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(Chile) Lorena Oyarzún: La familia, la religión, la autodefensa y el combate al socialismo son ejes centrales en el discurso de Bolsonaro

La Doctora en Relaciones Internacionales y académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, se refiere a la asunción de Jair Bolsonaro en la presidencia de Brasil y sus repercusiones tanto a nivel nacional como internacional.

 

Fuente: Diario Chile

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(Chile) Penar el negacionismo: El enfrentamiento entre los derechos humanos y la libertad de expresión

La derecha chilena tiene serios problemas con decir la verdad, en asumir que se constituyeron en cómplices y participes civiles de la dictadura pinochetista, muchos de ellos tienen estrechos vínculos familiares con los condenados por violación a los derechos humanos, es decir, delitos de lesa humanidad. A la vez de una estrecha red de favores y lealtades políticas que los vinculan con los hechos más sórdidos de la dictadura cívico-militar, los orígenes de sus fortunas en muchos casos se basan en la venta de las empresas públicas y la entrega de una serie de beneficios tributarios y comerciales; por lo que el negacionismo impulsado por ellos, se transforma en una moneda de cambio entre ésta elite.

La última semana se ha generado un debate en la opinión pública en torno a la indicación aprobada por la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados al “Proyecto de Ley que tipifica el delito de incitación a la violencia”, que busca penar con cárcel el negacionismo en relación a los crímenes de lesa humanidad cometidos por agentes de Estado y/o civiles amparados por el mismo en la reciente dictadura cívico-militar (1973-1990) y reconocidos por el Estado a través de sentencias judiciales y las comisiones de verdad y reconciliación (Informe Rettig e Informe Valech). Si bien este debate se ha instalado en la agenda pública respecto al enfrentamiento de derechos y la eventual limitación de los derechos de la libertad de expresión y opinión, ésta no se ha articulado desde una óptica histórico-política que nos permita situar la importancia de la tipificación de este delito como parte de las políticas de verdad, justicia y reparación que le corresponde a Estados que violaron sistemáticamente derechos humanos.

El espíritu del proyecto presentado por la Presidenta Michelle Bachelet en 2017 buscó evitar la proliferación de discursos que contribuyesen a la generación de estereotipos basados en creencias religiosas, origen nacional, orientación sexual o condición étnica. En ese sentido en su génesis buscó resguardar la no discriminación arbitraria y la igualdad entre las personas, entendido así, como un marco para la realización plena de los derechos humanos y el desarrollo de la democracia (mensaje presidencial 115-365).

Es así como debemos enfrentarnos a la discusión de fondo que se ha presentado en torno a la relación entre la punibilidad de los discursos negacionistas y la restricción legítima del derecho de expresión. En ese sentido, la pregunta a la que nos enfrentamos es: ¿negar los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura cívico-militar se constituye como un discurso que hace apología del odio y la violencia? La respuesta es categóricamente afirmativa, tanto en el marco del derecho internacional en derechos humanos y también como en el ámbito ético-político.

Al respecto, cabe destacar que los principales instrumentos internacionales de derechos humanos ratificados por el Estado chileno contemplan este tipo de restricción. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966), señala en su artículo N° 20 la restricción del derecho a la libertad de expresión en la medida que esta promueve o realiza una apología al odio racial, nacional o religioso. Por su parte, el artículo N° 5 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (1969), señala como criterio de restricción del derecho de expresión “toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por la ley”.

En otros términos, la restricción del derecho a la libertad de expresión a través de la proscripción de los discursos que inciten al odio y la violencia se constituye en una limitación legítima, necesaria y proporcional para el desarrollo de una sociedad democrática y de derechos.  En consecuencia, el debate que se ha generado en torno al negacionismo de los crímenes realizados en la dictadura cívico-militar chilena, ya ha sido zanjado y discutido previamente por diferentes convenciones en defensa de los Derechos Humanos; la sola discusión que ha intentado plantear la derecha chilena, nos demuestra el desconocimiento y desprecio que tiene por los instrumentos que se han elaborado con el fin de restituir justicia a quienes han sido vulnerados en lo más íntimo por parte de diferentes aparatos estatales.

En este sentido y desde el marco del derecho internacional de derechos humanos, la penalización del negacionismo ha sido adoptada por diferentes Estados que han realizado graves y sistemáticas violaciones a éstos. Lo que ha formado parte de las garantías efectivas de no reiteración que implementan diferentes países una vez que han establecidos procesos de esclarecimiento de verdad, penalizando a los responsables de dichos crímenes a través de los tribunales y finalmente reparando a las víctimas. Penar el negacionismo es una forma de evitar que los discursos de apología a la violencia y el odio en contra de las víctimas, tanto desde el punto de vista de su justificación como de su desconocimiento, horade las bases institucionales y los marcos ético-políticos de los Estados en situaciones de posconflicto.

La implementación de los procesos de verdad, justicia y reparación a nivel internacional se encuadran en las denominadas justicias transicionales. La constatación en el caso Chileno de una “justicia” en la medida de lo posible, característica de la transición política post dictatorial, ha repercutido en la existencia de procesos de verdad oficial, que no han sido acompañados de justicia efectiva y que en el plano de la reparación ha puesto el foco en el pago de indemnizaciones en desmedro de generar mecanismos que no permitan la repetición de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante 17 años.

Los informes de las comisiones de verdad y reconciliación reconocieron la existencia de 3.165 víctimas ejecutadas y/o detenidas desaparecidas y cerca de 38.000 torturados por motivos políticos. No obstante a 2017, se han instruido 2.452 causas judiciales por estos crímenes, hechos por los cuales sólo se han condenado a 432 personas. Para el poder judicial sólo 432 agentes de Estado y civiles violaron los derechos humanos de cerca de 40.000 personas.   Por otra parte, el poder judicial  desde comienzos de la década del 2000 ha venido aplicando el criterio de prescripción (y media prescripción) de condenas que en la práctica han repercutido en que la mayoría de los condenados -salvo un número cercano a 150 presos del Penal Punta Peuco- acceden a penas remitidas y una serie de beneficios carcelarios. En los hechos esta situación es tan aberrante, que hace unos días la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado chileno indicando que los delitos de lesa humanidad no admiten criterios de prescripción penal .

Si la sociedad chilena a la fecha no ha decidido impulsar a través de sus instituciones una condena más enfática de los crímenes de lesa humanidad es porque diversos actores y sectores del Estado se erigen como cómplices de los crímenes de lesa humanidad cometidos por los agentes de Estado y civiles amparados por la dictadura militar, construyendo  una cultura de la impunidad como política de Estado. La prevalencia de esta cultura de la impunidad ha sido perpetuada desde el poder judicial y el campo político-cultural, lo que constituye un desafío y un imperativo ético-político de las fuerzas de izquierdas  el retomar las banderas históricas de las luchas por verdad, justicia y reparación, que diversas organizaciones de defensa y promoción de los derechos humanos han desarrollado por décadas.

La derecha chilena tiene serios problemas con decir la verdad, en asumir que se constituyeron en cómplices y participes civiles de la dictadura pinochetista, muchos de ellos tienen estrechos vínculos familiares con los condenados por violación a los derechos humanos, es decir, delitos de lesa humanidad. A la vez de una estrecha red de favores y lealtades políticas que los vinculan con los hechos más sórdidos de la dictadura cívico-militar, los orígenes de sus fortunas en muchos casos se basan en la venta de las empresas públicas y la entrega de una serie de beneficios tributarios y comerciales; por lo que el negacionismo impulsado por ellos, se transforma en una moneda de cambio entre ésta elite.

De acuerdo con lo anterior, es lógico considerar que la prevalencia en el espacio público de una cultura de la impunidad ha sido instalada por la derecha a través de un discurso de protección de las libertades de expresión que no admite ninguna justificación jurídica desde el marco del derecho internacional de los derechos humanos, como se ha demostrado anteriormente. La única justificación para este accionar es política, en la medida que dicho sector desde el retorno de la democracia se ha constituido en el principal obstáculo para el esclarecimiento de la verdad.

En conclusión, penar legalmente el negacionismo es una política necesaria que limita legítima, y proporcionalmente el derecho a la libertad de expresión. Es una manera acotada y necesaria, que materializa la obligación del Estado en generar las condiciones necesarias para la no reiteración de los hechos, como parte de las políticas de verdad, justicia y memoria.  Finalmente, es un campo ético-político donde se debe confrontar a todos aquellos que a la fecha tienen compromisos de sangre y políticos con la impunidad.

Fuente: El Desconcierto

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(Chile) Laicos de todo Chile se reúnen en inédita asamblea a un año de la visita del Papa

En el primer encuentro de fieles de la Iglesia Católica chilena, se llegó a la intención de gestionar la modificación futura de la estructura de poder y formar una institución más horizontal e inclusiva.

“Iluminados por el Espíritu Santo, hemos discernido comunitariamente, que las principales causas de esta crisis de la Iglesia Católica son: el clericalismo, el abuso de poder, la indolencia y la falta de conciencia crítica del laicado”. Este es el diagnóstico que realizó la primera asamblea de laicos a la que asistieron más de 350 fieles de todo el territorio nacional, en el Santuario del Padre Alberto Hurtado, para dialogar sobre el estado de la Iglesia Católica en Chile.

“En el encuentro, se establecieron líneas de trabajo que buscan promover la reformulación de la estructura de poder dentro de la Iglesia y la participación de los laicos en la toma de decisiones; fomentar la participación femenina y erradicar el abuso de poder, buscando acciones de establecimiento de justicia y reparación.

En esa línea, el Sínodo Laical declaró que sueñan con una “iglesia horizontal, diversa, participativa e inclusiva, con real protagonismo del laicado en especial de las mujeres y los jóvenes”.

A la asamblea asistieron laicos activos dentro de la iglesia, junto con sacerdotes y religiosas, además de organizaciones como la Red Mujeres e Iglesia, el movimiento Laicos de Osorno y la Red de Víctimas de Abusos.

Una de las demandas percibidas durante la jornada fue la necesidad de formación, “pues esta asegura contar con personas adultas en la fe que aporten a una iglesia distinta, lejos del abuso y del poder”, señalaron desde el Sínodo Laical. Junto con esto, buscan iniciar procesos de diálogo y participación, “que favorezca un análisis del estado actual de la Iglesia católica en Chile y promueva el sueño de una iglesia de comunidades, que están al servicio de la construcción del Reino de Dios”, declararon.

Fuente: La Tercera

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(Chile) 535 bebés muertos: El trágico saldo del primer año del aborto legal en Chile

En el primer año de vigencia de la Ley de Aborto en Chile se registraron al menos 535 abortos bajos las causales de riesgo de vida de la madre, inviabilidad fetal y violación, según un informe realizado por el diario La Tercera.

La “Ley que regula la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo” fue promulgada el 14 de septiembre de 2017 por la entonces presidente Michelle Bachelet, quien también presentó el proyecto al Congreso en enero de 2015.

Bachelet es hoy Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

Esta ley permite la práctica del aborto en el caso de violación hasta las 12 semanas de gestación, y hasta las 14 semanas si la madre es menor de 14 años. No contempla límite de tiempo para las causales de riesgo de vida de la madre e “inviabilidad fetal”.

En cuanto a la objeción de conciencia, el Protocolo de Objeción de Conciencia del Ministerio de Salud lo permite a centros que no tienen convenios estatales, pero con la obligación de derivar a la paciente que pide el aborto a otro centro de salud. Los médicos pueden excusarse a menos de que la mujer requiera atención inmediata e impostergable.

Las instituciones privadas podrían apelar a la objeción de conciencia si es que no tienen convenios estatales en prestaciones de obstetricia y ginecología. Sin embargo, un reciente fallo del Tribunal Constitucional podría derogar este inciso, lo que se sabrá a más tardar el próximo 8 de enero.

Pasado un año de la aprobación de la ley, el diario La Tercera pidió un balance en la implementación a los 69 hospitales públicos habilitados para efectuar abortos procedimientos de los cuales 65 entregaron sus datos.

Según el reporte, se registraron 702 embarazos bajo las tres causales, de los cuales el 76% resultaron en aborto. En desglose, 277 abortos por riesgo materno, 165 por inviabilidad fetal y 93 por violación.

El informe señaló que 45 menores de edad (18 años) se sometieron a un aborto. 32 de ellas se lo practicaron luego de acreditarse la causal de violación, la mitad eran niñas de 14 años o menos.

También se registraron nueve embarazos por violación en que las madres rechazaron el aborto.

61 solicitudes fueron descartadas por comprobarse que no había inviabilidad fetal o riesgo materno, y en el 12% de ellos se descartó violación por no existir un relato consistente, falta de coincidencia entre fechas del delito y edad gestacional, o por excederse el plazo límite para el aborto.

El 25 de julio de 2018, un grupo de parlamentarios y el colectivo “Aborto Legal y Seguro” anunció  que pronto presentarán un proyecto para liberalizar por completo esta práctica.

Verónica Hoffmann, directora de la Fundación Chile Unido, dijo a La Tercera que es “lamentable el número de abortos realizados a la fecha. Desconocemos si las embarazadas están siendo informadas veraz y oportunamente sobre los Programas de Acompañamiento, tal como lo señala la normativa, pues quizás cada uno de esos casos habrían sido mujeres que hubieran continuado sus embarazos”.

Hoffmann advirtió la falta de acompañamiento como uno de los factores que provocan que la mujer opte por el aborto.

 “Desde nuestra experiencia, en 20 años, podemos constatar que cuando se acoge a una mujer en situación de vulnerabilidad, el 82% continúa con su embarazo”, subrayó.

“Este año acompañaremos a más de 790 mujeres en el país, cuyos hijos se sumarán a los más de 5.500 niños que han nacido, que quizás no lo hubieran hecho y hoy son parte de nuestra sociedad”, afirmó.

Fuente: ACI Prensa

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(Chile) Joven que acusa discriminación por pedir carnet de identidad con vestimenta mapuche finalmente tendrá su cédula

El Registro Civil reconoció el error tras negar en un principio la solicitud de la estudiante por utilizar un trarilonko en su cabeza.

Tras la grave denuncia que realizó la joven Camila Cáceres Carril sobre el rechazo que el Registro Civil realizó de su cédula de identidad, argumentando que no podía utilizar su trarilonko (cintillo) en la fotografía, finalmente todo se solucionó.

La estudiante de 18 años, oriunda de Lebu, región del Biobío, está próxima a rendir la PSU, por lo que necesitaba prontamente su cédula, la que ahora será entregada la próxima semana luego que el propio Registro Civil reconociera su error.

«La fotografía puede tomarse con atuendos que formen parte de la condición de la persona, como la toca religiosa o el trarilonco de la mujer mapuche. A Camila Cáceres se le entregará su cédula de identidad durante la próxima semana tal como la solicitó», aseguró el organismo que, curiosamente, depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

Aclaración que busca enmendar el error cometido en un principio, ya que en una grabación (abajo) queda claro que la joven estaba siendo obligada a tomarse una nueva fotografía para poder validar su cédula.

https://twitter.com/pcayuqueo/status/1060945156650819584

Fuente: Ahora Noticias

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(Chile) Aborto: clínicas se preparan para oficializar objeción de conciencia

Desde hoy rige el reglamento para los centros que opten por no interrumpir embarazos en tres causales definidas. Seremis tienen 10 días para resolver solicitud. En ese plazo, recintos deben entregar prestación o derivar a pacientes.

A contar de hoy, los centros privados de salud que quieran hacer efectiva su objeción de conciencia institucional, en el marco de la ley que despenaliza la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales, deben oficializar su postura ante las seremis de Salud del país para que sea reconocida como válida, según establece el reglamento publicado el 23 de agosto pasado.

La regulación determina que, desde hoy, las clínicas que opten por no realizar abortos deberán cumplir el trámite ante la autoridad sanitaria regional, que tendrá 10 días para tramitarlo y entregar una respuesta. Con todo, la prerrogativa de no realizar abortos podrá hacerse valer solo una vez que el trámite haya concluido.

Dependiendo de si la documentación está completa podemos responder, de lo contrario tenemos más plazo. Una vez que ese documento está autorizado, esa institución empieza a ser objetora de conciencia”, dijo la seremi de Salud Metropolitana, Rosa Oyarce, quien precisó que “mientras tanto se resuelve, si llegase una solicitud de procedimiento, tienen que revisarlo y si no cuentan con médicos que puedan llevar a cabo la interrupción, tienen que buscar uno fuera o derivar a la paciente”.

Ayer, varias instituciones se preparaban para cumplir el procedimiento. Es el caso del Hospital Clínico de la Red UC Christus, centro representado por la Pontificia UC, que aclaró que se encontraban recopilando los antecedentes estipulados para que “sean presentados esta semana” .

En la misma situación están las clínicas Universidad de los Andes e Indisa, que ya habían sido declaradas objetoras con los protocolos previos que objetó Contraloría, por lo cual deben realizar nuevamente el trámite. Desde la casa de estudios indicaron que la “U. de los Andes reafirma su objeción de conciencia institucional para la realización de interrupciones voluntarias del embarazo en las tres causales, y manifiesta la voluntad de cumplir con toda la reglamentación vigente”.

Otros centros están evaluando su postura, como el Grupo Renacer, controlador de la red de clínicas de ex Empresas Masvida -que contempla las clínicas Universitaria de Concepción, Universitaria de Puerto Montt, Chillán y el Loa-, donde indicaron que “los directorios de cada clínica en sus próximas reuniones ordinarias deberán pronunciarse respecto de si se declararán objetoras de conciencia institucionales en una o más causales”. No obstante, agregaron que “el staff médico hoy es integrado por profesionales que han declarado su objeción de conciencia a una o más causales en forma independiente, pero no se ha producido el caso de que todos los médicos se hayan declarado objetores. Las clínicas cuentan con los protocolos de atención y derivación debidamente implementados”.

Otros centros decidieron no ser objetores, como los recintos de Red Salud, que contempla las clínicas Vitacura (ex Tabancura), Providencia (ex Mega Salud), Santiago (ex Bicentenario) y las regionales de Iquique, Elqui, Valparaíso, Rancagua, Temuco y Magallanes, donde indicaron que adhieren “a la normativa vigente del Ministerio de Salud”.

Convenio

El reglamento, además, estipula que las instituciones privadas que mantengan convenios con el Minsal mediante el Decreto con Fuerza de Ley N° 36 de 1980, en prestaciones ginecológicas obstétricas de pabellón, no podrán hacer objeción de conciencia institucional. Esa es la condición, según informaron desde el Minsal, de centros como el Hospital Clínico de la U. de Chile, el Hospital Parroquial de San Bernardo, el Hospital San Francisco de Pucón, el Hospital Padre Bernabé de Lucerna de Panguipulli y la Clínica de Puerto Varas SpA, los que, de invocar la condición, deberán cesar los acuerdos.

Consultado al respecto, desde el Minsal se informó que “si dichos establecimientos quisiesen invocar la objeción de conciencia institucional, tendrían que ajustar los convenios suscritos para cumplir con el reglamento”.

La situación más compleja la vive el Parroquial de San Bernardo, donde el 90% de las atenciones son a pacientes del sector público.

Según trascendidos, desde el recinto estarían a esperando que se resuelva el requerimiento ante el Tribunal Constitucional que presentaron senadores de la UDI y RN sobre esta materia, tras considerar que la objeción es un derecho y que el reglamento vulneraría la autonomía de las instituciones privadas. No obstante, todos los médicos del recinto se declararon objetores de conciencia, por lo que existe un proceso de derivación al Hospital del Pino de los casos de aborto que surjan.

En el Hospital de Pucón, de la Congregación de Hermanas Misioneras Franciscanas de Purulón, Sonia Navarrete, directora del recinto, indicó que “como institución religiosa cristiana nuestros principios no cambian. Sin embargo, en un plazo no definido, la administración del hospital pertenecerá a otra sociedad, que será la que decidirá”. Asimismo, aclaró que al ser un hospital de baja complejidad, no están capacitados para realizar prestaciones ginecoobstétricas de pabellón.

Hoy, también los médicos que sean objetores individuales de conciencia para casos de aborto deben formalizar su postura ante la dirección de los recintos donde se desempeñen. Bajo el anterior reglamento, de 1.140 ginecoobstetras que laboran en los recintos públicos del país definidos para interrumpir embarazos, un total de 538 rechazó hacer abortos ante violaciones, por lo que se espera se ratifique una cifra similar.

En el Hospital de Osorno, todos los médicos son objetores para la misma causal. Daniel Núñez, director del recinto, indicó que los 16 ginecoobstetras están tramitando su negativa. “Entre hoy y mañana tiene que estar listo eso”, dijo, aclarando que no se ha logrado contratar a un profesional que realice la prestación: “La situación sigue igual. Los médicos se declararon objetores en la causal tres y el único caso que hemos tenido se derivó a Puerto Montt”.

 

Fuente: La Tercera