(Internacional) Yihadistas liberan en Malí al padre Gigi Maccalli, misionero secuestrado en Níger hace dos años

Yihadistas han liberado al sacerdote misionero italiano Pierluigi Maccalli, miembro de la Sociedad de Misiones Africanas, que fue secuestrado hace dos años, en el Níger, en la frontera con Burkina Faso, en la noche del 17 al 18 de septiembre de 2018, por terroristas islamistas.

Según difunde VaticanNews, el padre Gigi -como se le conoce popularmente- se encuentra bien. Le han liberado en Malí, junto con otros europeos secuestrados, al parecer como parte de una negociación de intercambio por prisioneros yihadistas aprovechando el cambio de gobierno en el país (ahora con una junta militar al frente).

El sacerdote, hoy de 59 años de edad, trabajaba en la parroquia de Bomoanga, diócesis de Niamey, en la capital de Níger. En su diócesis natal italiana de Cremona cada día 17, mes tras meses, durante dos años se ha celebrado una misa pidiendo a Dios su retorno y seguridad.

La última aparición del padre Gigi fue en un vídeo del 24 de marzo, en el que aparecía junto con otro secuestrado, el ingeniero italiano Nicola Chiacchio, que también ha sido ahora liberado.

En el video los dos estaban sentados uno al lado del otro, con barbas largas y visiblemente delgados. Todavía están juntos. Otros dos secuestrados liberados son Soumaïla Cissé, ex Ministro de Finanzas de Malí, secuestrado el pasado mes de marzo, y la cooperante francesa Sophie Pétronin, desaparecida desde 2016. El presidente francés Emmanuel Macron expresó en una declaración su “inmenso alivio” y su gratitud a las autoridades de Malí. “La lucha contra el terrorismo en el Sahel, donde Francia ha desplegado unos 5.100 soldados, continúa”, tuiteó.

Esta liberación de secuestrados coincide con la liberación de al menos 100 yihadistas, quizá 200 -muchos condenados en juicios, otros sólo sospechosos- por parte del nuevo gobierno interino de Malí.

No se sabe nada de la religiosa colombiana Gloria Cecilia Narváez, secuestrada al norte de Malí en febrero de 2017.

José Morales, misionero de África (Padres Blancos) que vivió 38 años en Malí y ha seguido de cerca estas situaciones, explica a OMP España que parece injusto que se hayan liberado solo a cuatro rehenes a cambio 200 terroristas -20 de ellos los considera “peces gordos”-, que han estado implicados en múltiples atentados.

“Hay aún 6 rehenes occidentales secuestrados, además de muchos otros africanos, entre ellos el párroco de Jibó, en Burkina Faso”, explica este veterano conocedor de la situación en el Sahel.

En un tuit de la Conferencia Episcopal Italiana, los obispos declaran: “Agradecemos al Señor y expresamos nuestra gratitud a los que trabajaron por la liberación, mientras seguimos rezando por los desaparecidos”.

Antonio Porcellato, Superior General de la Sociedad de Misiones Africanas, dio más datos en una entrevista con VaticanNews.

“Teníamos esperanza porque en Malí hubo movimientos entre el gobierno y los yihadistas con la liberación de 200 rehenes. Pienso en la alegría también de su familia, de su hermano Walter que es misionero en Liberia en este momento y de su hermana, su hermano. Ciertamente son momentos de gran alegría”, explica Porcellato.

“Viene de una familia de gran fe y creo que lo ha sostenido en estos dos años de cautiverio. Es un hombre acostumbrado también a África y a sus dificultades y por lo tanto al desierto, en estos largos días de espera, pienso que la oración le ha sostenido, pero también la memoria de la Biblia, de los salmos le ha sostenido verdaderamente y creo que ha representado una presencia alentadora también para los demás a su alrededor”, añade el superior de la Sociedad de Misiones Africanas.

Explica que el misionero se hizo un rosario con cuerdas. “Tal vez el rosario es lo único fácil de hacer, incluso para mantenerlo fuera de la vista de alguna manera”, detalla.

El religioso alaba el itinerario misionero del padre Gigi: “siempre ha estado cerca, especialmente de los pequeños, de los que más lo necesitan. Pienso en Costa de Marfil en los niños discapacitados, en Bomoanga en un lugar difícil, cercano a los niños con las escuelas, a las mujeres con las huertas para ganar algo. Es una persona generosa, emprendedora y organizadora que sabe cómo movilizar a los demás y, por lo tanto, una generosidad inteligente que sabe cómo proveer a los demás”.

Fuente: Religión en Libertad