(Venezuela) Militares atacan iglesia y lanzan bombas lacrimógenas durante misa

Aumentan los heridos en una nueva jornada de protestas contra Maduro. Se trata también del cuarto hecho de violencia religiosa en Táchira. El Episcopado denuncia un incremento de la represión por parte de las fuerzas de seguridad y control del orden público

Una horda de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana “atacó el templo de Nuestra Señora de Fátima en Barrio Sucre”, San Cristóbal (Táchira), cuando el sacerdote estaba por culminar la Eucaristía, según denunció este miércoles el obispo Mario Moronta a través de un escrito y un video que compartió con Aleteia.

Dijo el también vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana que dos uniformados de la GNB “ingresaron en moto dentro del templo católico”, por lo que “el párroco bajo del presbiterio para detenerlos”. En el intento de diálogo, dijo el prelado, “llegó una horda de 40 GNB quienes intentaban ingresar”.

“El párroco, Pbro. Jairo Clavijo lo impidió. Detrás de ellos llegó un general de apellido Ochoa, quien comenzó a discutir con el párroco, en términos nada respetuosos. No contentos con el atropello, los guardias (GNB) lanzaron bombas lacrimógenos dentro del templo”, sostuvo monseñor Moronta en su denuncia.

Una religiosa sufrió un desmayo

“Se pudo evacuar el recinto sagrado, donde había un buen número de fieles; y entre ellos bastantes personas de la tercera edad”. Además, “una religiosa sufrió un desmayo” tras el grotesco ataque que ha generado consternación y rechazo en la comunidad.

“Este evento es de suma gravedad y es un ataque contra la Iglesia Católica”, dijo el obispo de la Diócesis de San Cristóbal, una Iglesia local que acumula al menos cuatro incidentes de violación a la libertad religiosa en menos de tres meses, según ha podido constatar Aleteia.

En lo que va del año, el gobierno de Nicolás Maduro le ha impedido a monseñor Moronta ingresar a dos templos católicos para celebrar misa; así como le prohibió la visita a la cárcel durante el Jueves Santo, en medio de una acción que posteriormente justificó la ministra de Asuntos Penitenciarios tras admitir que se basaba en una motivación política.

“Responsabilizo al mencionado general Ochoa, así como a las autoridades militares de las región de este vil evento que de por sí ya habla de la intencionalidad de los atacantes que no tienen el menor respeto a la dignidad humana y ni siquiera manifiestan tener temor de Dios”, dijo Moronta.

 

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El pastor católico advirtió que “la Diócesis tomará las previsiones del caso y promoverá las actuaciones que se consideren pertinentes”. Dijo que “como Obispo y pastor expreso mi total solidaridad con el párroco, p. Jairo Clavijo y a la feligresía de Nuestra Señora de Fátima, a quienes acompaño con mi oración y las actuaciones que promoveremos”.

“Pido a todo el presbiterio, religiosas y laicado diocesano manifestar su solidaridad con el p. Jairo y su feligresía. Asimismo, pido difundir este pequeño comunicado”, agregó tras señalar: “Unidos en el amor de Dios y en nuestra común vocación a la libertad de los hijos de Dios”, este primero de mayo.

Iglesia pide “cese de la represión”

También este miércoles, el presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV), monseñor José Luis Azuaje, denunció que en las últimas horas “se ha recrudecido la represión y la violencia por parte de efectivos de seguridad del Estado y colectivos armados”.

Por medio de una publicación en redes sociales, al término de una reunión que mantienen esta semana varios obispos en Caracas, el prelado denunció que “los heridos y detenidos han ido en aumento” desde que se iniciaron encendidas protestas y manifestaciones, en el marco de un alzamiento militar que exige la salida del poder de Nicolás Maduro.

El también arzobispo de Maracaibo hizo un llamado “al respeto de la dignidad y los derechos humanos de los ciudadanos y a la libertad de poder protestar pacíficamente”, al tiempo que desde la Iglesia Católica, los obispos exigen el “cese de la represión”.

Fuente: Aleteia