(España) La iglesia en España dice que las procesiones al aire libre, las peregrinaciones pueden hacerse con seguridad

Mientras España comienza a recuperarse de la pandemia del coronavirus COVID-19, la Iglesia Católica insta a los políticos a trabajar juntos para que la transición sea lo más fácil posible para todos.

El Cardenal Arzobispo de Barcelona y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Juan José Omella, pidió a los líderes del país que “caminen juntos” en medio de la espiral de confrontación política que está teniendo lugar en España debido a la pandemia y la respuesta nacional a la misma.

Entrevistado por un noticiero de televisión el miércoles, el prelado lamentó la falta de unidad para enfrentar la crisis del coronavirus: “Hay que hacer un esfuerzo y dejar de lado las tensiones. Ahora es el momento de caminar juntos. Pido [a los políticos] que, en la medida de lo posible, superen estos momentos de tensión y se pongan al servicio del bien común, que es para lo que están los partidos políticos, las administraciones y los gobiernos”.

Agradeció al Rey Felipe VI el interés que mostró el miércoles por el trabajo que la iglesia ha hecho durante la pandemia.

Evaluando algunos temas sociales que han surgido de la pandemia que mató a más de 27.000 personas en España, Omella recordó que la organización caritativa católica Cáritas está viendo el triple de solicitudes de ayuda que antes del virus. También defendió la labor de las residencias de ancianos gestionadas por la Iglesia, que “generalmente trabajan con gran dignidad y afecto” hacia los ancianos.

El prelado también ha confirmado que están en “diálogo” con el gobierno para dar a conocer un protocolo que permita la realización de peregrinaciones religiosas, procesiones y otros eventos religiosos en espacios abiertos.

“Si puede haber una manifestación o si la gente puede reunirse en terrazas, ¿por qué no puede hacer una peregrinación?” Omella preguntó, insistiendo en que se pueden organizar mientras se observa el distanciamiento social.

La nueva ley de protección de la infancia

El Cardenal Carlos Osoro de Madrid envió un Tweet el 11 de junio que, para la mayoría de los observadores, podría haber sido obvio pero, al carecer de contexto, algo aleatorio: “Las medidas para apoyar y proteger a los más vulnerables son buenas noticias. No dejemos a nadie tirado en el camino”.

Los observadores conectaron rápidamente los puntos entre el mensaje corto y la aprobación del anteproyecto de ley para la protección de los niños y adolescentes contra la violencia. El proyecto de ley está listo para comenzar su trámite parlamentario después de haber sido detenido por las elecciones de 2019 y la pandemia de coronavirus COVID-19.

El proyecto fue aprobado por el Consejo de Ministros y presentado por el segundo Vicepresidente, Pablo Iglesias. Entre los encargados de redactar la legislación estaba la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid. Aunque la Iglesia Católica no se menciona en el proyecto de ley, su intención es ampliar el período de denuncia para los delitos más graves cometidos contra los niños, dando a los niños víctimas hasta la edad de 30 años para denunciar los abusos.

También establece el deber de denunciar a las autoridades competentes las situaciones de riesgo, aunque no constituyan delito.

Sin embargo, las críticas al proyecto de ley han llegado, inesperadamente, desde el interior del gobierno de coalición, en concreto desde la dirección del PSOE, el Partido Socialista Obrero Español que actualmente está en el gobierno con Podemos, el partido de izquierdas liderado por Iglesias.

La dirección del PSOE pide una modificación del proyecto de ley para combatir específicamente la violencia contra las niñas. La llamada “Alianza contra el Borramiento de la Mujer”, que incluye a altos cargos del PSOE, emitió un comunicado el miércoles acusando a Podemos de ignorar la violencia sexual específica que sufren las mujeres al nacer.

La Alianza dijo que el proyecto de ley es un intento de “legalizar conceptos – como la identidad de género – que no tienen aceptación social o académica”. También acusan al proyecto de ley de confundir la diferencia entre sexo y género y dicen que “niega la realidad material del sexo que está en el origen de la violencia y la discriminación que sufren las niñas y adolescentes”. Esto es un retroceso de años”.

Sostienen que negar la diferencia entre sexo y género -uno se establece biológicamente al nacer, y el otro que algunos ven como una construcción social- es parte de la “teoría Queer” que aboga por la desaparición progresiva del sexo como elemento de identidad para que sea sustituido por el género como opción individual.

Dijeron “las mujeres son asesinadas por nacer mujeres, a las niñas se les mutilan los genitales, por nacer mujeres; se les asigna socialmente la responsabilidad de cuidarlas, por nacer mujeres; se las casa a la fuerza por nacer mujeres”.

“Si el género reemplaza al sexo, la situación de desigualdad estructural de la mujer con respecto al hombre se desdibuja”, argumentaron.

Cuando se le preguntó sobre el proyecto de ley, Omella dijo que valoraba la medida como “importante”, ya que los niños deben ser protegidos de los abusos, aunque recordó la importancia de la familia en este proceso e instó al gobierno a no olvidar que la educación de los niños es principalmente la responsabilidad de sus padres y el gobierno no debe “entrometerse demasiado”.

Fuente: Crux