(Yemen) Minoría cristiana de Yemen lucha por sobrevivir mientras enfrenta ataques de odio

Lejos del centro de interés mediático en Yemen, la minoría cristiana del país lucha por sobrevivir en medio del aumento de ataques planificadps en su contra.

Las instalaciones religiosas han sido destruidas. En 2015, hubo tres ataques a instituciones religiosas en la ciudad portuaria de Adén, al sur del pais, según Human Rights Watch.

En 2016, también en Adén, un un sacerdote indio fue secuestrado y torturado durante un ataque contra las Misioneras de la Caridad, en el que cuatro monjas fueron asesinadas. Los pistoleros, presumiblemente parte del Estado Islámico (ISIS), escribieron en las paredes: “No hay más Dios que Dios. Mahoma es el mensajero de Dios. El Estado Islámico. Maldición de Dios sobre cristianos y judíos”.

Dadas estas difíciles condiciones, muchos cristianos en Yemen se han visto relegados a practicar su religión en la clandestinidad.

‘Galileo’ (un alias) tiene poco menos de 30 años. Se volvió ateo unos meses antes de convertirse al cristianismo hace tres años. Cree que este hecho ha puesto su vida en peligro cada día.

Es parte de los estimados 41 000 cristianos del país, aunque cree que el número es mayor: alrededor de 70 000. Describe los riesgos religiosos que enfrenta en medio del actual conflicto del país:

Les costaría menos de un dólar matarme. Puede ocurrir en cualquier momento. Mataron a mis amigos; ¿puedes imaginar lo que es ser asesinado por rezar? ¿Por ser pacífico? ¿Crees que da miedo? Mis amigos no tenían miedo. Tal vez muera en cualquier momento pero no tengo miedo. El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi liberador.

Los cristianos se ven perseguidos por su fe en Yemen. Muchos consideran que dejar de practicar el Islam es una traición que se puede castigar con la muerte. Así pues, ocultan su fe. Quizá no se lo cuenten ni a sus padres:

Muchos [yemenís] han tenido que huir pero muchos se están convirtiendo y bautizándose. El cristianismo en Yemen está creciendo a pesar de los riesgos que tenemos que enfrentar. Ven la verdad en la Biblia, sienten una especie de catarsis espiritual. Y la violencia que sufren les hace buscar la paz. Han encontrado la paz en la Biblia.

Quienes encuentran una comunidad cristiana con frecuencia rezan en apartamentos vacíos, y eliminan sus conversaciones en línea:

Seguimos cambiando de lugar. No queremos que nuestras reuniones clandestinas llamen la atención. Los cristianos de Yemen sueñan con rezar en una iglesia. Las cristianas sueñan con llevar un collar con una cruz. Yo quiero tatuarme una cruz en el pecho. Es un acto de protesta necesario para mi alma. Pero soy consciente de que sería un suicidio. Ni siquiera puedo dar ME GUSTA a publicaciones sobre el cristianismo en las redes sociales.

Confirma que no teme morir, pero sí de dejar su comunidad:

La muerte no me asusta, pero dejar a los cristianos que me necesitan sí. Necesitan mi apoyo; tengo una misión aquí.

Galileo cree que las acciones valen más que las palabras, y sus acciones llevaron a su arresto en Saná, donde se mueve. En 2017, se vistió de Santa Claus en Navidad y dio juguetes y comida a los niños. Unos hutíes lo arrestaron y torturaron durante días.

Me humillaron. Me golpearon sin cesar durante cuatro días. Cuando los convencí de que no soy cristiano, que solo estaba ayudando a niños, me soltaron.

Las fuerzas afines al Gobierno están situadas en ciudad portuaria del sur Adén, mientras que los hutíes controlan provincias centrales clave en el norte, incluida la capital de Yemen, Saná. Al-Qaeda e ISIS también se han expandido a causa de las diversas luchas de poder tanto locales como regionales e internacionales.

A pesar de la tortura, Galileo no se arrepiente de nada. Cree que los cristianos se hicieron doblemente vulnerables durante el conflicto entre los rebeldes hutíes y las fuerzas del Gobierno yemení, lideradas por una coalición saudita.

Necesitamos ayuda. No sé cómo o quién debería ayudarnos. Estamos lidiando con milicias, no un Gobierno, lo que nos dificulta la tarea de encontrar una solución. Me alegra que me ayuden a que se escuche mi voz; estoy cansado de vivir en las sombras. Los medios muestran cómo los yemenís se mueren de hambre, pero lo que realmente anhelamos es libertad de expresión, libertad religiosa. Los alimentos son para el cuerpo, pero la libertad es para el alma.

Galileo tuvo dificultades para viajar al Líbano, pero lo consiguió finalmente en noviembre de 2018, cuando pudo al fin cumplir su sueño de rezar en una iglesia sin miedo.

No obstante, no quiso quedarse en Líbano mucho tiempo, pues creía que su comunidad en Yemen lo necesitaba.

Cuando volvió a Saná, los hutíes, que controlan la región, se pusieron en contacto con él. Intentó huir y buscar refugio en Al Hudaydah, donde está su madre, pero cuando le reveló su fe, ella lo rechazó. Tuvo que volver a Saná, donde fue arrestado.

Al escribir el texto original de este artículo, no se pudo contactar con Galileo durante un tiempo. Se supo luego que había pasado 20 días en prisión antes de ser liberado el 9 de enero de 2019. Dijo que había sido víctima de tortura física y psicológica.

Galileo está ahora escondido porque cree que lo han liberado para poder localizar a su comunidad. Los hutíes tienen su nombre, por lo que escapar de la región que controlan es complicado. Dice que necesita apoyo público y diplomático para salir de Yemen lo antes posible ya que su vida podría terminar en cualquier momento.

Fuente: Global Voices