 77.000 casos positivos de COVID-19 y 2.491 muertes. Al igual que en el resto de América Latina, las cifras siguen creciendo en lugar de disminuir.

“También estamos haciendo uso de los pocos recursos que habíamos ahorrado y los estamos compartiendo internamente. Es como una pobreza vivida con dignidad y con fraternidad y solidaridad, pero se nos está acabando”. Rueda dijo.

“Estamos raspando lo último que queda por ahí”, dijo. “Desde el punto de vista financiero, laboral y económico. Vienen los recibos de los servicios, el seguro de los coches en los que nos transportamos, todo.”

“Hemos sido consecuentes con el mensaje a favor de la vida y por eso, desde marzo hemos cerrado todas las iglesias de Colombia”, continuó Rueda. “Durante la pandemia hemos estado muy atentos a las indicaciones del Gobierno Nacional y de los gobiernos locales de todas las regiones, para no contravenir ninguna de las normas. Y hemos presentado a la Conferencia Episcopal los protocolos de reapertura”.

El gobierno colombiano ha dicho que las ciudades sin transmisión comunal de COVID-19 podrían empezar a reabrir las casas de culto, pero esto significa que de las 5.000 iglesias del país, sólo unas 500 podrían reabrir. Eso podría suceder tan pronto como este fin de semana, si los gobiernos locales dan luz verde.

Fuente: Crux