(Venezuela) Los obispos de Venezuela denuncian el “caos general” bajo Maduro

Los obispos de Venezuela dicen que no pueden quedarse quietos mientras el gobierno del presidente Nicolás Maduro refuerza su “línea dictatorial” y el pueblo del país sufre hambre y desempleo, sintiéndose “más desprotegido” cada día.

“Vivimos inmersos en un caos general en todos los niveles de la vida social y personal”, escribieron los obispos en una declaración al final de su asamblea general, celebrada en línea para prevenir la propagación del coronavirus.

Denunciaron que los servicios públicos “a menudo son inexistentes”; que la acción política está “divorciada del bien común”; que la inseguridad y el desamparo siguen creciendo; que la vida familiar se rompe por el hecho de que la mayoría no puede satisfacer las necesidades básicas; que una economía inflacionaria y dolarizada perjudica “a casi toda la población”; y que la educación está paralizada.

Los obispos escribieron que la pandemia COVID-19 se está “expandiendo exponencialmente” y que ha sido un elemento paralizante de una parte sustancial de las actividades ordinarias. Destacan, dijeron, “la crisis ya presente, agravada notablemente por la debilidad del sistema de salud, la triste situación que viven los emigrantes que regresan al país sin recursos ni esperanza de vida segura, así como la escasez de gasolina”.

“Cada día, la gente se siente más desprotegida, debido a … la falta de instituciones que den respuestas justas a las violaciones de los derechos humanos”, argumentan.

Según los obispos, el pueblo de Venezuela quiere vivir en democracia, y para que esto sea posible, es necesario celebrar elecciones que sean imparciales.

“El régimen, más preocupado por mantenerse en el poder que por el bienestar del pueblo, ha llamado a elecciones parlamentarias”, dijeron, pero también está persiguiendo a los líderes de la oposición y tratando de “comprar conciencias”. Como las próximas elecciones “se basan en la ilegitimidad”, dijeron los obispos, causarán abstención y falta de confianza.

Los obispos denunciaron como “inmoral” cualquier maniobra que obstaculice la solución social y política de “problemas reales” así como el “cinismo” de algunos políticos que se han prestado “a este juego, con el que el régimen se consolida como un gobierno totalitario”.

“Exigimos una vez más elecciones genuinamente libres y democráticas para constituir un nuevo gobierno de cambio e inclusión nacional que nos permita construir el país que todos queremos”, escriben los obispos. “Vemos con gran preocupación cómo las fuerzas armadas, lejos de cumplir con su deber de defender al pueblo, han optado por permanecer del lado de la parcialidad política”.

“No podemos quedarnos de brazos cruzados”, escribieron. “El gobierno, los partidos, [y] la sociedad civil en sus diversas formas deben tener propuestas que pongan en primer lugar la vida y la calidad de toda la población, empezando por los más vulnerables. Debemos hacer que la ayuda ofrecida por las organizaciones internacionales llegue con el consentimiento y el respaldo de todas las partes: Gobierno, oposición, sociedad civil”.

Como lo han hecho antes, los obispos instaron al gobierno a permitir que la ayuda extranjera llegue a Venezuela, algo que el Papa Francisco ha dicho que es un paso necesario si el Vaticano quiere ayudar a mediar la situación en el país latinoamericano.

“La calidad de vida, la supervivencia de la gente, está por encima de cualquier otra consideración”, escribieron. “Esta es una prioridad porque nuestra gente está muriendo y se está desesperando cada día más.”

Hacia el final de su declaración de cuatro páginas, los obispos “exhortan de manera especial” a los políticos que se profesan católicos a guiarse por la doctrina social de la Iglesia para trabajar hacia un cambio radical de la situación del país, guiados por el servicio al pueblo y al bien común más que por intereses personales.

Apoyaron las peticiones del Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal italiano Pietro Parolin, en 2016: “La aplicación urgente de medidas destinadas a paliar la grave crisis de abastecimiento de alimentos y medicamentos; un calendario electoral que permita a los venezolanos decidir sin demora su futuro; la restitución del papel previsto por la constitución, lo antes posible, de la Asamblea Nacional; y la aplicación de instrumentos jurídicos para acelerar el proceso de liberación de los detenidos [políticos]”.

Fuente: Crux