(Nicaragua) El gobierno de Nicaragua es “irresponsable” en el manejo de la pandemia, dice Obispo.

En el país centroamericano de Nicaragua, que ya se enfrenta a altos índices de pobreza y a disturbios civiles, el gobierno no está abordando adecuadamente la pandemia del coronavirus, según un Obispo Católico.

“La situación de la pandemia en Nicaragua está siendo manejada por el gobierno de una manera incomprensible, irracional y también irrespetuosa con los derechos humanos de las personas”, dijo el Obispo Silvio José Báez, Obispo auxiliar de Managua, Nicaragua, en una conferencia de prensa en línea el martes (12 de mayo).

Según el Obispo, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, minimizó los riesgos vinculados a COVID-19 y animó a los ciudadanos a participar en reuniones públicas como desfiles, maratones y festivales.

Hasta la fecha, Nicaragua sólo tiene 25 casos confirmados de coronavirus y ocho muertes, pero Báez y otros expertos sospechan que el número es en realidad mucho mayor. La mayoría de los países vecinos han reportado más de 1.000 casos confirmados del virus.

“No sabemos cuántos casos hay. En este momento, durante esta semana estamos alcanzando el clímax más dramático de contagios en el país”, dijo el Obispo, en relación con un número inusualmente alto de casos de neumonía en el país que no han sido probados por el nuevo coronavirus. Báez añadió que el gobierno ha creado “una gran confusión” al utilizar un lenguaje poco científico e información imprecisa.

No es la primera vez que Báez se enfrenta a Ortega. En 2019, el Papa Francisco pidió a Báez que regresara a Roma debido a las amenazas de muerte que el obispo dijo haber recibido por su condena a Ortega. El Obispo vive actualmente en Miami, donde su familia vive en exilio voluntario.

“Nunca habría dejado Nicaragua. Nunca dejaría mi país y como pastor siento que mi corazón está con el pueblo”, dijo. “Incluso desde fuera estoy constantemente con la gente a través de las redes sociales y especialmente a través de la oración.”

Nicaragua se ha visto envuelta en luchas de poder entre las influencias socialistas y comunistas y en intentos fallidos de democracia durante más de 50 años. En 2006, Ortega volvió al poder después de una década en la que el país luchó por promulgar una democracia justa y transparente.

“Desde que Ortega volvió al poder, comenzó a desmantelar todas las instituciones democráticas”, dijo Báez, añadiendo que el gobierno “se consolidó lentamente como una nueva dictadura”.

En 2018 una reforma de las pensiones que aumentaba los impuestos en el ya empobrecido país dio lugar a un movimiento civil del pueblo, que salió a las calles para oponerse al liderazgo de Ortega. El gobierno respondió “con una violenta represión”, dijo el Obispo.

Las cifras oficiales muestran que 300 personas murieron como resultado de la represión del gobierno y miles dejaron el país como refugiados. A principios de mayo, la Unión Europea y el Reino Unido se unieron al Canadá y los Estados Unidos para imponer sanciones a seis funcionarios nicaragüenses considerados responsables de la represión de 2018.

Aunque el obispo cree que Cuba puede haber influido en la situación actual de Nicaragua, añadió que la verdadera cuestión no es ideológica sino de derechos humanos. La libertad de prensa, la libertad de reunión y los derechos humanos básicos han sido pisoteados en Nicaragua desde septiembre de 2018, dijo Báez.

El Papa Francisco ha hecho un llamado al diálogo y a las negociaciones de paz en este país latinoamericano en dificultades, recordando al Cardenal Leopoldo José Brenes, Arzobispo de Managua, que es “un pastor que construye puentes” en una carta enviada en marzo de 2019.

“La iglesia se vio envuelta en una nueva situación muy difícil y delicada”, dijo Báez.

Mientras que por un lado el pueblo del país de mayoría católica buscaba la protección y el apoyo de la iglesia, el gobierno esperaba que los obispos se convirtieran en mediadores en un diálogo nacional.

“Esto llevó a una frialdad, una fractura, entre el régimen y la iglesia”, dijo Báez, añadiendo que durante las crecientes tensiones en 2018 el Papa Francisco “siempre estuvo muy cerca de la conferencia episcopal con palabras de consuelo, luz y con sus oraciones”.

Aunque el Papa es muy popular en Nicaragua, Báez dijo que “muchos esperarían de él una palabra más dura, una condena más clara” del gobierno de Ortega, pero “la relación entre el Estado Vaticano y el Estado de Nicaragua no puede cerrarse imprudentemente, y los canales para una futura y posible negociación que conduzca a una solución pacífica en el país deben permanecer siempre abiertos”.

La Iglesia Católica en Nicaragua tiene un “equilibrio muy delicado que mantener”, dijo el obispo, para estar cerca de la gente mientras promueve el diálogo con el gobierno.

Báez abogó por una mayor inclusión de los laicos católicos en el gobierno que puedan asumir el papel de oposición y liderazgo político.

“Debemos promover y acompañar los esfuerzos por el diálogo, por la negociación pacífica y las soluciones democráticas”, dijo, pero agregó que, al hacerlo, es importante evitar la tentación de un “silencio que no quiere molestar, ni ser juzgado y perseguido, ni perder algún beneficio social y económico”.

Fuente: Religion News