(Filipinas) Hoy Filipinas se encomienda a la Virgen María

“Una iniciativa maravillosa”, nacida al ponerse bajo la protección de quien representa un refugio seguro para la curación de la pandemia de covid-19: así, en una carta a las diócesis de todo el país, el presidente de la Conferencia Episcopal Filipina (Cbcp), el arzobispo de Davao, Romulo G. Valles, explica el acto por el cual la nación se confía al Corazón Inmaculado de María en todas las catedrales, el 13 de mayo, fiesta de Nuestra Señora de Fátima. Y el corazón del evento – que tuvo un precedente en 2013 durante el Año de la Fe – es precisamente el santuario nacional de Nuestra Señora de Fátima en Valenzuela, una ciudad en las afueras de Manila, capital de una nación que, como muchas otras, está en plena batalla contra el virus y en aislamiento hasta el 15 de mayo. Aquí el administrador apostólico de Manila, el obispo Broderick S. Pabillo, dirige la oración de encomienda en la catedral de la ciudad en presencia de los alcaldes de las cinco ciudades que componen la arquidiócesis: además de la capital, Mandaluyong, Pasay, Makati y San Juan.

“Todo el pueblo de Dios, guiado por sus líderes civiles y religiosos, se pondrá bajo la protección de la Santísima Virgen”, reiteró Pabillo. “Queremos implorar la protección y la poderosa intercesión de nuestra Santísima Madre en este difícil momento, especialmente mientras avanzamos hacia una nueva forma de vida después de la cuarentena. Necesitamos la fuerza de lo alto y podemos encontrar en María una poderosa ayuda para obtener la celestial”, subrayó, recordando también cómo la Iglesia en Filipinas ha escuchado la invitación del Papa Francisco a rezar el rosario durante todo el mes de mayo.

En Manila habrá también un ciclo de catequesis sobre el significado y las implicaciones de este acto, con la conciencia de que al contemplar el rostro de Cristo el pueblo filipino encontrará en su corazón la fuerza para hacer frente a la pandemia.

Desde el comienzo del contagio, la Iglesia local ha mostrado su cercanía y solidaridad con el pueblo, rezando especialmente por aquellos “que están en primera línea” en la lucha contra el covid-19, como los médicos, los organismos encargados de hacer cumplir la ley, el gobierno y todos los ciudadanos “que trabajan incansablemente para proteger a nuestras comunidades, sacrificando sus vidas al servicio del país”, declaró en los últimos días el obispo Ruperto Cruz Santos, de Balanga. “Imploramos a nuestro Señor,” añadió, “que los proteja y los mantenga alejados de cualquier daño. Que permanezcan fuertes, sanos y salvos, recompensados por Dios por sus servicios y sacrificios. El ejemplo de los que luchan y no pierden la esperanza, fuertes en la fe, frente al sufrimiento, debe ser seguido por todos, convirtiéndose cada uno, independientemente de su religión, en “un guerrero de la oración”, exhortó el vicepresidente del episcopado filipino, el obispo de Caloocan, Pablo VIrgilio S. David.

Sin embargo, la emergencia actual no es sólo sanitaria, sino también económica. Las dificultades que han surgido debido a la suspensión por motivos de sanidad de numerosas actividades comerciales han llevado al obispo de Kidapawan, José Colin M. Bagaforo, director del Secretariado Nacional de Acción Social (Nassa), la Cáritas local, a pedir medidas aún más específicas para apoyar a los sectores agrícola y pesquero, entre los más afectados por la crisis. “Cada familia filipina -señaló- debe ser tutelada con una amplia oferta de productos alimenticios básicos. Colaboramos con nuestras granjas comunitarias, que proporcionan productos a las familias gravemente afectadas por la suspensión del trabajo en las ciudades de Iligan y Bayombong y en la provincia de Camarines Sur.

En esta zona, gracias a una cooperativa de agricultores locales, apoyada por la diócesis de Libmanan, y al programa “Gratia Plena” ideado por la diócesis de San José, en la provincia de Nueva Écija, ha sido posible empaquetar miles de bolsas de arroz biológico enviadas a la gente de la isla de Luzón. “Además”, precisó Bagaforo, “se han establecido programas e invernaderos en varias regiones del país para garantizar “la seguridad alimentaria a nivel familiar y al mismo tiempo un ingreso estable adicional para las familias de los agricultores”: estos son sólo algunos de los proyectos desarrollados por Caritas para responder a la emergencia del coronavirus y dirigidos a unos cuatro millones de familias en todo el país.

Fuente: Vatican News