(Cuba) Fiesta Mariana se convierte en un fútbol político en Cuba

La Iglesia en Cuba advierte contra la politización de las fiestas religiosas después de los acontecimientos que rodean la Fiesta de Nuestra Señora del Cobre (Nuestra Señora de la Caridad), la patrona de la isla.

En los días previos a la celebración, la oposición organizó una protesta simbólica, pidiendo a la gente que se vistiera de amarillo y llevara cintas amarillas, por lo que llamaron “la revolución de los girasoles”.

Sin embargo, según la agencia española de noticias EFE, es tradición que todos los cubanos vistan de amarillo el 8 de septiembre -conocido localmente como Cachita- es uno de los pocos símbolos capaces de conseguir el apoyo de casi todos en el país gobernado por los comunistas.

Fidel Castro, fallecido en 2016, prohibió la Navidad en 1969 y no restableció su celebración como fiesta nacional hasta 1998, tras la visita de San Juan Pablo II.

El domingo, Mariela Castro -hija del ex presidente Raúl Castro, quien tomó el relevo de su hermano en 2008- tweeteó: “Gracias Chachita por protegerlo, por proteger a #Fidel y a la Revolución Cubana. Oshún no aceptará ofrendas de mercenarios y traidores”.

Oshún es una deidad de origen africano también venerada el 8 de septiembre por los practicantes de la Santería, una fe sincrética que mezcla elementos de las religiones indígenas africanas con el catolicismo.

En una columna publicada en la revista de la Arquidiócesis de La Habana, Palabra Nueva, el periodista y poeta Antonio López Sánchez argumentó que ninguno de los dos lados de la división política tiene “derecho a politizar una celebración que llama a la armonía, la paz, la unión, no al odio”.

Denunció que durante la fiesta ha surgido la “oreja peluda” de la política porque “nuevamente las posiciones ideológicas, y más aún, el odio y el deseo de separarse y prevalecer, tratan de entrometerse y ensuciar cuestiones donde tales actitudes y sentimientos no deberían tener cabida”.

“Es sabido que entre los cubanos, desde la telenovela, pasando por el equipo de béisbol, hasta las últimas noticias que atormentan la voz popular, hay muchos desacuerdos y eternas discusiones”, escribió López. “Sin embargo, hay símbolos y figuras que han logrado superar todas las adversidades y tienen devociones casi unánimes y afectos especiales, tanto entre tirios como entre troyanos”.

Uno de esos símbolos, argumentó, es Nuestra Señora de la Caridad.

En la columna titulada “Madre de Cuba, Madre de todos”, el periodista condenó el uso del “símbolo sagrado” para sostener u oponerse a un sistema político.

“Por un lado, los que se oponen al sistema social cubano pretenden convertir una celebración religiosa de la tradición nacional en una protesta”, escribió. “Por otro lado, las voces de la ortodoxia más rancia y solidaria (los mismos, o los herederos de aquellos, que una vez quisieron borrar todo vestigio de la religión como un azote del pasado), se levantan ahora en una defensa” que muchos consideran “forzada o demasiado oportunista”.

Mostrando las muchas contradicciones del régimen socialista cubano, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel compartió sus propios pensamientos en Twitter el martes.

“La Virgen de la Caridad acompaña a los cubanos, en sus horas de sacrificio y triunfo”, escribió en su Twitter. “En el alma nacional, su imagen es adorada como un símbolo de esperanza y fe. Narradores y poetas, músicos y bailarines le han consagrado obras. Ella también es #Cuba.”

“La Virgen cubana y la revolución de todas las flores”, había compartido Díaz-Canel en un mensaje anterior. “El camino no será fácil, pero el baño triunfal de flores de la Revolución Cubana ya se produjo durante una caravana que abrió el camino al pueblo, entre los collares de Santa Ana, a la justicia y la libertad”.

Sin embargo, Johana Tablada de la Torre, subdirectora de la cancillería cubana, fue tras la Iglesia Católica, diciendo que en 1961 el régimen castrista expulsó a 136 sacerdotes del país porque “la CIA con la Iglesia cubana organizó una de las operaciones de engaño más crueles de la Guerra Fría que llevó a la separación de miles de niños de sus padres”.

Se refería a la llamada operación Peter Pan, que de 1960 a 1962 transportó a niños cubanos a los Estados Unidos a petición de sus propios padres, que no querían que crecieran bajo el comunismo.

La Cachita también entró en la contienda política a través del estrecho de la Florida, donde la comunidad cubano-americana es un importante bloque de votantes en el estado indeciso de la Florida.

“En el Día de la Virgen de la Caridad del Cobre, [mi esposa] Jill y yo rezamos para que el amor y la compasión que inspira ‘Cachita’ llene los corazones de sus creyentes en todo el mundo”, dijo el ex vicepresidente Joe Biden en una declaración dirigida a los cubanos del sur de la Florida.

“Como tantos otros, nuestra fe sirve como la base de nuestra vida – humillándonos y cimentándonos en momentos afortunados, y proveyendo consuelo y propósito en los tiempos más oscuros,” escribió.

“Este tiempo desafiante para nuestra nación y para el mundo nos recuerda la importancia de que todos podamos vivir y practicar nuestra fe libremente”, añadió Biden, un católico.

La cuenta de Twitter en español del presidente Donald Trump también marcó la ocasión con un tweet que decía: “Hoy, nos unimos al pueblo cubano y a nuestros amigos cubano-americanos para honrar a la Virgen de la Caridad. El Papa Juan Pablo II describió a Cachita como la ‘madre cariñosa’ de todos los cubanos, y hoy nos unimos a ellos para celebrarla. ¡Que Dios los bendiga!”

Dejando la política a un lado, la celebración de Nuestra Señora del Cobre de este año en Cuba se vio afectada por la pandemia de COVID-19. Las iglesias católicas de la isla estaban cerradas, y no había procesiones en las calles. En su lugar, el canal público de televisión cubano emitió una misa pregrabada, celebrada en el Santuario de Nuestra Señora en Santiago de Cuba.

Fuente: Crux