(Internacional) El Foro Interreligioso del G20 insta a poner “la dignidad humana de nuevo en el centro” del debate mundial

Mientras los líderes de diez tradiciones religiosas diferentes se “reunían” a través del Zoom en un foro interreligioso celebrado en Arabia Saudita, el último documento del Papa Francisco sobre la fraternidad humana ocupó un lugar central en los debates.

“Debemos poner la dignidad humana de nuevo en el centro y sobre ese pilar construir las estructuras sociales alternativas que necesitamos”, dijo Miguel Ángel Moratinos, Alto Representante de la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas, citando directamente a Fratelli Tutti, la encíclica papal publicada el 4 de octubre.

Sus palabras se produjeron durante una cumbre de alto nivel llamada el Foro Interreligioso del G20, antes de la reunión de los líderes del G20 en Riad el próximo mes, donde los líderes de los gobiernos de 19 países y la Unión Europea se reunirán para discutir la cooperación económica internacional.

El foro interreligioso del 13 al 17 de octubre se organizó en línea debido a la pandemia COVID0-19.

En la séptima edición del foro participaron el cardenal Miguel Ángel Ayuso Guixot, presidente del Consejo para el Diálogo Interreligioso del Vaticano; el patriarca Bartolomé de Constantinopla; representantes de las Naciones Unidas, el Centro para el Diálogo Internacional (KAICIID), la Organización de Cooperación Islámica, la Liga Musulmana Mundial y la Comisión Europea.

El KAICIID fue fundado por Arabia Saudita, España y Austria, con la Santa Sede como miembro observador fundador. Se trata de un esfuerzo en nombre del mundo islámico para llegar a otras religiones en pos del diálogo transnacional, intercultural e interreligioso.

“La historia de este Foro Interreligioso del G20 no empieza esta noche y termina dentro de cinco días, sin embargo”, dijo el Secretario General de KAICIID, Faisal bin Muaammar. “La historia comenzó en julio, con la primera consulta entre los líderes religiosos, expertos religiosos y los responsables políticos de la región árabe”.

Después de esta primera etapa, hubo consultas que reunieron a 500 participantes, que representaban a 10 tradiciones religiosas en 70 países de los cinco continentes.

El presidente del foro religioso del G-20 explicó que el “Camino a Riad” se ha abierto paso a través de Asia, América del Norte, América Latina, Europa y el Oriente Medio en una serie de consultas sin precedentes sobre algunos de los desafíos más apremiantes en la esfera del desarrollo humano.

Este proceso tuvo lugar a pesar de los desafíos de la pandemia de COVID-19, incluyendo una conexión a Internet torcida al comienzo de la reunión del martes. A pesar de ello, “estas consultas no han carecido de pasión, urgencia o dirección”, dijo bin Muaammar.

“Hemos escuchado poderosos testimonios sobre temas que están siendo considerados por este Foro – sobre los efectos del cambio climático, la desigualdad de género, el desequilibrio económico y la mala gobernanza”, dijo.

El reino de Arabia Saudita tiene una “responsabilidad histórica” ante la cumbre del G20, y el foro interreligioso debe preparar el escenario adecuadamente, argumentó, aportando una serie de recomendaciones.

“Por supuesto”, dijo Moratinos, los temas de la desigualdad de género y el cambio climático serán abordados por los líderes de los países del G20, incluyendo a Estados Unidos, Rusia, China, India, Sudáfrica, México, Francia, Italia, Alemania, Japón y Australia. Pero la recomendación “esencial” que los líderes religiosos pueden dar a los políticos, continuó, es sobre la ética y la espiritualidad, ambas necesarias hoy, cuando el mundo está en crisis.

Mucho antes de que naciera la ONU, reconoció Moratinos, las diferentes creencias abrazaban la noción de igualdad de derechos para todos los seres humanos: “En ese sentido, no fue una sorpresa que desde la pandemia, hayamos sido testigos de cómo las organizaciones religiosas y sus líderes han encarnado el principio de no dejar a nadie atrás y de luchar por la justicia social, contribuyendo a movilizar recursos y a apoyar a los más difíciles de alcanzar”.

“Los actores religiosos tienen un historial de estar en primera línea cuando las crisis llegan a casa”, dijo. “En una crisis que altera la vida, cuando las personas están desesperadas y desarraigadas de sus vidas, la fe ha sido a menudo su ancla y el lugar al que acuden en busca de consuelo y esperanza”.

Citando de nuevo al pontífice, Moratinos dijo que el tiempo de los “monólogos paralelos” ha terminado, y ha llegado el momento de un “diálogo constructivo y sostenible”.

La crítica situación del mundo -debido al nuevo coronavirus, el impacto del bloqueo en la salud mental y las economías, el aumento de la pobreza, el desempleo y la desigualdad, son algunas de las cosas enumeradas por varios panelistas- implora a los líderes religiosos que se reúnan, y éste fue el mensaje central de la sesión de apertura.

En palabras del Jeque Abdallah Bin Bayyah, Presidente del Foro para la Promoción de la Paz en las Sociedades Musulmanas: “La religión es una gran potencia que puede ser un puente. Me encantaría ver a los líderes religiosos actuar como brigadas de bomberos para apagar incendios y salvar la vida de las personas dondequiera que estén; no se preguntan ‘¿cómo se inició este incendio?’ sino ‘¿cómo podemos apagarlo y prevenirlo?'”.

Durante sus observaciones, Ayuso argumentó que los creyentes de diferentes tradiciones religiosas pueden ofrecer valiosas contribuciones a la fraternidad universal dondequiera que estén. Citando al Papa, dijo que las voces de los poderosos y “expertos” no deberían ser las únicas que se escuchen en el debate público.

“Hay que hacer espacio para las reflexiones nacidas de las tradiciones religiosas que son depositarias de siglos de experiencia y sabiduría”, dijo el cardenal.

Para hacer frente al “momento muy oscuro” por el que atraviesa la humanidad, dijo Ayuso, se necesitan soluciones adecuadas para abordar los problemas de “nuestra vida existencial”, con la familia humana reunida en un espíritu de amistad, proponiendo respuestas a problemas comunes.

Los líderes religiosos en particular, dijo, necesitan ser un “contagio de esperanza”.

“Demos entonces testimonio a nuestras comunidades religiosas así como a nuestras sociedades en las que vivimos: Unidad, solidaridad y fraternidad, para mejorar nuestra ‘casa común’, como el Papa Francisco nos recuerda continuamente a todos”, dijo Ayuso. “Esta es nuestra responsabilidad pública, ya sea política, socio-económica o religiosa.”

Para encontrar una “terapia” adecuada para acabar con la crisis mundial y evitar una nueva en el futuro, es necesario responder al llamado del Papa Francisco de “reafirmar que somos miembros de la única familia humana”.

Fuente: Crux