(Venezuela) El cardenal de Venezuela dice que el pacto por el COVID no acabará con la crisis del país

La semana pasada, el presidente venezolano Nicolás Maduro y el líder de la oposición, Juan Guaidó, llegaron a un acuerdo para luchar contra el coronavirus COVID-19 que los observadores creen que está causando devastación en un país con un sistema de salud ya asediado, aunque es difícil de evaluar dada la escasez de información fiable sobre la situación en el país.

Este acuerdo fue elogiado por algunos como el primer paso en años hacia la cooperación entre amargos rivales políticos. Sin embargo, entre los que viven en Venezuela, no todos están de acuerdo.

“El acuerdo es insignificante”, dijo el Cardenal Jorge Urosa a Crux el fin de semana. “No fue entre los dos líderes de cada lado”, refiriéndose a Maduro y Guaidó.

Según el prelado, que es el arzobispo emérito de Caracas, el acuerdo fue firmado por la oposición por un médico que asesora a la Asamblea Nacional en materia de salud, y sólo se pretende tratar de curar el número de muertes del país por el virus.

Urosa tiene técnicamente razón: El 1 de junio de 2020, el Ministro de Salud de Venezuela, Carlos Alvarado, y el asesor de salud de la Asamblea Nacional, Julio Castro, firmaron el acuerdo para coordinar los esfuerzos para obtener financiación internacional para fortalecer la capacidad de Venezuela para responder a la pandemia.

Según se informa, recibió el apoyo del Vicepresidente de Comunicaciones, Turismo y Cultura de Venezuela, Jorge Rodríguez, y también de Juan Guaidó, el líder de la oposición que afirma ser el líder legítimo del país. Sin embargo, los dos hombres no firmaron el acuerdo.

El acuerdo se centra de forma estrecha en la pandemia, entre otras cosas, permitiendo a las Naciones Unidas distribuir alimentos en lo que una vez fue una nación rica en petróleo pero que hoy en día importa petróleo del Irán. Como informó el New York Times a finales de mayo, la nación está tan hambrienta de gasolina que cuando el primero de los cinco petroleros atracó en Venezuela, fue aclamado por los funcionarios del gobierno como una victoria.

Como algunos observadores han señalado, los venezolanos están perdiendo la paciencia por la falta de progreso en la búsqueda de una solución política entre Maduro y la oposición. Pero según Urosa, hay pocas esperanzas de que este acuerdo pueda llevar a una mayor asistencia humanitaria y crear un impulso para las negociaciones de una solución política.

“No hay acuerdo político”, insistió Urosa. “Además, el gobierno ha seguido acosando a Guaidó y atacando a los que le rodean y a sus asesores de diferentes maneras”.

Según el Banco Mundial, el 87% de la población de Venezuela vive actualmente por debajo de la línea de pobreza. La Iglesia Católica, particularmente a través de su organización caritativa Caritas, ha jugado un papel clave en la provisión de ayuda humanitaria, pero los miembros de esta organización le han dicho a Crux en el pasado que esos esfuerzos no son suficientes para satisfacer la necesidad.

Como ejemplo, Caritas Venezuela está en medio de una campaña del 30 de mayo al 13 de junio en la que planean distribuir 20 toneladas de alimentos, proporcionando a cada diócesis 800 kits con 40 libras de alimentos cada uno, que luego serán distribuidos a las familias a través de las parroquias.

Aunque ningún otro obispo, aparte de Urosa, ha comentado públicamente el acuerdo, su silencio ha sido ensordecedor: el 28 de mayo habían emitido una fuerte declaración pidiendo un plan nacional transformador para ayudar al país, que según ellos, “está inmerso en una cadena de calamidades”.

“Estamos viviendo momentos muy problemáticos en nuestro país. Por un lado, compartimos con todo el mundo la grave situación de la pandemia Covid-19 que se extiende masivamente en el país, pero, por otro lado, sufrimos los estragos de los graves problemas económicos, políticos y sociales que cada vez son más intensos, generando sufrimiento e incertidumbre”, escribieron.

Aunque aplauden los esfuerzos del personal médico de primera línea que sigue atendiendo a los enfermos y animan a realizar gestos de solidaridad como la campaña que está llevando a cabo Caritas, también sostienen que el país está “a la deriva” y cerca de “un colapso económico de grandes proporciones”.

En medio de las medidas de bloqueo, escriben, hay “un inmenso clamor que se eleva al cielo ante la impotencia de millones de hombres y mujeres sin recursos económicos, sin alimentos, sin medicinas, sin trabajo, sin electricidad adecuada, sin agua, sin transporte, sin gas doméstico y sin combustible”.

Fuente: Crux